La diplomacia suiza mantiene un bajo perfil
Berna se muestra conciliadora, tras la postergación por parte de Turquía de la visita al país de Micheline Calmy-Rey, la titular helvética de Asuntos Exteriores.
El embajador suizo en Ankara califica el incidente de “afrenta para Suiza”.
El embajador turco en Berna, Metin Örnekol, fue convocado este martes (30.09.) por el Ministerio suizo de Asuntos Exteriores, a raíz de la anulación por parte de Ankara de la visita de la jefa de la diplomacia helvética, prevista para la próxima semana.
Simon Hubacher, el portavoz del Ministerio, no quiso entrar en detalles sobre el contenido de las conversaciones sostenidas con el diplomático turco. Por el momento, Berna no ha decidido qué medidas va a adoptar. Micheline Calmy-Rey se encuentra actualmente en el extranjero.
Un día antes del incidente, el Ministerio turco de Exteriores convocó al embajador suizo en Ankara para notificarle que, por el momento, Micheline Calmy-Rey no era bienvenida en Turquía.
La decisión está en relación con el postulado a favor del reconocimiento del genocidio armenio de 1915, adoptado la semana pasada por el Parlamento del cantón de Vaud.
Según fuentes diplomáticas turcas, el texto del postulado no sólo contiene acusaciones infundadas relativas al problema armenio, sino que también cuestiona las bases mismas del Estado turco.
Una afrenta para Suiza
En una primera reacción, el embajador suizo en Ankara habló de “afrenta para la señora Calmy-Rey y para Suiza”. Pero enseguida procedió a medir sus palabras.
Kurt O. Wyss considera que la anulación del viaje es un “golpe duro” y la decisión de las autoridades turcas “desproporcionada”. Aún así, el diplomático no descarta que la visita llegue a realizarse antes de la celebración de las elecciones legislativas suizas, previstas para el 19 de octubre.
Las autoridades de Berna han adoptado un tono conciliador. El martes Micheline Calmy-Rey se limitó a señalar que lamentaba esa “decisión exagerada” y, en su opinión, “poco propicia a facilitar los contactos con Turquía.”
Actitud poco amistosa
Hans-Rudolph Merz, miembro de la Comisión de Política Exterior del Consejo de los Estados (cámara alta) coincide con la titular de Exteriores.
“Creo que los turcos han cometido un error. Hubiera sido preferible que invitaran a Micheline Calmy-Rey para discutir el asunto con ella y exponer su punto de vista”, afirma el senador.
“Hubiéramos tenido la posibilidad de explicarles por qué los diputados del cantón de Vaud votaron ese postulado. Esa es la forma de proceder en las relaciones bilaterales”, agrega.
Hans-Rudolph Merz califica la actitud mostrada por Turquía de “inamistosa y exagerada”, y no oculta que “en el ámbito diplomático, planteará algunos problemas”. “En mi opinión, hay que discutir el asunto antes de proseguir los contactos diplomáticos bilaterales”, puntualiza.
La visita a Turquía de la Comisión de Política Exterior, prevista para noviembre, será objeto de un debate en el Parlamento Federal este próximo jueves.
Oportunismo económico
La actitud moderada por parte de las autoridades federales no sorprende al historiador Hans Ulrich Jost.
“Cuando un país de cierta importancia entra en conflicto con Suiza, la tradición del país suele ser la de doblegarse y ceder”, explica el profesor de la Universidad de Lausana.
Según Hans Ulrich Jost, “Suiza busca, por encima de todo, cultivar excelentes relaciones a escala internacional”, con el fin de no dañar el comercio exterior ni la plaza financiera helvética.
Reglas del juego
El historiador incluso va más lejos. “Constato que Micheline Calmy-Rey comienza a aprender las reglas del juego vigentes en Berna.”
“Comienza a comprender que hay que olvidar el discurso político basado en los principios y favorecer todo tipo de arreglos conforme a la tradición helvética.”
“No hay que olvidar que en Suiza la política exterior se hace en el Ministerio de Economía”, puntualiza Ulrich Jost.
Pero la moderación de Suiza en materia de política exterior tiene otra explicación: es inherente al sistema político helvético.
Suiza, recuerda el profesor Pierre de Senarclens, es un país “increíblemente heterogéneo”, compuesto de pequeños estados (cantones), que no necesariamente comparten la misma trayectoria histórica.
Según el experto en Relaciones Internacionales de la Universidad de Lausana, es muy difícil que esos estados puedan adoptar una posición común y perfilada.
“La política exterior suiza es la eterna manzana de la discordia”, señala Pierre de Senarclens. Y por ello no es casual que “Suiza no tenga una tradición en materia de política exterior”, concluye.
swissinfo y agencias
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