Los límites de la vía bilateral
Michael Reiterer, embajador de la Unión Europea (UE) en Berna desde hace seis meses, echa de menos un debate de fondo sobre las relaciones entre Suiza y la Europa comunitaria.
En cambio, considera bastante «normal» que los ministros helvéticos se inmiscuyan en la campaña electoral. Entrevista.
swissinfo: ¿Cuál es el balance de sus primeros seis meses en Suiza?
Michael Reiterer: Me sorprende que mi llegada despertara tanto interés y que éste persista. Es el reflejo de que faltaba información y ahora se trata de satisfacer esa necesidad.
Para mí es importante mantener un diálogo no sólo con los políticos y burócratas, sino también con el ciudadano de a pie, tanto con los europeístas como con los euroescépticos. Ese abanico de opiniones facilita el desempeño de mi trabajo, el de mediador entre Bruselas y Berna.
swissinfo: ¿Cómo ve a los suizos? ¿Coincide con esos estereotipos muy extendidos de que son gente aburrida, meticulosa y poco sentido del humor?
M.R.: Hay gente sumamente graciosa y con un gran sentido del humor. Yo diría que los suizos son gente de lo más normal. En todos los países hay gente aburrida y gente ingeniosa. No creo que en Suiza unos abunden más unos que otros.
swissinfo: Su lugar de trabajo está a unos pasos del Palacio Federal, sede del Gobierno y Parlamento helvéticos. ¿Esto facilita el intercambio de información entre Suiza y la UE?
M.R.: Facilita muchas cosas. Al asumir mi función fui a ver a cada ministro y lo hice a pie. Cuando al mediodía atravieso la Plaza Federal siempre me cruzo con gente conocida. Hace poco me topé con el ministro de Defensa, Samuel Schmid, en medio de una manifestación cerealista.
swissinfo: ¿Dónde estará Suiza dentro de 10 años?
Lamento que no haya un debate de fondo sobre el tema. ¿Cómo ve Suiza su posición al margen de la Unión Europea en los próximos diez años? ¿Cuáles son sus objetivos en política europea? ¿Y cómo quiere alcanzar esos objetivos?
Con todos los políticos y funcionarios hablo de asuntos técnicos, pero jamás se aborda esta cuestión central.
He pronunciado varias conferencias sobre el bilateralismo, el camino que han elegido los suizos (en sus relaciones con la UE). Es un camino pesado. Los más de cien acuerdos que suscribieron Berna y Bruselas no propician los procesos dinámicos. Hay que adaptar continuamente acuerdo por acuerdo, lo que requiere mucho tiempo. Pero al optar por la vía bilateral se asumió las desventajas que podía implicar.
swissinfo: ¿Significa que se ha agotado la vía bilateral?
M.R.: En algún momento es inevitable que se llegue al límite del bilateralismo, aunque no a corto plazo. De hecho, la vía bilateral funciona únicamente mientras se compartan los mismos intereses.
Sé que Suiza, tiene interés en sostener un diálogo político regular, además del económico. Pero el bilateralismo no contempla el ámbito político.
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Acuerdos bilaterales
swissinfo: ¿Cómo califica el ambiente político que se vive en Suiza, sobre todo ahora en plena campaña electoral?
M.R.: La Unión Europea no es un tema en la campaña electoral, y mejor así. Un partido se ha fijado como objetivo obstaculizar una adhesión a la UE. Hay algunos que son partidarios de estrechar los lazos con la UE y otros que muestran una posición ambivalente. En mi opinión, esto refleja las opiniones divergentes que existen en el país.
Según mis estimaciones, hay una sólida mayoría en contra de la adhesión. Pero esto no significa que la mayoría de los suizos esté contra la Unión Europea. Estoy convencido de que una mayoría valora positivamente y reconoce los logros que ha conseguido la UE en los últimos decenios.
De hecho, en las tres últimas votaciones sobre cuestiones vinculadas a la Unión Europea el veredicto de las urnas fue positivo. En una democracia directa como la suiza los ciudadanos están acostumbrados a ejercer asiduamente su derecho de voto. Los suizos han manifestado que quieren ocupar un lugar en la Europa ampliada, aun cuando el país no es miembro de la UE.
swissinfo: La actual campaña electoral ha adquirido un tono virulento respecto a lo que se estila en Suiza. ¿Qué valoración le merece esta situación?
M.R.: Hay algunos temas preocupantes de los que la prensa internacional ya se ha hecho eco. Pero cabe recordar que Suiza no es el único país donde se hace campaña electoral a costa de los extranjeros.
Lo interesante – y ésta es una peculiaridad helvética – es que los consejeros federales (ministros) suelen permanecer al margen de estos debates, aunque cada vez menos. En otros países los jefes de los partidos están siempre en primera línea y si ganan las elecciones terminan al frente del gobierno o de un ministerio.
Personalmente, creo que es un paso hacia la normalización, pues da más vivacidad a la campaña.
Tradicionalmente, en la Confederación Helvética se ha intentado trazar una línea de separación entre los consejeros federales y sus partidos respectivos. Hoy vemos que el sistema político está cambiando y que los ministros tienen un papel cada vez más destacado en la campaña electoral.
swissinfo: ¿En qué medida una crisis, como una querella en materia de fiscalidad, puede afectar las relaciones entre Suiza y la Unión Europea?
M.R.: No hay una querella fiscal, sino discusiones entre socios. Éstas nos muestran una vez más los límites del bilateralismo. Suiza, al no ser miembro de la UE ni del Espacio Económico Europeo (EEE), recibe un trato como un tercer estado. No disponemos de un tribunal común. Esto significa que tenemos que reunirnos y debatir.
Las relaciones económicas son una parte importante, pero no la única. Suiza es también miembro del espacio cultural europeo. Suelo insistir en ello para evitar conclusiones erróneas. Cuando surge un problema económico, se tiende a sostener que las relaciones Suiza-UE están en crisis.
Y, precisamente, porque mantenemos contactos intensos, debemos esforzarnos por abordar los conflictos cuando se presentan, sin fijarse si se avecina o no una cita electoral.
Entrevista swissinfo: Gaby Ochsenbein
(Traducción del alemán: Belén Couceiro)
El embajador de la Unión Europea en Berna es oriundo de Innsbruck (Austria) y tiene 53 años.
Cursó parte de sus estudios en Suiza.
Antes de asumir su misión en Berna (la legación se inauguró el 3 de abril de 2007), fue el director adjunto de la delegación de la UE en Tokio.
Anteriormente trabajó como profesor de Derecho y diplomático en la Dirección de Asuntos Exteriores de la Comisión Europea, en Bruselas, en la Cámara de Comercio Austriaca, en Viena, y representó a su país ante la OCDE, en París, y la OMC, en Ginebra.
Michael Reiterer ha publicado dos libros sobre la relación de Asia y Europa, así como el derecho de asilo.
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