Los medios difunden una imagen parcial de Bolivia
El politólogo suizo boliviano Raphael Calderón Grossenbacher cuestiona la visión, a menudo errónea, del suizo medio sobre los cambios en el país andino.
En reciente conferencia en Berna abordó este tema al referirse a los procesos de cambio en Bolivia, uno de los países de concentración de la ayuda al desarrollo helvética.
Hijo de padre boliviano y madre suiza, Calderón ha crecido entre dos mundos: Bolivia, uno los países considerados entre los más pobres del mundo, y Suiza, que «le brindó excelentes oportunidades en la educación».
Impulsado por esas dos referencias, opuestas en su desarrollo y convergentes en los sentimientos, Calderón siempre siguió de cerca lo que ocurría en Bolivia, a donde iba de vacaciones. La ultima vez estuvo allá seis meses y conversó con los actores políticos, miembros de movimientos sociales, ministros y con el presidente Evo Morales.
Desde Suiza siempre había leído que Bolivia estaba al borde del conflicto social y la catástrofe económica, allá observé una realidad diferente, precisó Calderón. En esta visión el politólogo de 23 años no siempre coincide con suizos o bolivianos.
Primer presidente indígena
Aunque la Suiza oficial ve con buenos ojos que un indígena y campesino haya asumido por primera vez la presidencia del país andino, según este politólogo, «la visión del suizo promedio sobre el país andino es fragmentada y superficial».
Esa visión es alimentada por medios de comunicación que se focalizan en las catástrofes naturales, el narcotráfico, los conflictos sociales, en militares que ocuparon las refinerías tras la nacionalización de los hidrocarburos, dijo Calderón en una conferencia realizada en el Käfigturm, Foro Político de la Confederación, en Berna.
«Casi nadie se ocupó de los beneficios de la nacionalización para la población indígena, del avance del movimiento indígena, de la mayor participación de la mujer, de la disminución de la corrupción. Se presenta todo en blanco y negro, se dramatiza, se simplifica una realidad que es mucho más compleja».
Morales, Chávez y Castro: «hay que diferenciar»
En entrevista con swissinfo, Calderón afirmó que Morales «tiene un perfil muy distinto al de Chávez y Castro y aunque los une una amistad personal, a nivel de políticas económicas, sociales y culturales, tienen ideas muy distintas. Aquí también vale la pena diferenciar.»
Sobre si esas diferencias se captan en Suiza, responde: aquí e internacionalmente esa generalización los pone rápidamente en una sola fila, en un frente socialista, antiestadounidense, opuesto al gobierno de Bush. Lamento mucho que en Suiza mucha gente tenga esa impresión, es algo que se tiene que cambiar.
El corto plazo, un problema de la ayuda al desarrollo
La política de nacionalizaciones de Evo despertó inicialmente algunos temores para la inversiones helvéticas en ese país, las aguas se calmaron. Por otro lado, Bolivia sigue siendo uno de los países prioritarios para la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE). Además en el país andino están presentes varias ONG suizas.
¿Cuánto aporta esta cooperación en Bolivia? En opinión de Calderón, que en su ultima estadía también acompañó a unas ONG, es una ayuda que ha beneficiado a la población, al mismo tiempo, muchas de las actividades tienen una ideología eurocentrista, basada en los conocimientos y la lógica europea.
«Son ideologías muy distintas a las que existen en Bolivia y en América Latina. En ocasiones fracasan porque les falta la estrategia de largo plazo. Veo muchos proyectos a corto plazo, o proyectos que se abandonan por falta de dinero o porque los esfuerzos se orientan hacia otra actividad. Podrían mejorar con mayor estabilidad».
Matices de racismo
El considerable avance del movimiento indígena en Bolivia ha creado confrontaciones con otros grupos étnicos y hoy se habla incluso de racismo. Al respecto, Calderón sostiene:
«El racismo viene de los dos lados, antes sólo era de una elite blanca y rica que discriminó a los indígenas pobres y con bajos niveles de educación.
Hoy, agrega, eso ha cambiado y el racismo también viene del otro lado. «Después de tanta opresión y frustración el racismo viene ahora también desde el otro lado contra los blancos. Es algo de lo más lamentable, porque el racismo en ningún caso se justifica».
La sociedad boliviana vive en estos momentos una fase de polarización y sin disposición para negociar se podría llegar a la confrontación social, apuntó este joven polítólogo que en más de una ocasión destacó la excelente educación que recibió en Suiza. «Es lo que me diferencia de mis vecinos del El Alto boliviano».
Suiza queda como una aspiración
Sin embargo, el modelo suizo de democracia directa, concordancia y consenso no podría ser exportable a Bolivia. «El federalismo es resultado de un proceso de construcción histórica. Se necesitó mucho tiempo y capacidad de negociación para lograr el actual sistema».
¿Algunas particularidades de Suiza no podrían ser útiles a Bolivia? «Ahí sí veo grandes oportunidades porque un grave problema del Estado boliviano es justamente el centralismo. Pero actualmente veo procesos que van en esa dirección, están dando más poderes, más funciones, más responsabilidades y más recursos a los departamentos».
No se puede exportar una institución, un sistema de un país a otro y pensar que ahí va a funcionar de la misma manera. Creo que Suiza puede figurar como un modelo, como aspiración, indicó Calderón, para quien «en Bolivia muchos sueños se han hecho realidad pero todavía mucho tiene que cambiar».
swissinfo, Rosa Amelia Fierro
Bolivia figura entre los países más pobres de América Latina: casi 65% de sus más de ocho millones de habitantes sufren algún grado de pobreza.
El gobierno suizo, a través de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) y la Secretaria de Estado para la Economía (SECO), cooperó a Bolivia con más de 420 millones de dólares no reembolsables durante el período 1969 – 2006.
Así, Suiza se convirtió en uno de los países que contribuyó al fondo para disminuir los costos sociales de la reforma radical de la economía, boliviana. Este modelo llegó a convertirse en referencia para los países del Este.
El gobierno de Suiza asignó 24,2 millones de francos para la ejecución de programas y proyectos de cooperación al desarrollo en Bolivia durante la gestión 2006.
La COSUDE ejecuta en Bolivia unos 30 proyectos en diversas áreas de la cooperación al desarrollo, en colaboración con sus contrapartes nacionales.
Impulsa especialmente programas de promoción económica con equidad, particularmente en el área rural; el fomento de la buena gobernabilidad y la democratización local.
La cooperación suiza en el país andino está presente desde 1969.
La conferencia «El proceso de cambio en Bolivia, ¿sueño o realidad?» fue organizada por la Asociación Arbol, integrada mayormente por bolivianos residentes en Suiza.
Arbol apoya proyectos culturales, educativos y de comunicación en Bolivia.
Entre estos proyectos figura la Escuela de la Cumbre y el Centro de Estimulación Temprana Immamuel, ambas en Cochabamba.
También las Casas Juveniles de las Culturas y Radios Ciudadanas Interculturales: Red Wayna Tambo – Yembatirenda en El Alto y Tarija.
Y el proyecto educativo Kuskachakuna en Sucre y Chuquisaca.
Raphael Calderón Grossenbacher nació en Berna hace 23 años.
Estudió politología en la Universidad de Ginebra y con una beca de un año, en la Universidad de Boston, en los Estados Unidos.
Gracias a otra beca, pronto estudiará en el renombrado Instituto de Altos Estudios Internacionales de la Universidad de Ginebra.
Calderón habla alemán, español, inglés, francés y portugués. Y pronto aprenderá chino, «para conocer y trabajar en una cultura tan distinta a Europa y a América Latina», según declara.
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