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¿Cómo influirá la pandemia en las votaciones suizas?

Manos arriba: votantes durante un escrutinio local en Zollikon, cantón de Zúrich, en julio de 2020. Keystone / Ennio Leanza

El coronavirus ha empujado a Suiza, como a la mayoría de los países, a una nueva realidad, incluso en el ámbito político. Con cinco temas sometidos a las urnas en septiembre, la pandemia influye en diversos grados en la práctica de votar y hacer campaña, así como en la actitud de los votantes hacia los objetos de escrutinio.

Este contenido fue publicado el 04 agosto 2020 - 11:00

Cuando estalló la pandemia, el Parlamento interrumpió su sesión de primavera, incapaz de garantizar el distanciamiento social. El Gobierno federal tomó el control de la respuesta a la crisis y recientemente devolvió el poder a los cantones. Además, las votaciones agendadas para mayo fueron pospuestas.

Ahora que la práctica democrática de consultas populares regulares se reanudará el 27 de septiembre, ¿en qué medida la COVID-19 incidirá en el proceso y los resultados? 

Organización habitual

La Cancillería Federal, responsable de la coordinación de los escrutinios nacionales, hace solo dos breves menciones a la COVID-19 en las instrucciones oficiales que envió a las autoridades cantonales el 1º de julio.

Escribe que los cantones deben asegurarse de que el material de votación sea expedido a los suizos que viven fuera del país lo más pronto posible, ya que “los envíos postales al extranjero pueden tardar más en llegar debido a la pandemia”. Luego, anota simplemente que las reglas de higiene y distanciamiento social deben tenerse en cuenta a la hora de organizar las votaciones.

Beat Furrer, de la Cancillería Federal, explica que se determinaron esas escasas pautas tras consultar con los cantones en junio. “Si el número de casos se estabiliza y las medidas de protección se mantienen en los niveles actuales, los cantones no advierten riesgos o desafíos significativos con respecto a la implementación adecuada de la votación”, puntualiza.

Incluso antes de la pandemia, agrega, el 90% de los votos en muchos cantones era enviado por correo, algo que no se verá demasiado afectado por las medidas relacionadas con la pandemia.

A nivel cantonal, Alexander Locher, del Departamento de Justicia de Zúrich, señala que aún es demasiado pronto para prever cómo será la situación del virus en septiembre. Como muchas cosas en estos días, habrá que ver la evolución de las estadísticas. El cantón de Berna indicó que analiza si adoptará medidas especiales.

Mientras tanto, en el pequeño cantón de Glarus, un sistema de votación único requiere medidas únicas: en su próxima asamblea - una votación masiva al aire libre a la que asistirán hasta 9 000 ciudadanos, las mascarillas serán obligatorias, y a todos los participantes se les tomará la temperatura. Si es superior a 38° C, se les pedirá volver a casa.

Campañas: no tan oportunistas

En cuanto a las campañas, la vida política actualmente es bastante tranquila en Suiza. Es el receso de verano, muchos están de vacaciones y casi no se ven carteles en las calles de Berna.

Mark Balsiger, un experimentado observador de votaciones que ahora dirige la campaña Courage Civil contra la iniciativa para limitar la inmigración de la Unión Europea, dice que esto es normal: los debates comenzarán a calentarse a mediados de agosto, antes de alcanzar su punto máximo a principios de septiembre, prevé.

Y, aunque ha habido un aumento masivo en el consumo de medios durante la pandemia, Balsiger dice que la atención de la gente se ha centrado en la enfermedad y sus contramedidas, y no en la votación de septiembre.

Eso podría significar que los ciudadanos son menos conscientes de lo que está en juego, especialmente cuando se trata de la iniciativa contra la inmigración, señala.

Recuerda la decisión histórica de 1992, cuando los suizos rechazaron por poco unirse al Espacio Económico Europeo, y la de 2014, cuando otra idea contra la inmigración fue aprobada también por estrecho margen. En ambas ocasiones, la campaña y la cobertura de los medios habían aumentado mucho antes de las votaciones, lo que se tradujo en una gran participación, especialmente en 1992.

Sin embargo, él y su equipo se apegan en gran medida a su enfoque de campaña habitual. Suiza no es un país de manifestaciones políticas masivas, y el método sigue siendo principalmente de promoción digital, campañas dirigidas por correo electrónico y carteles colocados en lugares públicos como estaciones de tren, nada que el coronavirus afecte.

Balsiger tampoco planea usar a la COVID-19 como gancho. La pandemia y la falta de cobertura de los medios “no ha beneficiado a ninguna de las partes más que a la otra”, concluye, y no tiene por qué ser un problema importante. El Gobierno, que relanzó su campaña contra la iniciativa en junio, también centra su argumento en la importancia de los vínculos económicos entre Suiza y la UE.

Y hasta ahora, los partidarios de la iniciativa tampoco se han aferrado masivamente a la COVID-19 como argumento.

La Unión Democrática de Centro (UDC/derecha conservadora), el principal patrocinador de la idea, se ha mantenido fiel a su posición frecuentemente discutida de querer evitar la sobrepoblación. La pandemia no se menciona en ninguna parte de los 15 argumentos principales del partido para la iniciativa.

La Campaña por una Suiza independiente y neutral, el otro grupo principal que apoya la votación, solo hace una mención en su sitio web. Concluye que la “crisis del coronavirus” (entre comillas) muestra claramente cómo la situación de la libre circulación con la UE es “el enfoque equivocado”.

La pandemia en la mente

Si el virus no es (todavía) una plataforma de campaña importante, eso no significa que no tendrá un impacto en el estado de ánimo y el comportamiento de los votantes.

El analista político Nenad Stojanović se pregunta si una nueva “sensación de inseguridad” aumentará las posibilidades de que los votantes acepten la compra, por 6 000 millones de francos, de nuevos aviones de combate, también en escrutinio el 27 de septiembre. Considera igualmente que para la población, el semiconfinamiento ha aumentado la importancia - real y simbólica - de las fronteras. “Así podríamos imaginar fácilmente que la iniciativa [de inmigración] tiene una mejor oportunidad en septiembre que en mayo”, anota.

Pero indica también que el repentino cierre de las fronteras esta primavera puede haber resaltado los beneficios de la libre circulación, con muchos votantes tal vez más propensos a ver la idea de la UDC como un paso atrás. También pueden desconfiar de hacer algo que pueda dañar la economía en un momento tan delicado.

Stefanie Walter, profesora de la Universidad de Zúrich, apoya esta segunda hipótesis.

Como parte de su proyecto ‘Política masiva de desintegración’, encuestó a la población suiza antes y durante la crisis sanitaria y descubrió que el apoyo a la iniciativa perdió terreno durante la pandemia. En noviembre de 2019, la división a favor era de 40.3% vs 59.7%. Para mayo de 2020, pasó a 37.6 vs 62.4%.

Walter dice que no está claro si el coronavirus tuvo una influencia directa en los resultados. Pero subraya que los suizos están contentos con su gobierno (el 82,1% lo dice) y en cómo ha manejado la pandemia. También están bastante satisfechos con la economía (62.1%), a pesar del impacto del parcial cese de actividades. Entonces, cuando se trata de Europa, la investigadora espera que los votantes desconfíen de los grandes cambios.

“La crisis ha resaltado que a las personas les gusta el statu quo” y “están contentos con lo que tienen”, dice Walter: observaciones respaldadas por encuestas psicológicas realizadas durante la pandemia, que encontraron que las emociones positivas de satisfacción y gratitud entre la población aumentaron más fuertemente que los sentimientos negativos de impotencia y miedo.

Walter cree que cuando se trata de Europa, todo esto sugiere que “los suizos no quieren quemar el puente a un statu quo que hasta ahora ha funcionado fantásticamente para ellos”.

Balsiger, el estratega de la campaña, está en la misma página, literalmente. Los carteles que su equipo dio a conocer la semana pasada muestran la imagen de un puente ferroviario de aspecto sombrío y colapsado, debajo del lema “¿Romper puentes hacia Europa? No”.

Junto con gran parte del campo contrario a la antiinmigración, confía en que los votantes refuercen el pragmatismo suizo y la aversión al cambio durante la pandemia. “Dada la COVID-19, no hay tiempo para experimentar”, sentencia.

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