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De Suiza Servicios de salud en una Camboya convaleciente



Tecnología de punta en los hospitales que dirige el suizo Beat Richner.

Tecnología de punta en los hospitales que dirige el suizo Beat Richner.

(swissinfo.ch)

Hasta su último aliento, el exrey Norodom Sihanuk apoyó al suizo Beat Richner y sus hospitales Kantha Bopha, dedicados a la infancia en Camboya desde hace 20 años. Acción esencial y gratuita en un país que se recupera de 3 décadas de guerra.

“La mala salud es la causa principal de la ruina en la que se encuentran las familias pobres. Al proveer de cuidados gratuitos, nuestros hospitales permiten recobrar la tranquilidad de las madres al ver a su pequeño recuperarse”. Son las palabras de Beat Richner al dirigirse al público asistente a uno de sus conciertos que cada jueves y sábado ofrece en la sala de conferencias del hospital Kantha Bopha, en Seam Reap.

Esa noche en esa ciudad cada vez más turística por el imán que significan los templos de Angkor, Richner interpreta con su violonchelo El canto de los pájaros de Pau Casals.

“En los hospitales públicos todo el mundo paga por el servicio, y en los privados, cuesta aún más. Esta es la razón de que cada día 3.000 adultos partan a Vietnam o Tailandia para atenderse, y los que más dinero tienen, se van a Singapur o a París. Pero con los niños hay que reaccionar muy rápido. Incluso el primer ministro Hun sen (hombre fuerte del país desde la década de los años 80, ndlr) trae a sus hijos aquí”, narra Beat Richner el día después de su concierto en entrevista con swissinfo.ch.

“Prefiero visitar las prisiones. Los hospitales públicos son verdaderas carnicerías y los familiares deben luchar para que su enfermo sea atendido”, comenta unos días después Naly Pilorge, directora de la Liga Camboyana para la Defensa de los Derechos Humanos (LICADHO), desde Phnom Penh.

Si Norodom Sihanuk había logrado establecer infraestructuras sanitarias de calidad, mejores que en Singapur o Tailandia en su tiempo, la guerra de 30 años que inició en 1970 y que culminó con el régimen jemer rojo, terminó con todo esto.

Tuberculosis, secuela de los jemeres rojos

Un descenso al infierno que resume Naly Pilorge : “Con la guerra civil que siguió al golpe de Estado contra Sihanuk, los bombardeos masivos e ilegales de Estados Unidos provocaron la muerte y el dolor de un gran número de camboyanos. Después se produjo el genocidio perpetrado por los jemeres rojos. Y vino el embargo de diez años decretado contra Camboya, que todos los países siguieron, salvo Rusia y Vietnam. Y finalmente llegó el “protectorado” de Naciones Unidas y el establecimiento de un tribunal para juzgar a los jemeres rojos, pero que no se ocupa de las tres generaciones de personas traumatizadas. Nadie trata este trauma”.

Beat Richner apunta a otra secuela sanitaria del régimen jemer: “El problema principal en materia de salud es, como siempre, la tuberculosis que afecta a 65% de la población, la tasa más alta del mundo. Una consecuencia directa de un gobierno con 300 prisiones y centros de tortura, caldo de cultivo principal de contagio. Los niños en este telón de fondo se exponen a todo tipo de enfermedades, incluso aun cuando no desarrollen la tuberculosis”.

(swissinfo.ch)

Corrupción que mata

“El gobierno no hace suficiente para prevenir epidemias como el dengue. La corrupción  en la salud púbica provoca la muerte de pacientes, desprovistos de cuidados adecuados”, señala el pediatra helvético.

Un punto de vista que matiza el portavoz del gobierno, Khieu Kanarith: “Emprendemos acciones preventivas, como por ejemplo, contra la gripe aviar, en la que resultamos menos afectados que los países vecinos”.

En cuanto a la corrupción endémica en Camboya, Kanarith asegura que el gobierno ha iniciado un programa en el seno de sus ministerios, que comienza por los puestos de menos responsabilidad: “No tenemos toda la reglamentación necesaria, pero transmitimos a todos los ministerios la orden de colocar púbicamente los costos oficiales de las prestaciones gubernamentales. Si no se respeta este precio, ahora es ilegal”.

Beat Richner, insiste sobre el siniestro estado del sistema de salud, aunque gobierno y muchos otros camboyanos quieren dar vuelta a la página de la guerra al mencionar el crecimiento económico del reino (7,1 % en 2011, según el Banco Mundial).

Pierre Tami, cónsul honorario suizo en Camboya, al respecto observa que la tarea humanitaria llega a su fin. “Deja lugar al comercio para dar empleo a los jóvenes”.

Pero sin apoyo financiero en los 6 hospitales Kantha Bopha, la juventud corre el riesgo de ser afectada por una epidemia. Sin los cuidados de gran calidad que otorgan allí médicos camboyanos bien pagados (más de 1.500 dólares por mes, es decir, de 10 a 15 veces más que el salario de un médico en un hospital púbico), no será tarea fácil ofrecer los tratamientos adecuados.

Para Vann Molyvann, arquitecto y ministro de Sihanuk entre 1956 y 1970, hay un sólido argumento de la acción del médico suizo: “Con su labor de 20 años, Beat Richner prácticamente salvó Camboya”.

Kantha Bopha

A solicitud del gobierno camboyano, el pediatra suizo Beat Richner rehabilita el hospital Kantha Bopha de Phnom Penh en 1992, un establecimiento creado en 1962 por Sihanuk, tras la muerte de una de sus hijas, Kantha Bopha, a causa de leucemia.

“Sin el rey, todo habría podido terminar en 1995, pues el gobierno camboyano, como la OMS, se oponían al proyecto. Sihanuk dio un terreno en el perímetro de su palacio para construir el Kantha Bopha 2. Fue difícil al inicio, siempre intervino para respaldarnos, cuando los opositores estaban muy fuertes al inicio, en Suiza también”, señala Beat Richner.

Actualmente, 6 establecimientos Kantha Bopha en Phnom Penh y en Seam Reap permiten cubrir lo esencial del territorio camboyano. En 2012, más de 120.000 niños enfermos de gravedad fueron allí hospitalizados.

El presupuesto anual de estos hospitales pediátricos y maternidades asciende a 40 millones de dólares.

Desde 2013, Berna dirige 4 millones de dólares anuales a los hospitales suizos de ese país. Con Camboya, Suiza es el único Estado que apoya esta infraestructura de salud. El resto del presupuesto proviene de donaciones privadas, esencialmente de Suiza.

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Perennizar el proyecto suizo

Pero estos hospitales, que según Richner se ocupan de tres cuartas partes de la infancia camboyana, tienen como talón de Aquiles la perennidad del financiamiento, 40 millones de dólares anuales, constituidos principalmente de donativos privados venidos de Suiza. Esta dependencia financiera es una crítica recurrente que le dirige la Organización Mundial de la Salud y algunas organizaciones civiles. Sin la figura de su precursor, su notoriedad y su carisma, ¿la institución puede funcionar y reunir fondos?

El pediatra helvético es consciente del problema. Prepara, entonces, su sucesión, al hacer mención de un cambio importante desde el año pasado. “La cúpula gubernamental evalúo en 2012 que nuestro sistema es, probablemente, el único en poder funcionar en Camboya. Recibimos para este año 3 millones de dólares del gobierno, un millón de la Cruz Roja camboyana (dirigida por la esposa del primer ministro, ndlr) y 1,5 millones de la fundación Bayon (encabezada por la hija del primer ministro).

El portavoz gubernamental precisa: “Queremos reforzar las contribuciones nacionales para perennizar estos hospitales”.

El médico helvético busca obtener nuevos apoyos de otros Estados, como China y otros países de la región. Prepara, además, su sucesión, con el respaldo del Hospital Infantil de Zúrich. Durante algunos años, varios jefes de servicio de esta institución deberán venir a apoyar a la dirección camboyana de los hospitales Kantha Bopha.

Suiza y Camboya

Este 2013 marca un reforzamiento de la cooperación suiza en Camboya.

Berna incrementa su contribución a los hospitales Kantha Bopha con 1 millón de francos, para ascender a los 4 millones antes mencionados.

La Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) inaugura en marzo sus oficinas en Phnom Penh, en el marco de la estrategia helvética de cooperación regional en el Mekong (2013-2017).

Por otra parte, la representación diplomática helvética busca atraer inversiones suizas a Camboya.

160 suizos están registrados en el consulado de la capital camboyana.

En 2011, 15.000 suizos viajaron a ese país.

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Traducido del francés por Patricia Islas, swissinfo.ch


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