Alegría contenida en Venezuela: dos testimonios
Tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero de 2026 y la captura del presidente Nicolás Maduro, dos suizos que viven allí y con los que hemos contactado se muestran aliviados. A pesar del temor a represalias, la vida en el país ha vuelto a la normalidad.
«Era la única solución», según C.*. Este suizo de 72 años, afincado en Venezuela desde hace más de tres décadas, se muestra satisfecho con la intervención de Estados Unidos. «Las personas que no viven allí no pueden comprender el impacto que tienen las estructuras criminales en la vida cotidiana», subraya.
P.*, de 79 años, que lleva más de 20 años viviendo en Venezuela, opina lo mismo: «Hace tiempo que sospechábamos que esto iba a pasar. Por lo tanto, no ha sido una sorpresa».
Una alegría contenida
El hecho de que ambos hombres hablen bajo el anonimato es una señal de que la caída del gobierno de Nicolás Maduro aún no ha permitido que se libere la palabra. Durante nuestra entrevista, C. no cita nombres y prefiere que la conversación se desarrolle en suizo-alemán, «más difícil de entender, si alguien nos estuviera escuchando».
Por su parte, P. mantiene un discurso moderado para no meterse en problemas. «Aquí todo el mundo está contento, pero es una alegría contenida. No habrá conciertos de bocinas en las calles, porque aunque se haya cortado la cabeza de la serpiente, la bestia sigue viva», afirma C.
La gente no se siente libre de expresarse de forma crítica sobre el Gobierno de Maduro, porque teme represalias. «Las tropas progubernamentales realizan controles en algunas calles. Piden ver los teléfonos y más vale que no contengan mensajes hostiles, porque si no, te pueden secuestrar o acabar en la cárcel», según P. Además, el «estado de excepción» decretado el 3 de enero por las autoridades venezolanas es motivo de preocupación, ya que permite «la búsqueda y detención de toda persona implicada en la promoción o el apoyo al ataque armado llevado a cabo por los Estados Unidos de América contra el territorio de la República», según indica el decretoEnlace externo.
Vuelta a la normalidad
Según los dos suizos, la vida cotidiana ha vuelto a la normalidad en Caracas: la gente va al trabajo, se han reanudado los vuelos nacionales, los estantes de los supermercados están llenos y hay gasolina disponible en las gasolineras. «Los primeros días, la población entró en pánico y se abalanzó a las tiendas para hacer acopio de provisiones. Pero la calma ha vuelto y ahora se puede encontrar de todo», indica P.
Una descripción que contrasta con el análisis de la situaciónEnlace externo realizado por el Departamento de Asuntos Exteriores suizo (DFAE). Este último habla de posibles cierres de fronteras, escasez de productos de primera necesidad e interrupciones en las conexiones de Internet y telefónicas.
Recomienda a los suizos que se encuentran en el país que «se mantengan alejados de manifestaciones de cualquier tipo, limiten sus desplazamientos dentro del país al mínimo indispensable y comprueben previamente las condiciones de seguridad».
Escasa demanda de ayuda por parte de la comunidad suiza residente en Venezuela
En respuesta a una pregunta de Swissinfo, el DFAE ha señalado que tiene constancia de algunos casos de suizos que han tenido dificultades durante sus desplazamientos. «El número de solicitudes procedentes de ciudadanos suizos residentes en Venezuela es escaso. La línea de asistencia del DFAE y la embajada en Caracas han tramitado menos de diez solicitudes de este tipo», indica su portavoz Pierre-Alain Eltschinger.
En los últimos veinte años, el número de ciudadanos suizos en Venezuela ha disminuido considerablemente, pasando de 2.072 en 1994 a 813 registrados oficialmente en la embajada en 2024, según las cifrasEnlace externo de la Oficina Federal de Estadística.
«Actualmente hay unas 970 personas inscritas en el registro de suizos en el extranjero. Estas cifras también incluyen a los familiares que no tienen la nacionalidad suiza», precisa el DFAE.
Pocas ganas de abandonar el país
Según C., muy pocos suizos residentes en Venezuela pertenecen aún a la primera generación. Además, según P., la mayoría no tiene dificultades económicas que les empujen a marcharse. «Actualmente, la situación es mucho más peligrosa para los expatriados estadounidenses que para los suizos, que gozan de buena reputación», afirma C.
Si bien C. no tiene ninguna intención de abandonar el país, a P. le gustaría volver a instalarse en Suiza «para pasar allí una jubilación tranquila». Pero seguirá unos años más en Venezuela, ya que todavía se ocupa de muchos jóvenes en formación.
Cautelosa esperanza
P. y C. se alegran de la caída del gobierno de Nicolás Maduro, pero se muestran cautelosos ante la evolución de la situación.
«Si la intervención estadounidense trae consigo un cambio real, será positivo; de lo contrario, todo esto habrá sido en vano», afirma P. Este último habría deseado que los «fieles aliados» del presidente también fueran detenidos, ya que «son ellos los que van a dificultar la transición». Ahora espera que se celebren elecciones democráticas.
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«El régimen de Maduro sabe que no tiene el respaldo de la mayoría»
C. suele oponerse al intervencionismo de una potencia extranjera, pero considera que «en este caso era necesario». Sin embargo, le decepciona que Estados Unidos haya impedido el acceso al poder a la líder de la oposiciónEnlace externo y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, Corina María Machado. P. también hubiera deseado que ella participara en el nuevo Gobierno.
«El ejército, que sigue bajo el control de Nicolás Maduro, sin duda habría derrocado a un Gobierno de la oposición. La decisión de trabajar con Delcy Rodríguez es una solución pragmática», afirma C.
P. comparte esta opinión, pero advierte: «Si el nuevo Gobierno no colabora con Estados Unidos, volverán a intervenir, y esta vez seguramente de forma más brutal».
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* Nombres conocidos por la redacción.
Texto original revisado por Samuel Jaberg. Adaptado del francés por Carla Wolff.
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