Semillero suizo de derechos humanos

El Servicio Internacional para los Derechos Humanos, que atribuyó su premio a Mary Robinson, es una ONG indispensable para la defensa de los derechos humanos.

Este contenido fue publicado el 16 agosto 2002 - 12:09

Uno de sus fundadores y actual director, el suizo Adrien-Claude Zoller habla con swissinfo.

¿Con qué ambiciones nació en 1984 el Servicio Internacional para los Derechos Humanos?

Al principio era una coalición de personas que trabajaban en diferentes organizaciones de derechos humanos en Ginebra.

Todos estábamos confrontados al mismo problema: cuanto más se desarrollaban los instrumentos de derechos humanos de la ONU, más se encontraban desamparados aquellos que venían de regiones alejadas.

Quisimos crear algo para que esos militantes, defensores o víctimas, tuvieran acceso a las informaciones y pudieran mejorar su situación.

Las primeras beneficiadas fueron las madres de la Plaza de Mayo (en Argentina, durante la dictadura, se reunían en público para reclamar la verdad sobre la suerte de sus hijos desaparecidos).

¿Esas ambiciones son ahora las mismas?

Tenemos la misma vocación, pero hacemos más esfuerzos para que cada organización de derechos humanos tenga la capacidad de ser ella misma la abogada de sus propias preocupaciones.

Cada año organizamos diversos cursos de formación, el principal en Ginebra -con una duración de dos meses y con una buena treintena de participantes-, y una decena de cursos en África, Asia, Sudamérica y Europa del Este.

Desde ese punto de vista, casi no competimos con otras organizaciones, lo que no impide que nos unamos regularmente a ellas cuando lanzan campañas de información.

¿Por qué, a pesar de todo ello, son tan poco conocidos por el gran público?

Porque no nos interesa la publicidad para el Servicio Internacional, sino para aquellos a los que ayudamos a ser más fuertes, esa es nuestra filosofía.

Esta actitud puede sorprender en el medio de las organizaciones, particularmente en Ginebra, en donde predomina "la mentalidad de podium". Es una lástima que todo el mundo trate de atraer sobre sí los reflectores.

Preferimos facilitar y reforzar coaliciones de militantes en países y sobre temas en los que los mecanismos de la ONU nos parecen débiles, entre otros, el terreno de los derechos económicos, sociales y culturales.

Entrevista efectuada por Bernard Weissbrodt

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