«América Latina nos ha dado mucho»
Este concepto del vicepresidente del Club Suizo de Quito, Matthias Trapernoux, sintetiza en gran medida el estado de ánimo de los 1.421 helvetas asentados en Ecuador.
No obstante, se sienten cercanos a su patria porque además de integrarse en el país de su elección, cultivan la reunión periódica entre sí y con sus allegados en la Confederación Helvética.
El cumplimiento de este propósito escrito en el artículo 45 de la Constitución Suiza de 1966 es «cada vez más difícil», porque el avance tecnológico, Internet y otro tipo de compromisos conspiran e impiden, sobre todo, la asistencia de los jóvenes, admite Jacques Joerin, presidente del Club Suizo de la capital ecuatoriana.
Aún así, un atractivo calendario de actividades que van desde la proyección de películas, conferencias, reuniones de la tercera edad, caminatas a los cerros Guagua Pichincha, Imbabura, entre otros; pasando por campeonatos deportivos y de ‘jass’ (juego de naipes) hasta la esperada Fiesta Nacional del 1 de agosto, atraen durante el año a los 160 suizos radicados en Quito.
Simbiosis de culturas y costumbres
Las renombradas puntualidad, esmero y precisión suizas han debido fusionarse con el ingenio y las características propias de los ecuatorianos para ganarse un sitio en el mundo económico y social de Ecuador.
«Nosotros agradecemos la educación y la formación recibidas en Suiza», precisa Jacques Joerin antes de añadir que ahora contribuyen ellos a la formación de ecuatorianos en los diversos sectores donde las empresas suizas desenvuelven sus actividades. «Somos de algún modo un semillero para producir gente capacitada que trabaja con disciplina».
Matthias Trapernoux destaca a su vez que ha aprendido de la sociedad ecuatoriana «la paciencia, la amabilidad y la solidaridad», algo que a su juicio parece haberse perdido en su patria. «Yo creo que América Latina nos ha dado mucho y estamos agradecidos con los respectivos países; y a veces nos sentimos un poco extrañados cuando vemos que hoy en día hay un cierto racismo, una cierta xenofobia hacia los extranjeros en Suiza, porque al final siempre nos han tratado bien aquí».
Hay que «bailar al son…»
¿Es difícil hacer negocios en Ecuador? Tanto Trapernoux como Joerin se dedican con bastante éxito a la agronomía y conocen la geografía administrativa.
Es relativamente fácil si se tiene consistencia y persistencia para encarar los trámites burocráticos. «Uno está obligado a bailar al son de América Latina», ilustra Trapenoux al respecto, no sin antes precisar que las cosas han mejorado mucho en los últimos años y que ya no es necesario dar como presente el apreciado chocolate o la famosa navaja suiza para lograr resultados.
Es en este cuadro que Jaques Joerin alude a la situación actual en el país del sol vertical. «No recibimos créditos, la gente no quiere invertir. No se sabe cómo serán las reglas de juego de aquí a 3 o 6 meses, ¿no?», dice a swissinfo, refiriéndose a los cambios que introduce el gobierno del presidente Rafael Correa con respecto a las empresas.
Sin embargo, ambos confían en que el empresariado helvético pueda seguir contribuyendo al desarrollo del país.
Percepción de Suiza
Desde la atalaya personal varía su cuadro de la patria lejana, aún cuando vayan allí con cierta asiduidad.
«A los antiguos que viajamos de vacaciones nos sigue pareciendo algo maravilloso, organizado, limpio, puntual, pero tal vez los más jóvenes la vean de otra manera por los cambios que se producen. Para mí sigue siendo una gran joya del mundo, ¿no?», señala el presidente del Club Suizo de Quito.
A su vez Matthias Trapernoux no duda al decir que admira a Suiza porque, sobre todo, «es un país con una paz interna» si comparamos con los problemas que tienen lugar en América Latina; y puede «enseñar mucho al mundo, especialmente por su sistema político».
El consenso y las alianzas pueden permitir que «algo del pastel haya para cada uno», precisa abogando por las ventajas de buscar el consenso político.
Más allá de los elogios, Jacques Joerin se dice preocupado por el creciente número de extranjeros en Suiza y los inconvenientes que ello implica por la falta de integración de muchos de ellos. «Si soy extranjero en Ecuador, tengo que regirme por las reglas del país», sentencia.
Se habla poco de volver
La posibilidad de un retorno a la patria lejana es rara vez tema de conversación, porque a juicio del presidente y del vicepresidente del Club Suizo de Quito la comunidad helvética se siente bien en Ecuador.
El clima, las condiciones de vida, la amabilidad y la solidaridad de los ecuatorianos han pasado a formar parte de su vida cotidiana en una sociedad de la cual se sienten parte, con derechos y obligaciones, una sociedad que les ha brindado oportunidades correspondidas con su aporte al desarrollo del país.
Este hecho no ha reducido el apego a su patria lejana ni el afán de enterarse sobre el andar de sus compatriotas en la Confederación Helvética. No cabe duda de que el Club Suizo de Quito despliega una tarea importante en la función encomendada por el artículo 45 de la Constitución Política de Suiza.
swissinfo, Juan Espinoza, Quito
Ecuador tiene una extensión de 276.840 Km2 y una población de 13,5 millones de habitantes.
Su Producto Interno Bruto (PIB) es de 4.900 millones de dólares; el ingreso per cápita anual de 3.050 dólares y el salario mínimo mensual de 186,6 dólares.
En Ecuador viven 1.421 suizos, 1.028 de los cuales poseen la doble nacionalidad.
Un total de 112 se han inscrito para ejercer su derecho de voto por correspondencia.
En Ecuador están asentadas 15 filiales de grandes empresas suizas, entre ellas Nestlé, Cotecna, Holcim y otras; 18 representantes de alguna firma suiza, y 26 empresas locales que son administradas por suizos o funcionan con capital helvético.
Los Clubes Suizos de Quito y de Guayaquil forman parte de las más de 750 organizaciones e instituciones que en el mundo constituyen puntos de encuentro de los emigrantes suizos. Bajo su techo desarrollan sus actividades el Club de Tiro Suizo, el Club de Damas Suizas y la Sociedad de Beneficencia.
El Club de Quito tiene 160 miembros que participan en diversas actividades programadas durante los doce meses del año. Las más destacadas son la Fiesta Nacional del 1 de agosto y la excursión anual de los suizos de la tercera edad (60 en total).
El deporte favorito de los suizos, además del fútbol y otros afines, es el jass. Un grupo de 30 personas se reúne cada 15 días en torno a este típico juego de cartas.
Dada su condición de institución apolítica y sin fines de lucro, se encarga de promover el encuentro de los suizos en la capital ecuatoriana y de alentar el nexo de éstos con su patria.
Su directiva se reúne cada mes en el Hotel Quito, promueve acciones de carácter social y ayuda a instituciones o personas desfavorecidas.
Jacques Joerin, 62 años, nació en Basilea, es ingeniero agrónomo y desde hace 15 años vive en Quito, 11 de los cuales es presidente del Club Suizo de Quito. Introdujo el cultivo y el aprovechamiento de la frambuesa. Antes de optar por la empresa personal, trabajó 14 años en COSUDE.
Matthias Trapenoux tiene 62 años, 40 de los cuales vive en Ecuador. Allí llegó como experto de una multinacional farmacéutica y desde 20 años se dedica a la producción de corazón de palmito y la macadamia.
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