Una ‘mano tendida’ desde hace 50 años
Hace medio siglo se fundó en Suiza la Mano Tendida, la primera línea telefónica de ayuda a personas en situaciones críticas.
Aunque con fundamentos comunes, las 12 filiales de este servicio emplean diferentes estrategias para atender problemas similares.
La filial de la Suiza oriental, por ejemplo, trabajó este año el tema ‘hombres y comunicación’ con el objetivo de encontrar «un camino para salir del silencio».
Porque estereotipo o verdad absoluta, la dificultad para comunicar emociones y sentimientos, sería característica del llamado ‘sexo fuerte’.
El 143 de Winterthur, a su vez, da prioridad a la prevención del suicidio, consciente de que 1.300 personas se quitan la vida cada año. Una cifra que coloca a Suiza entre los países con mayor tasa de suicidios.
Para la filial de Aarau, puntos centrales de su labor son la prevención, el fortalecimiento de los propios recursos, la motivación y la reorientación de las personas en busca de ayuda.
Distintas estrategias para llegar al mismo fin: ayudar a quien más lo necesita. Y dentro de ellos están, por cierto, muchos hombres. ¿No les gusta hablar por teléfono? Por lo menos las estadísticas de la filial de la Suiza oriental lo desmienten.
Un tercio de las llamadas son de hombres
Razón suficiente por la que el equipo suizo oriental invitó a dictar un curso a Andreas Hartmann, del Instituto ‘Hombres contra la violencia masculina’.
Este experto enseñó a los voluntarios cómo asesorar a hombres a salir de la violencia, que buscan una reorientación profesional o un apoyo para resolver sus conflictos de pareja.
Y es que la violencia preocupa a los hombres, como lo indica este testimonio: «En principio me gusta la paz, pero todo tiene límites. Esto lo experimenté cuando mi mujer llamó a la policía después de una discusión. Se me impuso un orden de alejamiento de 30 días».
«Fue un golpe para mí, que había empleado tanta energía en no proyectar hacia afuera nuestra relación desecha. Como político, esto significó la ruina. Así pensé entonces, hoy lo veo de otra manera. Estamos divorciados y estoy más activo que nunca en la política».
Al respecto, un voluntario dice: «Los hombres no hablan sobre problemas, quieren solucionarlos, Sin embargo, inconscientemente tienen miedo de que pronto surja un sentimiento y la situación esté fuera de control. A eso se agrega que muchos no han tenido precisamente un padre comunicativo, les falta el ejemplo».
Otro refiere: «Los hombres con dificultades para comunicarse verbalmente se sienten desbordados. No aceptan que tienen un problema. No quieren pedir ayuda e intentan solucionar solos el problema. En este caso, la agresividad es un desfogue a tanta presión».
Pero hay caminos para salir del enmudecimiento, opina un voluntario: «Es absolutamente masculino buscar ayuda».
143 Winterthur: quien llama tiene todavía esperanzas
Según una investigación, muchas personas que habían intentado suicidarse revelaron que habrían querido antes de la tentativa hablar de sus planes con alguien que les escuche y no tenga miedo de sus ideas suicidas.
Por ello, el objetivo es ofrecer a las personas en crisis una posibilidad de conversación anónima. Muchos viven aislados, les falta una persona de confianza para poder abrirse. Pero a muchos de los que viven en un ambiente familiar intacto y tienen un amplio círculo de amigos también puede serles difícil hablar de sus pensamientos suicidas.
Aquí asumimos una clara posición, dice un vocero la ‘Mano Tendida’ de Winterthur: justo porque quien llama no está cerca personalmente, una conversación resulta más fácil, el tabú es abordado y el miedo no corta el diálogo, añade.
La discusión sobre la ‘muerte libre’- continúa – sugiere que la persona toma una decisión libre. Sin embargo, hoy se sabe que alrededor del 90% de las personas que se quitaron la vida padecían una enfermedad psíquica. Es decir, se encontraban en una situación emocional excepcional que no les permitía una libre elección entre la vida y la muerte.
«En este caso, intentamos aliviar su carga emocional en tanto le escuchamos activamente, le tomamos en serio y le preguntamos sobre sus intenciones suicidas».
Les decimos que el hecho es irreversible, les preguntamos cómo se imaginan ‘el después’ para sí mismo y sus familiares. El arte de la conversación consiste en no ejercer aún más presión, sino de ampliar su visión.
Le animamos a buscar ayuda en personas e instituciones especializadas. Partimos de que cada persona que llama tiene todavía alguna esperanza en una vida mejor, concluye.
Filial de Aarau: Movilizar los recursos de la persona
Porque las dificultades no resueltas pueden llevar posteriormente a males psíquicos crónicos. Y porque la persona dispone de recursos inimaginables de los que no es consciente en situaciones criticas. «Por eso intentamos movilizar los propios recursos de la persona», explica un vocero de la filial de Aarau.
La motivación es otro tema central «porque a menudo sólo falta un empuje para estar en condiciones de definir el propio camino y mejorar la situación personal. Además les transmitimos seguridad, un punto de apoyo cuando el miedo arrecia; y una reorientación: ordenar sus pensamientos, mirar al futuro y planear los siguientes pasos».
La filial de Aarau reconoce que los límites de su labor son conocidos. Por ello, en caso de que la situación lo demande, mantienen el contacto con especialistas.
El Dr. Thomas Reisch, investigador del suicidio y médico adjunto del Servicio Psiquiátrico Universitario del cantón de Berna, destaca el rol de la Mano Tendida en una sociedad como la suiza, donde tantas personas sufren de soledad e incomunicación:
«Es un servicio que se complementa con servicios ofrecidos por profesionales. En el marco de mi actividad científica he adquirido experiencia con personal y voluntarios de la Mano Tendida, y debo decir que hacen un trabajo consecuente y de extraordinaria importancia».
La sola posibilidad de hablar de sus problemas los libera de mucho dolor y muchas cargas. Y éste también puede ser el primer paso para que busquen ayuda profesional especializada en intervenciones críticas, atención clínica o ambulatoria, instituciones psiquiátricas, opina Reisch. Todos son eslabones en la cadena de ayuda a personas en crisis.
swissinfo, Rosa Amelia Fierro
El párroco Kurt Scheitlin es uno de los fundadores de la Mano Tendida en Suiza.
Como jefe de la Misión de la ciudad de Zúrich tomó la iniciativa de sensibilizar a la opinión pública sobre el suicidio.
Un pilar importante de la Mano Tendida fue, desde el comienzo, el trabajo voluntario.
Actualmente más de 600 voluntarios en toda Suiza están en servicio los 365 días del año.
La Mano Tendida garantiza el anonimato y actúa al margen de diferencias culturales o religiosas.
Una llamada a este servicio, también desde teléfonos móviles, cuesta 20 céntimos desde un teléfono fijo y 70 céntimos desde un teléfono público.
El 143 también es accesible desde Internet. Para muchas personas, la consejería por e-mail es una alternativa a la llamada telefónica.
Entre los años 1957 y 1975 se fundaron en Suiza 12 filiales.
Desde 1960 todas forman parte de la Asociación Suiza de la Mano Tendida con una secretaría central en Berna.
La Mano Tendida recibió un reconocimiento público cuando los Correos Suizos pusieron a su disposición, en 1976, el número de emergencia de tres dígitos: 143
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