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Starmer se aferra al poder frente a un laborismo fracturado

Raúl Bobé

Londres, 12 may (EFE).- El primer ministro británico, Keir Starmer, reiteró este martes su intención de mantenerse al frente del Ejecutivo de Londres, haciendo caso omiso a las voces críticas que piden su dimisión y abriendo una guerra interna en el seno del Partido Laborista entre sus aliados y detractores.

El jefe del Gobierno británico enfrenta su mayor crisis política en cerca de dos años en el poder y son cada vez más evidentes las dudas sobre su continuidad en el cargo, tras los malos resultados obtenidos por el Partido Laborista en las elecciones locales y regionales del pasado jueves.

Starmer defendió este martes durante una reunión ordinaria de su gabinete ministerial que no tenía intención de dimitir y les recordó que el Partido Laborista tiene un mecanismo interno para contestar la autoridad de un líder, siempre y cuando haya un candidato capaz de reunir al menos 81 apoyos -correspondientes al 20 % del total de diputados del partido (403)- y, este, por el momento, no se ha activado.

A última hora de la tarde del martes, al menos 87 parlamentarios laboristas habían pedido públicamente a Starmer que, o bien dimitiese inmediatamente, o estableciese un calendario para su salida que permitiese al partido encontrar un reemplazo competente.

Otros cuatro secretarios de Estado fueron más allá y renunciaron en cadena a lo largo del martes a su cargo. El último, el de Sanidad, Zubir Ahmed, afirmó haber «perdido la confianza» en Starmer como primer ministro.

Aunque el número de detractores de Starmer ya supere el umbral necesario para forzar unas primarias en el partido, todavía no se ha perfilado ningún candidato de consenso que haya agrupado individualmente los apoyos necesarios para disputarle el liderazgo.

Por otro lado, unos 110 diputados laboristas, el equivalente a más de una cuarta parte de sus parlamentarios en la Cámara de los Comunes, contrarrestaron esta tarde la ola crítica con una carta conjunta de apoyo al primer ministro en el que aseguraban que, tras la derrota electoral, no era momento de «discutir por el liderazgo» del partido.

Lealtad o renuncia

Entre los ministros del Gobierno británico también hay división de opiniones, entre los que se mantienen leales a Starmer y los que piensan que debería renunciar, si bien por el momento ninguno se ha pronunciado en su contra.

El ministro de Sanidad, Wes Streeting, uno de los nombres que suenan como posible rival para Starmer, anunció que se reunirá con el primer ministro mañana, miércoles.

Otros pesos pesados del gabinete, como la titular de Interior, Shabana Mahmood, o la de Exteriores, Yvette Cooper, le han pedido de manera privada que renuncie al cargo, según medios británicos.

Sin embargo, Starmer podría no tenerlo todo perdido. El ‘número dos’ del Ejecutivo británico, David Lammy dijo esta tarde que el primer ministro tenía «todo su apoyo» y trató de calmar las aguas de la revuelta interna laborista.

«Nadie se ha postulado en los procesos que existen en el partido. Parece que nadie tiene los apoyos necesarios para plantarle cara a Keir Starmer y quienes sugieren que tendría que dimitir deberían decir qué candidato sería mejor», comentó Lammy.

Otros ministros, como la de Tecnología, Liz Kendall; el de Empresa, Peter Kyle, o el de Vivienda, Steve Reed, también respaldaron al actual líder laborista.

Starmer, que llegó al poder hace casi dos años, en julio de 2024, tras ganar las elecciones generales con mayoría absoluta, tiene una enorme impopularidad entre los británicos, después de controvertidas decisiones fiscales y políticas, como el nombramiento del exministro Peter Mandelson, con vínculos con el pedófilo Jeffrey Epstein, como embajador en Washington.

Pero el debate sobre su continuidad se avivó con la debacle laborista de las elecciones municipales y regionales de la semana pasada, tras perder 1.500 concejales en Inglaterra y gobiernos autonómicos como el de Gales, cuando Starmer dejó de parecer el líder idóneo de cara a las próximas elecciones generales de 2029 y para hacer frente al auge de la derecha populista del Reform UK de Nigel Farage.

¿Y si no es Starmer, quién?

El candidato favorito parece ser el actual alcalde de Mánchester, Andy Burnham, pero no sería una opción inmediata, puesto que para desafiar a Starmer necesitaría primero conseguir un escaño parlamentario. Entre el ala más derechista del partido, el predilecto parece ser Streeting, pero aún debe demostrar que cuenta con respaldo suficiente. EFE

rb/fpa

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