Una terapia CAR-T más sensible puede ser una estrategia contra los tumores sólidos
Redacción Ciencia, 26 feb (EFE).- Una nueva fórmula de células CAR-T altamente sensibles puede ser una estrategia para superar uno de los mayores obstáculos de esta inmunoterapia en el caso de los tumores sólidos y ha logrado eliminar los de riñón, páncreas y ovario en ratones.
La terapia celular CAR-T, que potencia el sistema inmunitario para identificar y atacar las células cancerosas, ha transformado el tratamiento de los cánceres de sangre, como la leucemia y el linfoma.
Un nuevo estudio que publica Science expone un avance que pretende superar uno de los mayores obstáculos de estas inmunoterapias en el caso de los tumores sólidos: la falta de un objetivo superficial único y ampliamente compartido.
Investigadores de la Universidad de Columbia (EE.UU.) han descubierto que un nuevo tipo de terapia celular, similar a CAR-T, pero con una sensibilidad mejorada, supera uno de los principales obstáculos para el tratamiento de los tumores sólidos.
«Curar los tumores sólidos no es fácil, pero este trabajo resuelve una pieza del rompecabezas», según Michel Sadelain, uno de los firmantes del artículo.
Aunque se conocen varios obstáculos que dificultan la actividad de las células CAR-T en los cánceres sólidos, el primer reto de cualquier terapia celular es localizar todas las células cancerosas.
En el caso de la sangre suelen ser fáciles de detectar para las CAR-T, ya que cada una de las células está cubierta por numerosas moléculas CD19, que actúan como una baliza de localización, explica la Universidad de Columbia.
Sin embargo, en los tumores sólidos, las células cancerosas son más diversas y no existe una sola molécula que pueda servir como único objetivo para la terapia celular.
Se han identificado algunas moléculas que se encuentran en el 25 %, el 50 % o el 75 % de las células tumorales, pero no sería suficiente para acabar con un tumor.
Los investigadores descubrieron que, al menos, en algunos tipos de cánceres sólidos existe una molécula, CD70, que puede actuar como baliza de orientación para la terapia celular.
El equipo creó nuevos métodos para detectar esa molécula y descubrió que sus niveles varían mucho en las células cancerosas, pero que todas tienen, al menos, unas pocas en su superficie.
El siguiente paso fue diseñar un receptor de antígeno quimérico mucho más sensible y altamente selectivo, llamado receptor de células T independiente de HLA (HIT), y demostraron en modelos de ratones y células que puede detectar y eliminar células tumorales con una expresión muy baja de CD70.
Las células HIT son «la próxima generación de células CAR-T. Se pueden programar como una célula CAR-T, pero tienen la sensibilidad de una célula T natural y pueden detectar células cancerosas que solo tienen una cantidad ínfima de moléculas diana», explicó Sophie Hanina, otra de las firmantes del texto.
Las HIT programadas para atacar el CD70 «erradicaron por completo los tumores en ratones con cáncer de páncreas, riñón y ovario, mientras que las células CAR T convencionales tradicionales solo eliminaron una parte de las células», informa la Universidad de Columbia.
Además, estas HIT se mantuvieron alejadas de las células sanas de los ratones, ya que la mayoría de las demás células del organismo no expresan moléculas CD70.
El equipo planea ahora probar las CD70 HIT en pacientes con cáncer de ovario y de otros tipos, pues estas células también pueden tener potencial en casi otros veinte tipos de tumores, como el glioblastoma, que se sabe que expresan CD70 en cierta medida.
La terapia celular CAR-T, abreviatura de terapia celular con receptores de antígenos quiméricos (CAR)-T, transforma las células T (un tipo de célula inmunitaria) en buscadores de cáncer programados para atacar al contacto.
Las células T del paciente se extraen y modifican genéticamente para expresar receptores CAR sintéticos, los cuales pueden reconocer proteínas específicas, conocidas como antígenos, que sobresalen de las células cancerosas.
Las células T manipuladas y vueltas a infundir en el paciente pueden, gracias a sus nuevos CAR, localizar las células cancerosas y atacarlas. EFE
cr/acm