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Una vacuna personalizada contra el glioblastoma muestra una respuesta robusta y segura

Redacción Ciencia, 12 may (EFE).- Científicos estadounidenses han desarrollado una vacuna personalizada contra el glioblastoma —un cáncer cerebral de rápido crecimiento e incurable— que es segura y provoca una respuesta robusta del sistema inmunitario, incluso en pacientes con subtitpos de tumor especialmente resistentes al tratamiento convencional.

Los resultados del ensayo clínico en fase inicial dirigido por Mass General Brigham, la Facultad de Medicina de la Washington (WashU Medicine) y la empresa de biotecnología Geneos Therapeutics, han demostrado no solo que la vacuna es segura, sino que prolonga significativamente la vida de los pacientes.

Los detalles del estudio se han publicado este martes en Nature Cancer.

«Estamos sumamente alentados por estos resultados», ha asegurado Tanner M. Johanns, autor principal del estudio y profesor asistente en la División de Oncología del Departamento de Medicina John T. Milliken de WashU Medicine.

«Este tipo de vacuna es una primicia para el glioblastoma, y es emocionante pensar cómo podemos aprovechar esta plataforma de vacunas de ADN personalizadas contra el cáncer para tener un impacto positivo en las vidas de los pacientes que luchan contra esta enfermedad. Además, actualmente se están investigando en WashU terapias combinadas que utilizan esta plataforma personalizada para probar si los resultados pueden mejorarse aún más».

El glioblastoma, con una supervivencia media de 15 meses y una tasa de supervivencia a 5 años inferior al 10% con el tratamiento, afecta a cuatro de cada 100.000 personas en los EE. UU.

En España, se estima que cada año se diagnostican alrededor de 1.300 casos, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer.

Moléculas de ADN específicas

La vacuna emplea moléculas de ADN diseñadas mediante ingeniería para estimular el sistema inmunitario del paciente contra el cáncer.

El tumor de cada paciente tiene proteínas únicas específicas de ese tumor, y esta vacuna, completamente personalizada, activa el sistema inmunitario del paciente para reconocer esas proteínas y eliminar las células tumorales.

Para fabricar la vacuna GNOS-PV01, primero se extirpa el tumor y se analizan las proteínas únicas de las células cancerosas (neoantígenos) del paciente.

El glioblastoma se denomina tumor «frío», lo que significa que el entorno tumoral es capaz de esconderse del sistema inmunitario pero la vacuna los transforma en tumores «calientes» y activa el sistema inmunitario para que reconozca y elimine las células malignas.

«Elegimos una plataforma basada en ADN porque nos permitiría la oportunidad de dirigirnos a más proteínas cancerosas de las que cualquier vacuna había atacado antes», detalla Johanns.

Esta plataforma de vacunas basada en ADN fue capaz de activar el sistema inmunitario de cada paciente para buscar hasta 40 proteínas cancerosas específicas del tumor de cada individuo, el doble de las que habían sido atacadas por cualquier terapia de vacuna contra el cáncer hasta la fecha, destacan los autores del ensayo.

Más posibilidades de éxito

GNOS-PV01 se dirige a los llamados neoantígenos: proteínas únicas en las células cancerosas de cada paciente.

El equipo seleccionó neoantígenos de diferentes regiones del tumor de un paciente para aumentar aún más el número de proteínas de células cancerosas atacadas por la vacuna.

El ensayo se realizó con nueve pacientes adultos diagnosticados con glioblastoma y tratados en el Siteman Cancer Center.

El equipo preparó una molécula de ADN sintético que codificaba la información única de los neoantígenos del tumor de cada paciente y preparó la vacuna mientras el paciente se recuperaba de la cirugía y recibía un tratamiento de radiación.

Las inyecciones de la vacuna comenzaron, en promedio, 10 semanas después de la cirugía y se administraron cada tres semanas durante un periodo de nueve semanas, y luego cada nueve semanas a partir de entonces mientras los pacientes pudieran participar.

Todos los participantes, salvo uno que estaba tomando un esteroide inmunosupresor, mostraron un aumento en la actividad de las células inmunitarias (una respuesta a la vacuna).

En concreto: dos tercios de los pacientes no presentaron progresión de su cáncer seis meses después de sus cirugías, y dos tercios sobrevivieron un año. Normalmente, alrededor del 40% de los pacientes con glioblastoma alcanzan cualquiera de estos hitos.

Un tercio de los pacientes seguía vivo a los dos años (el doble de la tasa de supervivencia histórica) y una participante sigue viva y libre de recurrencia hoy, casi cinco años después de su diagnóstico inicial.

Ninguno registró efectos secundarios graves, lo que confirma la viabilidad de la vacuna como complemento a la cirugía y la radioterapia.

Además, el ensayo incluyó pacientes con el subtipo de glioblastoma MGMT no metilado, muy difícil de tratar y altamente resistente a la quimio tradicional en el que la vacuna también ha mostrado su eficacia, lo que sugiere que podría servir para combatir distintas variantes de este cáncer.

Para Johanns y su equipo el siguiente paso es evaluar la eficacia de la vacuna en un grupo más grande de pacientes, expandir el tratamiento a todos los tipos de glioblastomas y mejorar la respuesta a la vacuna. EFE

ecg/crf

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