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Una reflexión sobre el castigo

Todos sabemos que quienes no respetan las reglas en la escuela, son castigados. (Foto: Stapferhaus) swissinfo.ch

¿Por qué castigamos y cómo castigamos? Son dos preguntas en torno a las que gira una exposición que ofrece el Museo Stapferhaus de Lenzburg.

La muestra es, ante todo, una confrontación sutil que incita al visitante a cuestionarse sobre su propia actitud frente al castigo.

“Después de las 21 horas subir por la puerta trasera” o “No matarás”: Primero el visitante recorre un laberinto de normas. A su derecha e izquierda encontrará un sinfín de reglas de juego, instrucciones para la ama de casa, mandamientos y artículos legislativos…

“Sólo puede avanzarse en una dirección. Las normas protegen, pero también limitan”, señala Natalie Unternährer, quien ideó la exposición.

Elegir el castigo como tema para una exposición puede resultar extraño, pero no lo es para los colaboradores del Museo Stapferhaus. La idea nació del hecho de que desde las oficinas del museo se ve el centro penitenciario de Lenzburg, explica a swissinfo Unternährer.

El castigo en la vida diaria

“Pero con esta exposición no queremos limitarnos sólo a mirar al otro lado de las murallas del centro penitenciario. Porque el castigo está presente en la vida cotidiana. ¿Qué hacen los padres con un hijo desobediente? ¿Qué se hace cuando los jóvenes fuman en un vagón donde está prohibido o un loco conduce a 80 km/hora en pleno centro?”.

La muestra se divide en varias esferas. En un espacio se proyectan videos en los que un traficante de droga, un conductor sin permiso, un joven delincuente o un asesino relatan los delitos que cometieron y hablan de las penas a las que fueron condenados.

Espeluznantes son los relatos de unas 40 personas que recuerdan el peor castigo de sus vidas. Por ejemplo, el de una mujer de cincuenta años que en su adolescencia prefería irse a patinar con sus amigas que cuidar de su hermana y que terminó morada de los golpes que le proporcionó su padre.

O el de un aprendiz de mecánica de coches que es acosado con mucha sutileza por su compañero de trabajo o el de un pequeño que recuerda cómo, tras cometer una travesura, le castigaron a sentarse solo en el jardín de infancia.

El castigo en la educación

Una parte central de esta exposición son los visitantes mismos. Un cuestionario de diez preguntas les permitirá determinar si pertenecen a la categoría de personas rencorosas o si tienden a buscar más bien la conciliación.

“Los castigos son un espejo en el que no nos gusta mirarnos”, señala un texto de la exposición. Es la conclusión a la que llegó Natalie Unternährer, quien durante un año se dedicó a reunir información para la muestra.

“Hemos descubierto muchos tabúes. Mucha gente se mostraba reacia a relatar experiencias personales en torno al castigo”, explica.

Ver el castigo con otros ojos

La muestra no debe convertirse en una tortura para los visitantes, pero los organizadores quieren que esa parte desagradable esté presente en el ambiente.

“El escenario de la exposición es más bien escueto y frío como lo son los bancos de hormigón en los que no apetece mucho sentarse”, agrega.

Pero es precisamente esa “materialidad” la que transmite esa sensación desagradable del “castigo” y que a veces hasta provoca irritación. Aún así la reacción del público es mayoritariamente positiva.

Unternährer se alegra mucho de los elogios que ha recibido de las instancias educativas y judiciales, en las que la exposición ha despertado mucho interés.

“Si la directora del centro penitenciario de Lenzburg, después de ver la muestra, dice que le ayudó a ver su actividad desde una óptica diferente, pues es positivo, ¿no?”.

swissinfo, Renat Künzi
(Traducción: Belén Couceiro)

La exposición del Museo Stapferhaus aborda el tema del castigo en la esfera privada y estatal.

También va dirigida a un público específico que trabaja en los ámbitos de la pedagogía o la justicia.

La muestra presenta tanto a delincuentes como a gente normal y corriente, que recuerdan los peores castigos que han sufrido.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el 25 de abril del 2005.

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