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"La Iglesia ha intentado lavar la ropa sucia en familia"

Jacques Neirynck en el Parlamento suizo, en marzo de 2009.

(Keystone)

La Conferencia Episcopal Suiza (CES) entona el ‘mea culpa’ en relación al modo en que la Iglesia gestiona los asuntos de pedofilia y reconoce haber "subestimado" la situación.

Jacques Neirynck, diputado demócrata cristiano, escritor y católico practicante, demanda que los religiosos culpables de estos actos sean denunciados ante la justicia y expulsados de la Iglesia. Entrevista.

El problema de los casos de pedofilia en el seno de la Iglesia católica toma una nueva importancia desde hace algunos años. Las revelaciones se multiplican y las autoridades eclesiásticas se han visto obligadas a reaccionar, comenzando por el Papa Benedicto XVI.

En Suiza, estos asuntos también provocan mucho ruido. El último capítulo, este miércoles: la Conferencia Episcopal Suiza (CES) admitió haber “subestimado” la situación y pide a las víctimas que denuncien los casos en la justicia.

Según el diputado demócrata cristiano Jacques Neirynck, frente a la situación, la Iglesia está ahora obligada a tomar medidas de verdad. Lo explica a swissinfo.ch.

swissinfo.ch: ¿Cuál es su reacción a la declaración de la Conferencia Episcopal Suiza de este miércoles sobre los abusos sexuales en la pastoral?

Jacques Neirynck: Queda un poco en el capítulo del perdón y de la desolación. Hubiera preferido que la CES fuera más clara y que hubiera anunciado medidas más concretas.

Los culpables deben ser expulsados del clero y los obispos deben tener la obligación de denunciar los casos ante la justicia civil. Eso sí, no ha hecho ninguna mención sobre estas dos medidas en esta declaración.

swissinfo.ch: La Iglesia está inmersa en una verdadera tormenta. ¿Se puede esperar que este momento pasará o esta vez es realmente grave?

J.N.: El problema no es saber si hay sacerdotes pedófilos: hay sacerdotes pedófilos como también hay profesores, médicos, profesores de educación física pedófilos. El problema no está aquí. El verdadero escándalo es la ocultación por parte de los prelados de estos casos.

swissinfo.ch: El problema de los abusos sexuales en las instituciones de la Iglesia es conocido. ¿No se ha hecho nada para evitar estos delitos?

J.N.: La carta que apareció de Benedicto XVI dirigida a Irlanda es una carta donde lamenta y pide perdón, pero eso no es lo que la gente espera. La gente espera los hechos, las acciones y en particular la definición de una política en el seno de la Iglesia católica para que esto no vuelva a suceder. Una política -en mi opinión- se articula en torno a tres decisiones: primero, todos los casos deben denunciarse ante la justicia civil. En segundo lugar, una vez que se descubra a los culpables, éstos tienen que ser expulsados del clero ya que no son dignos de ser sacerdotes. La tercera decisión es que ningún obispo pueda, en ningún caso, ocultar estos hechos a la justicia civil. Si lo hace tendría que dimitir.

swissinfo.ch: ¿Es importante la cuestión del celibato en este caso?

J.N.: Hay que distinguir dos cosas. No hay un correlación comprobada entre celibato eclesiástico y pedofilia. No existen estadísticas. Aparentemente hay muchos menos casos entre los rabinos, los pastores protestantes y los imanes.

Sin embargo, la opinión pública establece esta relación causa-efecto y al cabo de cierto tiempo y a fuerza de leer en los diarios los artículos sobre esta cuestión, se acaba por fijar una ecuación: todos los sacerdotes son pedófilos –lo que es falso- y todos los pedófilos son sacerdotes.

swissinfo.ch: La infalibilidad, un problema.

J.N.: Sin duda. La infalibilidad del Papa está restringida al dogma. No existe en las materias de organización de la Iglesia. Luego el Papa repite que quería mantener el celibato de los sacerdotes, pero no es infalible en este punto. Sin embargo, el hecho de ser infalible en un cierto campo hace que él se sienta un poco infalible en todo. Tiene el sentimiento de tener siempre la razón, una línea directa con el Espíritu Santo. Ahora, desde el Renacimiento, la ciencia dice: pienso, pero puedo estar equivocado. Fue así como avanzó la ciencia. La infalibilidad llevó al impás en el que ahora nos encontramos.

swissinfo.ch: En Suiza, los sacerdotes parecen más dispuestos a denunciar los casos. ¿Hay algo especial en la Iglesia suiza?

J.N.: La Iglesia suiza no tiene nada de especial, está organizada como las otras. No hay un primado en Suiza. La presidencia de la Conferencia Episcopal Suiza (CES) es ejercida de manera alternada por los obispos. Es así una iglesia que está profundamente impregnada por la democracia que no es sólo política y que está presente en la vida cotidiana.

swissinfo.ch: Antes de convertirse en Papa, Joseph Ratzinger también tuvo una alta responsabilidad ante este tipo de denuncias. ¿Cuál es su opinión?

J.N.: Tuvo una acusación extremadamente grave cuando era arzobispo de Múnich. Parece que hubo casos dentro de su diócesis y que él no los denunció ante la justicia civil. Existe una crítica más general: cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, recibía denuncias del mundo entero. Podría haber actuado en esa época pero aparentemente no lo hizo. En todo caso no instruyó a los obispos a que denunciaran los abusos ante la justicia ni expulsó a los curas culpables.

swissinfo.ch: Los obispos suizos están divididos respecto a la listas de curas pedófilos.

J.N.: La controversia entre el abad de Einsiedeln, que confesó que siete monjes cometieron delitos sexuales. Pero no dice si estos monjes fueron expulsados o no. Yo temo que no. Entonces, a partir del momento en que se mantiene en la Iglesia a gente que cometió errores tan graves, una lista podría ser útil para impedir que estas personas ejerzan funciones en las que estén en contacto con niños. En la dirección opuesta, el presidente de la Conferencia Episcopal Suiza, Norbert Brunner, dice que una lista no serviría para nada, porque admitió que esas personas tienen que ser expulsadas de la Iglesia.

Claudinê Gonçalves, swisssinfo.ch
(Adaptación: Iván Turmo)

Jacques Neirynck

Jacques Neirynck nació el 17 de agosto de 1931 en Uccle (Bélgica).

Se formó en ingeniería eléctrica en la Universidad católica de Lovaina (Bélgica), donde se doctoró en ciencias en 1958.

Enseñó electrónica en la Universidad Lovanium de Kinshasa, antiguo Zaire, hoy Congo.

En 1972 fue nombrado profesor de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EFPL), en Circuitos y Sistemas.

Participó regularmente en programas de televisión (TSR) y radio (RSR) suizas en lengua francesa.

Es profesor emérito de la EPFL.

Desde hace mucho tiempo es activo en el campo de la protección de los consumidores, entró en política en las filas del Partido Demócrata Cristiano (PDC/centro).

Fue diputado federal de 1999 a 2003 y tras una pausa de cuatro años, resultó reelegido en 2007. Es el decano de los diputados en el Parlamento.

Será candidato a un nuevo mandato en 2011.

Fuente: Wikipedia

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