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¿Qué pueden hacer Suiza y el mundo por Gaza?

La ofensiva israelí sobre Gaza.

(Keystone)

Pasividad de la comunidad internacional y el papel de Suiza ante la intervención israelí en Gaza, temas de la entrevista con Riccardo Bocco, catedrático y autor de varias obras sobre el Cercano Oriente.

Riccardo Bocco enseña Sociología y Economía Política del Desarrollo y de la Cooperación Internacional en el Instituto de Altos Estudios Internacionales y de Desarrollo de Ginebra.

swissinfo: ¿Cómo explica el silencio casi total, la pasividad de la comunidad internacional ante la ofensiva israelí en Gaza?

Ricardo Bocco: Se puede analizar a través del tiempo. Hay dos lógicas de fondo que se afrontan, en todo caso, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La primera es la lógica del derecho, y del derecho internacional en particular. Ésta va más allá de las lógicas locales, partisanas, parciales. En contrapartida, se encuentra lo que uno denomina las posiciones realistas, aquellas que defienden el interés nacional.

El ejemplo es la administración Bush, que tras el periodo Clinton se volvió de golpe hacia una posición realista, es decir, en defensa de los intereses nacionales en nombre de los intereses de Estados Unidos.

Entonces, esas dos lógicas se oponen; y la pasividad de los Estados -ya sean occidentales o árabes del entorno-, encuentran allí una primera explicación, por cínica que ésta pueda ser.

Pero también hay otros niveles de explicación. Esto es: ni los occidentales ni los países árabes quieren ver que se instale de forma durable un régimen islámico en Palestina, pese a que Hamás llegó al poder a través de elecciones democráticas.

Otro asunto de carácter básico es que hay una política de desinformación sobre lo que ha sido la posición de Hamás desde enero de 2006, y en la que una parte de la prensa internacional se ha hecho cómplice.

Se ha presentado con frecuencia al Hamás y a la Yihad islámica como un todo, como locos de Dios, o como un régimen que tendría de rehén a su propia población. Pero la realidad política en Gaza muestra claramente una pluralidad de posiciones, especialmente sobre las opciones militares.

Desde mi punto de vista, la situación actual es, en gran parte, producto de las artimañas de la comunidad internacional y del Estado israelí, que condujo en un primer periodo a una división de los palestinos.

Pero la ofensiva actual podría producir el efecto contrario políticamente hablando. Es decir que aquello que ni el Fatah ni Hamás han sido capaces de lograr –unificar al pueblo palestino-, está en camino de hacerse ante el enemigo común: el ejército israelí.

Se trata de una lógica perversa. La decapitación de los líderes militares o políticos no resolverá el problema. Otros líderes surgirán en Gaza y la situación no hará más que aumentar el sentido de la glorificación de los mártires.

Es una lógica que se instaló desde hace mucho tiempo y que yo no veo de otro modo que como una operación militar que podría resolver las cuestiones de fondo subyacentes al conflicto.

La comunidad internacional tiene, por tanto, los instrumentos y las posibilidades para alcanzar la paz. La paz es posible, es la voluntad política la que falta.

Actualmente, se prefiere pagar cientos de millones de ayuda humanitaria –que sólo permite a una mayoría de la población palestina mantenerse con la cabeza fuera del agua-, en lugar de encaminar una verdadera política extranjera, una política de paz.

swissinfo: Suiza es depositaria de los Convenios de Ginebra. En ese contexto, ¿Cree que Suiza hace todo lo que puede para que los beligerantes respeten el derecho humanitario?

R.B.: Suiza no es ni una potencia política ni militar con estatus internacional. No puede en ningún caso pretender jugar en la región un papel comparable al de los Estados Unidos, al de la Unión Europea o al de Rusia.

Esto quiere decir que como depositaria de los Convenios de Ginebra, lleva a cabo su papel de recordar a las partes beligerantes las disposiciones del derecho humanitario internacional.

La política de diálogo inaugurada por la ministra de Asuntos Extranjeros Micheline Calmy-Rey condujo a un cierto éxito – o a pequeños éxitos- en la región, en término de apertura al diálogo.

De este modo, a la hora del bloqueo internacional y ante el arribo del gobierno de Hamás en Gaza, Suiza no suspendió su ayuda, y otros Estados siguieron su ejemplo, como Noruega y Francia.

Suiza busca actuar con coherencia, pese a las dificultades a la vez internacionales, porque su posición no fue bien recibida por varios países occidentales, con Estados Unidos a la cabeza; y en el ámbito interno, porque una parte del parlamento suizo no está necesariamente de acuerdo con la posición de la ministra de Exteriores.

swissinfo: La diplomacia suiza mantiene buenas relaciones con Israel y no ha roto del todo sus contactos con Hamás. ¿Esto no podría permitirle realizar una mediación entre las dos partes?

R.B. Para que una política de mediación pueda tener éxito, se requiere que las dos partes encontradas acepten plenamente el papel de la parte mediadora.

En el caso específico de Israel y Palestina, el papel que Suiza puede llevar a cabo es limitado. Más allá de una labor de buenos oficios, no podría garantizar la consecución de un eventual plan de paz con las reglas que permitan construir un proyecto y con los medios económicos necesarios, por ejemplo.

De hecho, desde el inicio del conflicto y, en todo caso, desde inicios de la década de 1960, las dos partes han mirado hacia Estados Unidos como la potencia que podría llevar la paz a la región. Incluso Europa jamás ha sido considerada como una socia seria y fiable ni por los israelíes ni por los palestinos.

swissinfo: ¿Cuál podría ser en su opinión la salida de esta crisis?

R.B.: Ésta corre el riesgo de prolongarse durante varias semanas y existe una serie de variables que pueden ser significativas para la continuación de la ofensiva.

Primeramente: la situación del ejército israelí. Cuántos muertos y heridos puede tener, lo que tendrá una repercusión inmediata en el plano interior, puesto que los israelíes no están dispuestos a perder muchos de sus jóvenes en esta ofensiva cuando el país está a cinco semanas de las elecciones.

Por otra parte, la continuación de la ofensiva dependerá del peso de las presiones diplomáticas externas, estadounidenses, en particular. Los Estados Unidos atraviesan por una especie de vacío de poder. Es el fin de la administración Bush y la de Obama se instalará a partir del 20 de enero. Esto le permite a Israel actuar de forma relativamente independiente a presiones externas.

También queda claro que eventuales errores espectaculares del ejército israelí podrían aumentar la presión de las sociedades civiles europeas, occidentales o árabes. Pero eso también es algo que se genera con el tiempo.

Veo con dificultad una posibilidad de cese al conflicto a corto plazo.

Entrevista de Abdelhafidh Abdeleli, redacción árabe de swissinfo
(Traducción del francés: Patricia Islas Züttel)

Más de 600 muertes

La ofensiva israelí ha provocado ya más de 630 muertos y 2900 heridos palestinos en la Franja de Gaza.

Cada vez más civiles resultan muertos o heridos en la grave crisis que se vive en Gaza. El director de operaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Pierre Krähenbühl, calificó de intolerable la situación de los civiles e instó a las partes en el conflicto a hacer todo lo posible para que el CICR y la Media Luna Roja Palestina puedan llegar hasta las personas que necesitan ayuda.

El CICR está presente en Gaza con 13 expatriados y 65 colaboradores locales. Trabaja en estrecha cooperación con la Media Luna Roja Palestina, así como con el personal de los hospitales y las instituciones que brindan servicios esenciales, como agua y saneamiento.

Las actividades de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación en la Franja de Gaza fueron significativamente reducidas. Un programa de entrega de medicamentos ha resultado especialmente afectado con el conflicto.

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(swissinfo.ch)

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