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¿Sagrado balón o balón sagrado?

Cuando los hinchas confunden el fútbol con la fe... en este caso, simpatizantes portugueses durante la Eurocopa 2000.

(Keystone)

El teólogo Denis Müller, profesor de Ética en la Universidad de Lausana, estudió una de sus pasiones de siempre, el fútbol y publicó el libro 'El fútbol, sus dioses y sus demonios'.

El dios fútbol. El culto al balón redondo. ¡La comunión de los partidarios... sin hablar de los signos de cruz de la que los jugadores usan y abusan! A algunos les gusta revestir el fútbol de una dimensión religiosa que puede parecer bastante incongruente desde el exterior. Es uno de los fenómenos que interpeló a Denis Müller y le hizo publicar 'El fútbol, sus dioses y sus demonios', en las ediciones protestantes 'Labor et Fides'.

swissinfo: 'El fútbol, sus dioses y sus demonios'... ¿un libro de un teólogo o de un apasionado del fútbol?

Denis Müller: ¡Los dos! Caí en el fútbol desde la infancia, como el escritor Jorge Haldas y como otros, que fueron muy jóvenes al estadio con su padre. Y eso me ha acompañado toda la vida. Siempre me ha gustado el fútbol, a pesar de sus escándalos, sus decepciones, sus corrupciones y todo lo demás.

Me hice pastor, teólogo, ético. Cruzar esas dos miradas fue la dificultad de este libro, pero es lo que me apasionó al hacerlo. Tener una mirada de empatía, porque me gusta ese deporte, pero sin caer en las trampas de mi propia pasión de hincha. De tomar pues un poco de distancia crítica.

swissinfo: ¿ En qué difiere su mirada de teólogo de la que tendría un sociólogo?

D.M.: Uno de los mejores libros sobre el fútbol, 'El partido de fútbol', fue escrito por el sociólogo Christan Bromberger. Como etnólogo y antropólogo, muestra los lados deportivos, pero también casi religiosos de los fanáticos. Utilicé esos elementos porque los sociólogos nos proporcionan excelentes instrumentos, pero en mi enfoque de ético y de teólogo, tengo la pretensión de decir que no van suficientemente lejos, que no critican suficientemente las representaciones religiosas que hay en el fútbol. Como teólogo, tengo una cierta competencia para hacerlo, o por lo menos una mirada particular.

swissinfo: Pero no se espera de los sociólogos que aporten un punto de vista moral...

D.M.: En principio, no, se espera que analicen las cosas de manera puramente descriptiva. Pero cuando leemos sus escritos, vemos que tomaron partido.

Si tomamos los extremos, están los intelectuales del fútbol, como Bromberger o Mignon, a los que se les reprocha ser fanáticos del fútbol. Hay incluso un autor inglés que escribió un libro sobre la filosofía del fútbol, con Platón como centro-delantero, un tipo de idealización filosófica del deporte que me parece idiota.

Y luego por el otro lado, están los que desprecian el fútbol y lo consideran como una peste emocional... y que sin embargo son sociólogos puros. Asumen pues posiciones, tan éticas como la mía. ¡Sólo que yo lo digo!

swissinfo: ¿En qué tiene la impresión de ir más lejos que algunos sociólogos?

D.M.: Es ambicioso y orgulloso pretender ir más lejos. Digamos que desarrollo dos tesis.

La primera es que la ambivalencia humana del fútbol refleja la ambivalencia del ciudadano y del hombre que somos en la sociedad. "Quien quiere hacer el ángel hace la bestia", dice Pascal. Tome el ejemplo de Zidan en Berlín. Dos días antes de la final, el periódico 'L'Equipe' titula, de manera ditirámbica "Zidane es inmortal" y "El Ángel Azul". Pero después del cabezazo a Materazzi, no osan escribir "El Ángel caído". ¡Emplean imágenes religiosas extremas cuanto todo va bien, pero no cuando va mal!

Por otra parte, traté de mostrar que la transgresión de la regla, representada por el árbitro, la transgresión que se ve de modo diario en la televisión, es también una parábola de la desregulación de nuestra sociedad democrática y de la injusticia que reina en el mundo. De modo lapidario, digamos que si se dispara contra el árbitro, se disparan también contra la democracia.

swissinfo: Ahí, usted se coloca en un terreno mucho más político que religioso...

D.M.: Eso no me molesta. Mi oficio de teólogo y de ético se ocupa también de cosas muy profanas. Tengo una visión de la religión y de la teología muy encarnada.

swissinfo: ¿El vocabulario religioso alrededor del fútbol le irrita?

D.M.: No, es algo que me interesa, que me fascina. Y que no me parece totalmente legítimo. Como teólogo, me interesa lo que un gran autor protestante llamó lo "casi-religioso".

Usted notará que no digo "idolatría". La religión, como fenómeno humano, es el deseo de superarse, de progresar. Y en el deporte hay una ambivalencia: querer progresar individualmente es a la vez tomarse por un dios... Eso no sería idolatría sino en el caso de que se creyera verdaderamente que Zidane es un dios. Pero nadie jamás lo creyó y hubo ese cabezazo para recordárnoslo. Su humanidad fue conmovedora, luego se excusó ante los niños...

Sabemos muy bien que los futbolistas no son unos dioses, sólo hombres mortales. Por otra parte su carrera es breve. En 35 años, están acabados. Retenemos el nombre de algunos y olvidamos a todas las estrellas que acaban como meseros o desempleados.

Hay pues una humanidad del fútbol en su totalidad: los grandes jugadores, los pequeños, los juniores, los espectadores que somos, una humanidad que me conmueve. Y el hecho de observar tentaciones de imitación de lo religioso, como teólogo abierto, que no blande de inmediato la satanización, me interesa.

¡En el título de mi libro, hay "demonios" y "dioses" pero con d minúscula!

Entrevista swissinfo, Bernard Léchot
(Traducción Marcela Águila Rubín)

Denis Müller

Nacimiento en Neuchâtel en 1947; casado, padre de tres niños.

Pastor de la Iglesia Reformada Evangélica de Neuchâtel de 1971 a 1988.

Director del Centro de Formación para adultos de Louverain (cantón de Neuchâtel) de 1978 a 1986.

Pastor de la Iglesia Suiza de Londres, en Locle y en Serrières.

Licenciado en Teología (Neuchâtel, 1970). Estudios de postgrado en Basilea, Munich y Tübingen.

Doctor en Teología de la Universidad de Neuchâtel, 1981 (Palabra e historia. Diálogo con W. Pannenberg, Ginebra, Labor y Fides, 1983).

Profesor de Ética Teológica en la Facultad de Teología y de Ciencias de las Religiones de la Universidad de Lausana desde 1988.

Ha sido invitado como catedrático a la Facultad de Teología del Instituto Protestante de Teología de Montpellier (octubre de 2006), la Universidad Protestante de África Central, Yaundé (noviembre de 2006) así como a las Universidades Saint-Paul (Ottawa), y de Montreal (1997).

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