Desde la caída del muro de Berlín, hace 30 años, millones de alemanes del Este del país abandonaron la ex República Democrática Alemana para construir un futuro en Occidente, pero actualmente muchos de ellos prefieren volver a casa.

A menudo se trata de familias enteras, como los Hoffman.

"Quería volver a trabajar a tiempo completo", dijo Peggy en su apartamento temporario en Glindenberg, un pueblo en las afueras de Magdeburgo, para explicar el regreso a la región de Sajonia-Anhalt donde nació hace 29 años.

El Este de Alemania heredó una tradición de la antigua RDA comunista que perdura hasta hoy, y que permite a las madres conciliar el trabajo y los hijos.

El Oeste es más conservador en este tema. Se espera de ellas que permanezcan en casa para cuidar a sus hijos pequeños, y hay pocas opciones de cuidado infantil.

Peggy consiguió el año pasado un trabajo en seguros en Magdeburgo. También encontró una guardería para sus dos hijos abierta todo el día, como en los días de la RDA.

"¡Para una mujer activa, es un sueño!", exclamó. Su esposo Carsten está con ella, aunque la decisión no fue fácil.

El regreso "fue muy difícil para mí al principio", dijo Carsten, de 33 años. Era necesario abandonar un trabajo fijo. A esto se agregaba el miedo a ganar mucho menos, pero finalmente encontró trabajo sin pérdida de salario.

- Una bendición -

Una familia como los Hoffmann es una verdadera bendición para la región de Sajonia-Anhalt.

La zona está desesperadamente escasa de mano de obra debido al envejecimiento de la población vinculada al éxodo de los últimos treinta años.

El Este del país "ha perdido alrededor de 1,2 millones de personas entre 1991 y 2017", dijo AFP Nico Stawarz, investigador del Instituto Federal de Demografía de Wiesbaden.

La primera ola se produjo poco después de la reunificación, cuando la industria de Alemania oriental colapsó; y la segunda ola ocurrió alrededor del año 2000, cuando el desempleo coqueteó con el 20%.

Especialmente los jóvenes con un buen nivel de educación se han ido, muchos de ellos mujeres.

Tal pérdida "no será fácil de compensar", dijo el investigador. Pero al menos se detuvo la hemorragia.

En un estudio reciente, el instituto señaló que, por primera vez, el número de llegadas al Este superó en 2017 el número de salidas.

"Vemos avances positivos en el Este", dijo Stawarz, como una economía más dinámica, la disminución del desempleo, la aparición de centros urbanos atractivos con sus universidades, como Magdeburgo.

En consecuencia, si los salarios, las pensiones y la productividad siguen siendo inferiores en promedio, menos alemanes orientales abandonan su región, y cada día más exmigrantes regresan.

Tienen entre 29 y 45 años, han pasado un promedio de diez años en el Oeste, han fundado una familia y finalmente regresan "en busca de una mejor calidad de vida", dijo Stawarz.

Entre los atractivos para esa decisión, mencionó el buen cuidado de niños, precios razonables de propiedad y proximidad de parientes.

- Superando malentendidos -

"¡Sajones, vuelvan!" para Sajonia, "mv4you" para Mecklemburgo-Pomerania Occidental y "Centros de Bienvenida" en Sajonia-Anhalt, son algunas de las iniciativas para estimular el retorno.

Los conservadores en Thüringen, donde se realizarán elecciones a finales de octubre, incluso han propuesto otorgar un bono de retorno de unos 5.000 euros (5.560 euros). Cada año, se organizan ferias de empleos.

Estas regiones no tienen otra opción, dijo a AFP Kerstin Mogdans, quien coordina la asistencia de retorno del "Centro de Bienvenida" en Magdeburgo y se hizo cargo de la familia Hoffmann.

"Las personas no vienen aquí a cualquier precio, no huyen de los lugares donde viven (...) y es por eso que es tan importante que las empresas sepan presentar sus ofertas", apuntó.

Un año después de su regreso, los Hoffmann dicen que echaron raíces en Glindenberg, y próximamente se mudarán a una casa que compraron en el pueblo.

Incluso si se "sentían bien" en el oeste, los Hoffman admiten haberse sorprendido al escucharse a sí mismos decir durante una conversación, de una manera bastante desdeñosa: "¡oh, eres tan 'Ossi'!", un diminutivo despectivo para las personas provenientes del Alemania del Este.

En su retorno a Sajonia-Anhalt, les esperaba otra sorpresa: la de ser confundidos con "Wessis", como se llama a las personas de Alemania del Oeste, y ser mirados con cierta desconfianza, o al menos con curiosidad.

"Pero hemos podido superar ese malentendido", dice Peggy con una enorme sonrisa.

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