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El presidente de EEUU, Donald Trump (2ºd), observa cómo Jeff Sessions jura el cargo de secretario de Justicia junto a su esposa, Mary, y ante el vicepresidente, Mike Pence (d), el 9 de febrero de 2017 en la Casa Blanca, en Washington

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El polémico legislador Jeff Sessions prestó juramento este jueves como nuevo secretario estadounidense de Justicia, en un ambiente enrarecido por las constantes y pesadas críticas del presidente Donald Trump a magistrados y al sistema judicial.

Sessions, un senador ultraconservador de 70 años cuya confirmación en la cámara alta del Congreso provocó acalorados debates, dijo que las prioridades de su gestión serán la respuesta a la criminalidad y las amenazas de ataques, y poner fin a la "ilegalidad" entre los inmigrantes.

"Precisamos un sistema legal de migración, uno que sirva a los intereses de los estadounidenses. Eso no es equivocado, no es inmoral ni indecente", señaló el nuevo secretario de Justicia y Fiscal General.

De acuerdo con Sessions, "tenemos que terminar con la ilegalidad" entre los inmigrantes, porque se trata de una situación que "amenaza nuestra seguridad pública".

El nuevo responsable del sistema judicial estadounidense dijo que Estados Unidos "vive un problema de criminalidad", y añadió que se trata de una "tendencia peligrosa y permanente".

Para hacer frente a la ola de criminalidad y las "amenazas terroristas", el departamento de Justicia "movilizará su talento y habilidades de la forma más eficaz posible", adelantó.

Al iniciar la ceremonia de juramento de Sessions en el Salón Oval de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump dijo que la investidura del nuevo secretario de Justicia representaba una "nueva era" para el país.

"La ceremonia debe ser vista como un claro mensaje a los miembros de pandillas y vendedores de drogas que aterrorizan gente inocente: Sus días se terminaron. Una nueva era de justicia comienza, y comienza ahora mismo", expresó el mandatario.

Sessions fue uno de los primeros aliados de Trump al inicio de la campaña electoral del año pasado y en el Senado defendió una "mano dura" contra los inmigrantes en situación irregular, unos 11 millones, que viven en Estados Unidos.

Este mismo jueves tenía previsto un viaje a una estación de patrullaje fronterizo en Sonora (Arizona) y el viernes a San Ysidro, que conecta con Tijuana en México y por donde transitan más de 65 millones de personas cada año, cruzando entre ambas ciudades.

- Ambiente de tensión -

Sessions asume el comando del enorme departamento de Justicia, que tiene nada menos que 113.000 empleados, incluyendo los 93 fiscales federales distribuidos por todo el país.

La ceremonia de toma de juramento se realizó después de un áspero y desgastante debate en el Senado para votar su confirmación.

Ocurre además en momentos en que las relaciones entre el poder Ejecutivo y los organismos de justicia se caracterizan por la tirantez.

Esa tensión quedó en evidencia la semana pasada cuando el juez federal de Seattle (Washington, noroeste), James Robart, suspendió los efectos de un decreto presidencial que bloqueaba la llegada de inmigrantes y refugiados de siete países de mayoría musulmana.

Trump ventiló su furia en la red Twitter y llamó a Robart "dizque juez".

El caso por el bloqueo al decreto presidencial pasó a un tribunal de apelaciones en San Francisco (California, oeste), que dará a conocer su fallo este jueves, dos días después de escuchar argumentos en una audiencia telefónica muy criticada por Trump, también a través de las redes sociales.

Para el presidente, la audiencia y las preguntas dirigidas a los abogados del departamento de Justicia fueron un acto "vergonzoso", y afirmó que los "tribunales parecen estar muy politizados".

"Las cortes están haciendo nuestro trabajo mucho más difícil", criticó Trump en otro mensaje.

Este escenario no tardó en tener ramificaciones, al punto que el magistrado Neil Gorsuch, designado por Trump para ocupar una plaza en la Corte Suprema, admitió a interlocutores que las declaraciones del presidente eran "desalentadoras" y "desmoralizantes".

De acuerdo con testimonios que fueron confirmados por el propio equipo de Gorsuch, el magistrado hizo esas declaraciones durante una reunión con un senador demócrata, Richard Blumenthal.

Un portavoz de Gorsuch, Ron Bonjean, confirmó a la AFP el miércoles el tenor de las declaraciones.

Sin embargo este jueves Trump volvió a la red Twitter para atacar a Blumenthal, a quien tachó de mentiroso y acusó de "falsear lo que el juez Gorsuch le dijo".

Ante la embestida presidencial, Bonjean emitió una nueva nota el jueves alegando que Gorsuch había hablado en términos generales sobre críticas al sistema judicial, y no en el caso particular de las declaraciones de Trump sobre Robart.

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AFP