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El presidente de Brasil, Michel Temer, en el Palacio de Alvorada en Brasilia, el 22 de diciembre de 2016

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El gobierno federal de Brasil y el Estado de Rio de Janeiro firmaron este jueves un acuerdo de ayuda financiera que demandará a la administración carioca un severo ajuste fiscal para revertir el deterioro de sus cuentas.

El pacto, firmado por el gobernador de Rio, Fernando Pezão, y el presidente de Brasil, Michel Temer, permitirá a Rio de Janeiro retrasar el pago de su deuda con la Unión -entre otras medidas de ayuda-, a cambio de implementar un plan de austeridad que prevé un recorte de 9.000 millones de reales del gasto público (unos 2.800 millones de dólares al cambio actual).

El plan también prevé un aumento de la recaudación a través del alza de algunos impuestos y la anticipación de royalties del petróleo, entre otros beneficios para el Estado.

El programa de recuperación fiscal -que requiere la modificación de leyes estatales y federales para ser implementado- permitirá a Rio de Janeiro ahorrar 62.400 millones de reales hasta 2019 (USD 19.600 millones), informó el gobierno.

"No hay transferencia de recursos de la Unión para Rio de Janeiro. El Estado no tendrá perdón de deudas, apenas se repactarán los débitos, que serán cobrados en años posteriores", afirmó el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, al anunciar el acuerdo en Brasilia.

"La Unión no va a comprometer su ajuste fiscal para enderezar la cuestión fiscal de los Estados", reafirmó.

El estado de Rio de Janeiro, el segundo más rico del país, se declaró en situación de "calamidad financiera" poco antes de celebrar los Juegos Olímpicos en agosto de 2016 y, como consecuencia, miles de sus trabajadores públicos sufrieron el impago de sus salarios.

Otros dos de los 26 estados brasileños se encuentran en situación similar: Minas Gerais (sudeste) y Rio Grande do Sul (sur).

Brasil, la primera economía de América Latina, atraviesa una recesión histórica que, sumada a la fuerte caída de los precios del petróleo, afectó especialmente al estado petrolero de Rio.

El gobierno conservador de Michel Temer, que asumió la presidencia el año pasado tras la destitución de la izquierdista Dilma Rousseff, impulsa un severo plan de ajuste fiscal que incluye, entre otras medidas, la congelación del gasto público durante los próximos 20 años.

AFP