AI denuncia el impacto socioeconómico y ambiental de la sobrepesca en Gambia
Banjul, 31 may (EFE).- Amnistía Internacional (AI) denunció hoy el «devastador» impacto socioeconómico y ambiental que tiene la sobrepesca en Gambia y pidió al Gobierno del país africano tomar las medidas necesarias para acabar con la pesca ilegal.
«Las malas prácticas de algunos agentes del sector pesquero están dañando el medio ambiente y socavando los medios de vida de la población», declaró la directora de AI para África occidental y central, Samira Daoud, en un comunicado.
«El Gobierno de Gambia y los actores de la comunidad internacional que operan en las zonas afectadas deben garantizar que los buques extranjeros y las fábricas de harina y aceite de pescado respetan la normativa pesquera nacional e internacional», agregó.
En un nuevo informe publicado hoy, titulado «El coste humano de la sobrepesca», AI examina el impacto de la industria pesquera en los derechos humanos en Gambia, incluidas las actividades de las fábricas de harina y aceite de pescado y los daños causados por los arrastreros industriales de propiedad extranjera.
En junio de 2021 y de marzo a abril de 2022, Amnistía Internacional llevó a cabo investigaciones en Banjul, la capital, y en la ciudad costera de Sanyang, que es un centro turístico y de pesca donde se encuentra una gran fábrica de aceite de pescado.
«La situación de Sanyang (…) es especialmente nefasta», subrayó AI.
«Además de la presencia de embarcaciones industriales de propiedad extranjera —que a veces practican la pesca ilegal— han visto cómo la fábrica de harina y aceite de pescado Nessim Fishing And Fish Processing Co., Ltd (Nessim), también de propiedad extranjera, fue construida en la comunidad a finales de 2017 y entró en funcionamiento en 2018», explicó AI.
La presencia de esta fábrica está teniendo un impacto socioeconómico y ambiental, al afectar a la producción agrícola, a la hostelería y restauración de la zona (por el mal olor) y a la biodiversidad de la vida marina, advirtió Amnistía.
Actualmente, son tres las fábricas de harina de pescado activas en las costas de Gambia, de propiedad china y mauritana.
«Las especies más perseguidas por este tipo de fábricas son la sardinela y el pez bonga, esenciales para el sustento de las comunidades costeras» y, «hasta la fecha, una fuente asequible de proteínas», agregó la organización pro derechos humanos.
Según el informe, «las fábricas de harina y aceite de pescado utilizan peces pelágicos y los convierten en aceite de pescado o en polvo (harina de pescado), que luego se utiliza para alimentar a animales de granja como los cerdos o en acuicultura para alimentar a peces voraces como el salmón o la trucha».
Además, el aceite de pescado también se comercializa como suplemento dietético.
«n 2018, se produjeron las fábricas de Gambia «1.969 toneladas de harina de pescado y 823 toneladas de aceite de pescado», indicó el informe.
«Teniendo en cuenta que se necesitan unos 4,5 kilogramos de pescado para hacer un kilogramo de harina de pescado, la cantidad real de pescado que se extrae del océano anualmente es significativamente mayor», indicó.
Se calcula, según AI, que Gambia, Mauritania, Senegal, Guinea-Bisáu, Guinea-Conakri y Sierra Leona pierden 2.300 millones de dólares estadounidenses al año a causa de la pesca ilegal. EFE
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