Amnistía Internacional denuncia regresión en los derechos de personas migrantes en Bélgica
Bruselas 29 abr (EFE).- Las personas refugiadas y migrantes experimentaron un retroceso en sus derechos en países como Bélgica, según el informe global de Amnistía Internacional (AI) sobre el estado de los derechos humanos (DDHH) publicado este martes.
En su último informe sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, la ONG denunció que la Unión Europea (UE) y sus Estados miembros “no adoptaron medidas creíbles para exigir responsabilidades por las violaciones de derechos humanos (y) no redujeron la dependencia de terceros países en materia de gestión de la migración ni ampliaron las rutas seguras y legales”.
Pero además el informe destacó negativamente a Bélgica, donde se “dejaron sin alojamiento a miles de solicitantes de asilo”.
La Agencia Federal para la Recepción de Solicitantes de Asilo (Fedasil), el ente público encargado de acoger a los refugiados en Bélgica, lleva años colapsada.
Según los cálculos de varias ONG, entre 2.000 y 3.000 personas duermen en las calles de la capital belga a la espera de acogida y protección internacional.
El nuevo Gobierno belga, liderado por el nacionalista flamenco Bart de Wever, aprobó recientemente un paquete de medidas para reducir el número de solicitudes de asilo que incluye el endurecimiento de las condiciones para la reunificación familiar y tiempos de espera de uno a dos años.
“Los gobiernos deben garantizar que todas las personas que sufren persecución y violaciones de derechos humanos tienen acceso a seguridad y protección internacional,” incidió el informe de Amnistía Internacional, añadiendo que no se debe devolver “a nadie a una situación de riesgo real de sufrir abusos graves contra los derechos humanos”.
La organización añadió que, según estadísticas publicadas en diciembre, sólo el 39 % de los solicitantes obtuvieron protección.
Socavamiento de la libertad de expresión
Tras analizar la situación de los DDHH en más de 150 países, la organización internacional concluyó que el mundo se encuentra en una “coyuntura histórica” tras décadas de “propagación constante de leyes, políticas y prácticas autoritarias, reduciendo el espacio cívico y erosionando el disfrute de la libertad de expresión o asociación”.
En Bélgica, Amnistía Internacional señaló específicamente “el riesgo de socavar el derecho a la libertad de expresión”, así como “una restricción desproporcionada del derecho a la protesta”.
En particular, el informe hizo hincapié en el nuevo Código Penal aprobado por el Parlamento belga el pasado mes de febrero, en el que se tipifican como delito actos que vulneran la libertad de expresión, como el atentado contra la autoridad del Estado, la exaltación del terrorismo y la lesa majestad.
Además, Bélgica ha sido testigo de multitudinarias manifestaciones desde el inicio de la ofensiva militar de Israel en Palestina. Sin embargo, Amnistía Internacional denunció el aumento de la represión policial contra los manifestantes y puso de relieve el uso policial de un cañón de agua y gas lacrimógeno “para dispersar una manifestación pacífica” cerca de la embajada israelí el pasado mes de mayo.
Organizaciones de la sociedad civil también destacaron el uso de sanciones administrativas contra manifestantes pacíficos por no cumplir los regímenes “ilegales” de autorización municipal, explicó el informe.
Finalmente, resaltó algunas mejoras incluyendo algunos avances en las condiciones penitenciarias, una nueva ley para centros de atención a supervivientes de violencia sexual, y una orden judicial que obliga al Estado a pagar reparaciones por crímenes contra la humanidad cometidos durante el gobierno colonial. EFE
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