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Artista extranjero en Suiza, ¡chic!; otra profesión...

El taller del Hada, un universo de fantasías en papel maché (La Fée).

Fernanda Schweizer, periodista y artista suizo-brasileña, habla a swissinfo de las ventajas y los obstáculos que hay en Suiza para un profesionista extranjero.

Radicada en este país desde 1992, tuvo que renunciar a su carrera de periodista para convertirse en madre de familia, vocación que hoy comparte con el arte.

Nacida en Recife en los años 60, Fernanda Schweizer había decidido seguir la carrera de Derecho. Sin embargo, los vínculos que existían entre los profesores y el sistema que había contribuido a mantener las entonces recientes dictaduras militares, la hicieron desistir de su propósito y cambiar de proyecto.

"Tenía 17 años y un gran idealismo. Decidí estudiar periodismo porque quería poder expresarme y decir toda la verdad".

Viajó entonces a Río de Janeiro, donde al término de sus estudios comenzó a trabajar en una agencia de publicidad de la que pasó luego a una televisora, en la que participó en un programa de entrevistas a personalidades del ámbito político, artístico y cultural, y posteriormente empezó a laborar en una casa editorial estadounidense.

En ese tiempo tuvo la oportunidad de trabajar para esa firma en la Unión Americana. Sin embargo, también en ese entonces conoció al ciudadano suizo que se convertiría en su esposo. "Ahora puede sonar pasado de moda, pero así fue: opté por el amor". Y su viaje no fue al norte americano, sino al Viejo Mundo.

Un sueño que terminaba

Tras su llegada a Lausana, se inscribió en la Universidad local. Más tarde se casó y muy pronto quedó embarazada. Con un bebé en brazos y sin entorno de apoyo -su familia política vivía en otra ciudad-, en un contexto de desempleo importante y con un diploma extranjero, Fernanda debió renunciar a su deseo de mantener su actividad profesional.

"Ahí definitivamente terminaban mis sueños de una carrera o reinserción profesional a corto plazo. Hice entonces una pausa".

Al nacimiento de Carolina siguió luego el de Amanda. Años más tarde, se produjo el divorcio. Fernanda esperó a que sus hijas crecieran y fueran un poco más independientes para intentar nuevamente insertarse en el mundo laboral.

"Pero es muy difícil, con más de 35 años de edad y 10 años de suspensión, además de la falta de reconocimiento en Suiza de los diplomas extranjeros, porque podemos ser los mejores en nuestros países, pero el hecho de tener un diploma de un país latinoamericano, te hace salir de la meta ya como perdedor".

Decidió entonces seguir por la ruta de la otra gran pasión de su vida: el arte.

Del otro lado de la moneda

"Es muy contradictorio porque justamente cuando tienes este estatuto de artista, el hecho de ser brasileño, de ser latinomericano, un pájaro raro, exótico, es casi una ventaja. Se convierte en algo a tu favor".

Cuando se habla de arte, añade nuestra interlocutora, no importa si se trata de un holandés o un mexicano. "El arte tiene el poder de terminar con las fronteras, de hacer olvidarlas".

"Yo tengo la oportunidad, la suerte, de tratar de 'salvarme' por ese camino. Y tengo la posibilidad también porque no es algo que forcé, es algo innato".

Y en el contexto de ese nuevo derrotero, está su producción artística; su taller de las Hadas, en la Avenida de la Fantasía (En más sobre el tema. El taller de 'Fê', espacio de arte e integración), y, por supuesto, las máximas de sus creaciones: Carolina (11 años) y Amanda (9 años).

Madre e hijas, codo a codo

"Las niñas viven esto con mucho orgullo. Sabían que yo quería trabajar desde antes del divorcio y que esperaba a que fueran más independientes. Ellas me ayudaron a hacer figurillas para los mercados de Navidad, a buscar el local para el taller. Vibraron de emoción cuando lo obtuvimos. Trabajamos juntas".

Subraya la importancia que tiene para sus hijas esta referencia femenina, "es decir, el hecho de que la mujer tiene que trabajar, luchar. La única cosa que puedo dejarles es la educación. Y eso es algo que yo repito a mis niñas".

"Creo que es importante mostrar a mis hijas que aun cuando esa situación de extranjera y diferentes factores me obligaron a dejar de trabajar, a abdicar un poco a la vida profesional, con un poco de esfuerzo y de voluntad uno puede superar todo con honestidad y trabajo, y mis hijas están muy orgullosas".

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Datos clave

Fernanda Schweizer es oriunda de Recife, Brasil.
Nació en el seno de una familia de artistas:
Su madre es pintora; arquitecta, su hermana y su abuelo era escultor.
Cursó los estudios de Periodismo en Río de Janeiro.

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