Batalla contra el comercio ilegal de órganos

Aún insuficientes las donaciones de órganos. Keystone

Los países de Europa deben poner freno a este flagelo. La diputada socialista helvética, Ruth-Gaby Vermot, presentó al Consejo de Europa un estudio sobre ese lucrativo negocio.

Este contenido fue publicado el 25 junio 2003 - 19:26

En Suiza se planea una ley que prohíba el comercio de órganos.

“Es dramático que las personas que se encuentran en condiciones de vida difíciles, tengan que vender parte de sí mismas”, criticó la diputada socialista y miembro del Consejo de Europa, Ruth-Gaby Vermot, luego de una visita a Moldavia, donde el comercio ilegal de órganos es cosa de todos los días.

No es nuevo que bandas internacionales se aprovechen de los aprietos económicos de personas del este europeo.

Los blancos son mujeres y jovencitas que salen de sus precarios hogares en Moldavia, a través de los Balcanes, para Occidente en donde terminan dentro del cerco de la prostitución.

Y también hombres que, en espera de mejores perspectivas de vida para ellos y sus familias, son extorsionados por bandas de tráfico de personas, que les prometen, a cuenta de sumas estratosféricas, introducirlos en el “paraíso de Occidente”.

Un riñón a cambio de 3.000 dólares

Ruth-Gaby Vermont presentó este miércoles al Consejo de Europa un informe sobre el comercio ilegal de órganos en Europa. Vermont se entrevistó con diversos jóvenes en Moldavia, que en Turquía debieron vender uno de sus riñones.

A esos jóvenes se les prometió trabajo en Turquía, pero cuando arribaron a ese país no encontraron el empleo prometido.

En cambio, se les ofreció la posibilidad de vender su riñón al precio de 3.000 dólares. Una oferta que, en estado de emergencia financiera, aceptaron.

En un hospital moderno de Turquía les fue extirpado el órgano, sin recibir tratamiento alguno postoperatorio. Tras algunos días de efectuada la cirugía, estos hombres debieron regresar a Moldavia.

Hasta 250.000 dólares por un riñón

De acuerdo con las informaciones recogidas en la investigación de Vermot, un riñón cuesta, para aquel que lo requiere, la suma de entre 150.000y 250.000 dólares. “Una cantidad impresionante, que va a los criminales organizados”, subrayó la diputada helvética a swissinfo.

Los compradores provienen de Israel, pero también de países árabes y de Europa Occidental. “Sabemos que en Europa, personas que aparecían en la lista de espera para una trasplantación de órgano desaparecieron, pero no hay un registro de su muerte. De ahí la suposición de que estos solicitantes adquirieron de forma ilegal el riñón requerido”.

En Suiza, el año pasado se encontraban 1.178 personas en la lista de espera de ‘Swiss Transplant’, la organización que organiza y coordina las trasplantaciones.

En el 2002, 54 pacientes fallecieron, ya que para ellos no llegó a tiempo el requerido órgano.

Resolver el problema de raíz

El Consejo de Europa, según indicó Vermot, quiere combatir la pobreza en países como Moldavia, Ucrania, Bulgaria y Rusia, para prevenir el tráfico ilegal de órganos.

Después la mirada está dirigida al crimen organizado, y también a los vendedores y clientes de esas víctimas del tráfico de órganos, por lo que el Consejo de Europa solicitará que esos países realicen una revisión de su legislación en materia de trasplantaciones.

En lo que respecta al interior de Suiza, las autoridades quieren una nueva ley en materia de trasplantaciones que cierre el paso a abusos en torno a órganos, tejidos y células y en el que la dignidad humana, personalidad y salud sean protegidas.

swissinfo, Gaby Ochsenbein
(Traducción: Patricia Islas)

Datos clave

Jóvenes de Moldavia vendieron uno de sus riñones en 3.000 dólares.
Un solicitante paga por ese órgano entre 150.000 y 250.000 dólares.
‘SwissTransplant’ tenía 1.178 personas en lista de espera en el 2002.

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