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Extranjeros ancianos: un nuevo desafío

Una residencia de ancianos: los extranjeros tienen a menudo otras necesidades. Keystone

La población suiza de edad avanzada es cada vez mayor. Pero no son sólo los ciudadanos helvéticos los que envejecen.

También aumenta la proporción extranjeros ancianos, lo que requiere múltiples adaptaciones.

El número de extranjeros que percibe una pensión se duplicará previsiblemente en los próximos años. En 1997 eran 67.000 personas, cifra que aumentará hasta 123.000 de aquí al año 2010, según la Oficina Federal de Estadística.

“En la ciudad de Berna la proporción de habitantes mayores de 65 años es del 19% entre los suizos, y del 5% entre los extranjeros”, explica Daniel Slongo, de la Oficina de Vejez y Seguros de la capital helvética.

“Por ahora parece poco. Pero entre la población extranjera hay cada vez más personas que alcanzan una edad en la que necesitan cuidados y asistencia.”

Perspectivas de un fuerte crecimiento

Según las estadísticas de la ciudad de Zúrich, el segmento de extranjeros en edades comprendidas entre los 80 y 90 años se incrementará en un 125% de aquí al año 2020.

En la metrópoli financiera suiza viven hoy más de 1.000 italianos jubilados, casi otros tantos alemanes y austriacos, 300 de la antigua Yugoslavia y 100 españoles.

Pero las residencias de ancianos carecen de infraestructuras apropiadas para los extranjeros. Varios grupos de trabajo están elaborando ofertas especiales para los jubilados extranjeros.

En Berna se ha constituido un grupo mixto integrado por representantes de asociaciones de extranjeros y funcionarios públicos: “En primer lugar se discute en qué se diferencian las necesidades específicas de los extranjeros de las de los suizos”, señala Slongo. “Asimismo reflexionamos sobre dónde y cómo se puede adaptar esa oferta”.

En Zúrich se habla de crear departamentos especiales en las residencias de ancianos. En cambio, se descartan los centros separados destinados exclusivamente a personas extranjeras: no se quieren establecer ghettos de extranjeros de la tercera edad.

No basta con ser sólo conscientes

Antes, la opinión pública suiza no tenía conciencia de las personas mayores extranjeras, porque la idea suiza del extranjero era asociada con la imagen de la mano de obra o la gente joven de segunda generación.

Los mayores creían a su vez que regresaban a su país de origen una vez alcanzada la edad de jubilación, como ellos siempre habían deseado. “Incluso en los casos en los que el retorno era prácticamente imposible”, como indica François Höpfinger, del Instituto Universitario de Vejez y Generaciones de Sion.

Es lo que constata también Guglielmo Grossa, representante del Sindicato Construcción e Industria en el Parlamento de Berna: “Los jubilados extranjeros se vuelven a encontrar en la desagradable situación de tener que renunciar al sueño del retorno y a la vez de perder el contexto laboral aquí.”

Tienen que confrontarse con una sociedad en la que hasta ahora se habían sentido a menudo marginados, prosigue Grossa.

Se quedan quienes tienen pocos ingresos

La realidad de los extranjeros mayores en Suiza difiere en muchos puntos de la percepción que se tiene de ellos. Muchos permanecen en Suiza después de jubilarse, a pesar de estar lingüística y socialmente mal integrados en el país.

En primer lugar son personas con pocos ingresos las que se quedan en Suiza. Según François Höpfinger, son los extranjeros que disponen de más medios los que regresan a su patria o que viven a caballo entre su país de origen y el de acogida. Y es que el poder adquisitivo que se deriva de las pensiones percibidas en francos suizos ya no garantizan una vida sin aprietos en los países europeos meridionales, donde ha subido mucho la vida.

Muchas de esas personas mayores no logran acostumbrarse a su país después de haber vivido varios decenios en el extranjero y, además, los hijos y nietos de esa primera generación de emigrantes se quedan en Suiza.

Déficit en términos de idioma e información

Grossi deplora que sobre todo los italianos hayan adquirido escasos conocimientos del idioma, de lo que resulta un déficit de información.

”Esas personas no saben de las prestaciones públicas más corrientes destinadas a los ancianos”, confirma Slongo. Muchos desconocen incluso que aún siendo extranjeros tienen derecho a percibir esas prestaciones.

Últimamente los folletos del SPITEX (asistencia y ayuda sanitaria extrahospitalaria), por ejemplo, se publican en varias lenguas. “Además tenemos en consideración que los empleados de SPITEX hablen varios idiomas”. Según Slongo, durante mucho tiempo las asociaciones de extranjeros desconocían la existencia de estos servicios.

Mayores problemas de salud

En la ampliación de la oferta de residencias de ancianos para extranjeros hay que tener en cuenta que las indicaciones de salud de los emigrantes de la primera generación son peores que las de sus coetáneos suizos.

“El estrés de la emigración y las duras condiciones de trabajo han hecho que este grupo de población, que llegó sana y joven, presente hoy un estado de salud peor que el promedio”, señala Höpfinger.

“Esto tiene que ver también con el historial laboral de esta gente”, explica Grossa. “Como obreros realizaron trabajos físicamente duros. Su mal estado de salud se refleja también en la elevada proporción de extranjeros que percibe una renta por invalidez.”

Höpfinger pronostica un nuevo aumento de los problemas de salud y pocos ingresos para los futuros jubilados extranjeros. A los italianos y españoles seguirán los emigrantes turcos y del sureste europeo.

Sólo un comienzo…

Ueli Schwarzmann, director de las residencias de ancianos de la ciudad de Zúrich, declara en una entrevista que los conceptos de centros para personas mayores se van a modificar pronto para adaptarse a los denominados “ancianos modernos”.

No habrá ya horarios fijos de comidas y los huéspedes podrán entrar y salir según les plazca. Actualmente ingresa en las residencias la primera generación que lleva consigo el ordenador.

Varios puntos de encuentro o guarderías se integrarán a los centros, según Schwarzmann. Y los ancianos extranjeros gozarán de una mayor atención.

swissinfo, Alexander Künzle
(Traducción: Belén Couceiro)

Según datos oficiales, los extranjeros que perciben una renta AVS son personas que llevan mucho tiempo viviendo en Suiza.

Desde el punto de vista lingüístico y social los inmigrantes de la primera generación están mal integrados.

El 1 de octubre se celebró en Berna el Foro Nacional sobre Vejez y Migración.

El número de ancianos extranjeros está aumentando en Suiza. Hay más mujeres que hombres y en su mayoría son europeos.

En el futuro crecerá el número de ancianos originarios de Turquía y la región balcánica.

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