Fisco: ¿Suiza debería cambiar su postura ante la UE?
Suiza deberá en algún momento abordar con Bruselas la cuestión de su política fiscal cantonal reservada a las sociedades extranjeras.
Es la opinión de Laurent Goetschel, especialista en cuestiones europeas. Entrevista.
El experto no espera sanciones, pero estima que las próximas negociaciones bilaterales podrían sufrir retardos. A mediados de febrero, la Comisión de la Unión Europea exigió formalmente a Suiza que revise su política fiscal reservada a las empresas extranjeras ancladas en el país.
Concretamente este órgano de la Europa Unida pide que Berna modifique y abandone lo que la UE considera una práctica fiscal ilegal.
El ministro suizo de Finanzas, Hans-Rudolf Merz, por su parte, ha declarado que la decisión de las autoridades europeas «no tiene fundamento». «No hay razón para negociaciones», es la respuesta del miembro del gobierno.
Laurent Goetschel, profesor en el Instituto Europeo de la Universidad de Basilea, estima que Suiza «deberá tarde o temprano aceptar una negociación con Bruselas sobre la práctica fiscal conducida por algunos de sus cantones.
swissinfo: ¿Los beneficios fiscales atribuidos a las sociedades extranjeras violan realmente los acuerdos de libre intercambio de 1972, como lo critica la comisión de la UE?
Laurent Goetschel: La cuestión es muy controvertida. Desde el punto de vista suizo, no es el caso en absoluto, algo que debe ser finalmente esclarecido a nivel jurídico.
Lo cierto es que esta disputa sobre los acuerdos de libre intercambio son el punto de partida de este espinoso debate. Concretamente, se trata ante todo de defender intereses políticos en un juego de poder.
swissinfo: ¿No se trata de una lucha entre emplazamientos económicos en la que Suiza es más fuerte? Dentro de la UE hay también países que ofrecen beneficios impositivos a empresas, como Irlanda, Chipre y Luxemburgo.
L.G.: Sí, pero los intereses políticos pueden tener trasfondo económico. Es legítimo y se produce con una frecuencia relativa, que se conduzca una política que favorece por ejemplo ciertos lugares, con el fin de estimular el desarrollo económico.
Es una cuestión de principio: uno puede, como en una pareja, estar listo para conversar cuando alguna de las partes se muestra a disgusto en algún punto preciso con relación al otro.
A la UE le molestan los beneficios fiscales y quiere que ese sector, que al parecer no ha sido abordado de forma muy explicita en los acuerdos bilaterales, sea discutido, incluso cuando Berna no tiene la misma opinión al respecto.
swissinfo: ¿Qué hay en juego en torno a esto? ¿Se trata de simples amenazas o Suiza debe realmente temer a la aplicación de sanciones arancelarias, por dar un ejemplo?
L.G.: No creo que Suiza esté amenazada con posibles sanciones. Una salida de ese tipo no está ni en el interés de Berna ni en el de Bruselas. Se trata sobre todo de medir las fuerzas políticas de ambas partes, reivindicando cada una de ellas una gran protección y conservando una posición firme.
La UE amenaza con sanciones y Suiza dice que se trata sólo de un problema de comunicación. Lo que ocurra en el futuro dependerá de la actitud que adopten cada una de las partes.
swissinfo: En ese caso, ¿cuál podría ser la mejor estrategia de Suiza?
L.G.: Resulta difícil dar una respuesta sin conocer de forma más detallada lo que se trama entre bastidores. Pero si la UE quiere entablar conversaciones, Suiza deberá en un momento dado aceptar. El argumento de «no queremos hablar al respecto* no es una buena estrategia a largo plazo
swissinfo: ¿La batalla fiscal podría afectar a las próximas negociaciones bilaterales en las que se abordarán expedientes importantes tales como el acuerdo de electricidad o el de la liberalización del mercado agrario?
L.G.: Cada uno de esos temas forma parte de un contexto individual y depende de una serie de puntos diversos. Si las tensiones persisten, los acuerdos bilaterales podrían sufrir las consecuencias y llevar a retardos, como ya ha ocurrido en el pasado.
swissinfo: Podría alcanzarse una solución en el caso de que Suiza aceptara explicar su sistema de soberanía cantonal ante la Comisión de la Unión Europea?
L.G.: Se trata de un verdadera jugada de poker, en la que las explicaciones no resultarían suficientes. Hasta ahora, la Comisión de la Europa Unida ha mostrado un gran dominio de los temas y un profundo conocimiento del sistema helvético. Los representantes de Bruselas saben exactamente de qué se trata.
swissinfo- Entrevista: Renat Künzi
(Traducido por Patricia Islas Züttel)
El artículo 23.iii de los Acuerdos de Libre Intercambio entre Suiza y la Unión Europea de 1972 estipulan que «toda ayuda pública que desvirtúe o amenace con desvirtuar la competencia favoreciendo a ciertas empresas o ciertos productos» es contraria al acuerdo.
El acuerdo de 1972 concierne exclusivamente al comercio de ciertos bienes (productos agrícolas e industriales).
Suiza considera que la imposición de las compañías no se encuentra dentro del marco de este acuerdo.
A mediados de febrero pasado, la Comisión Europea declaró que los privilegios fiscales acordados por ciertos cantones suizos a empresas extranjeras serían contrarios a los Acuerdos de Libre Intercambio de 1972 signados por Suiza y la Unión Europea.
La UE pide a Suiza abandonar esa práctica fiscal y que se adapte a sus exigencias. Bruselas ha pedido a sus Estados miembros que le den por mandato el encontrar una solución aceptable para las dos partes en negociaciones con Suiza.
A juicio de la Comisión Europea, los privilegios fiscales acordados en ciertos cantones helvéticos a ‘holdings’ extranjeros cuya sede se encuentra en territorio de sus países miembros, pero con sede fiscal en el extranjero constituyen un obstáculo.
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