Foro de Davos: el tiempo es oro
Dominado por un gran dispositivo de seguridad y una apretadísima agenda, este jueves ha comenzado el 31 Foro Económico Mundial (WEF). Apenas cumplido el ritual de control en las puertas de acceso, los expertos y los participantes iniciaron los paneles de trabajo. La inauguración oficial, a cargo del presidente de Suiza, Moritz Leuenberger, tendrá lugar a las 18.00 (hora local).
Los predios inmediatos al Centro de Conferencias en la idílica estación invernal de Davos (cantón Grisones) dan un aspecto poco común por los alambres de púas o las estructuras listas para tender el vallado en el momento oportuno, que puede ser el próximo sábado, si se lleva a cabo la manifestación anunciada por el movimiento antiglobalización.
Tal vez parezca exagerado, pero un número considerable de efectivos policiales de los 26 cantones suizos, 300 guardias de fortificaciones y 600 soldados refuerzan a la policía de los Grisones en la protección a los 2.000 ilustres visitantes que durante los próximos seis días participarán en alguna de las 300 sesiones o 17 cenas trabajo. Los pobladores parecen seguir el evento con cierto grado de sorpresa y de incertidumbre, pero sin desasosiego.
De los 31 paneles programados para este jueves dos ya atrajeron particular atención: el diagnóstico de las economías de Estados Unidos, Japón y Europa, y la radiografía del medio ambiente del planeta. En ambos casos, las perspectivas no son muy halagadoras.
Según los expertos, la economía estadounidense no sufrirá una recesión, sino una desaceleración que repercutirá sobre todo en sus vecinos y socios, México y Canadá, así como en América Latina. «Cuando el gigante estornuda, los más pequeños se resienten», comentó uno de los panelistas.
Mientras la economía europea goza de buena salud, la nipona no logra recuperarse. No obstante, a juzgar por los expertos, las perspectivas de la coyuntura global no son sombrías, ni mucho menos.
En cuanto al estado del medio ambiente, se reiteró el diagnóstico conocido, aunque poco atendido. A pesar de las nuevas tecnologías, no se logra detener el efecto pernicioso de los gases con efecto invernadero en la capa de ozono ni la creciente degradación de los ecosistemas, y se intensifica el cambio climático. Estos dos temas reclamarán todavía la atención del Foro en los días venideros.
La otra cara de la medalla
A pocos metros de las modernísimas instalaciones del Centro de Conferencias, en una clínica de recuperación para asmáticos, el movimiento de organización no gubernamental (ONG) ‘Mirada pública sobre Davos’ inauguraba una serie de reuniones paralelas.
En ellas se abordarán los mismos temas de la agenda global del Foro, pero vistos con el prisma contrario a la política de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y a la plataforma ofrecida por el WEF.
«Nosotros somos una fuente de información crítica. Mi impresión es que hemos comenzado un debate sobre la legitimación de los líderes asistentes al Foro y la posibilidad de varias globalizaciones», declaró a swissinfo, Jolanda Piniel, una de las responsables del movimiento de ONG ‘La mirada pública sobre Davos’.
Considerando los diversos componentes que rodean la trigésima primera edición del Foro de Davos, todo parece apuntar a que la presente pasará a la historia como un encuentro dominado más por los aspectos políticos que por los específicamente económicos.
Juan Espinoza, enviado especial
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