Guerra en Irán: cómo está afectando al sector alimentario suizo
Del chocolate en los aeropuertos a los problemas en el comercio de fertilizantes: el sector alimentario y de materias primas suizo ya nota el impacto de la guerra en Oriente Medio. Le seguirá la población.
El conflicto en el Golfo Pérsico y el posterior bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán han interrumpido el flujo de bienes esenciales y han disparado el precio de la energía. Como centro neurálgico de las grandes multinacionales alimentarias y del comercio mundial de materias primas, Suiza está sintiendo las consecuencias.
He aquí cuatro sectores especialmente vulnerables, pero que pasan desapercibidos a menudo:
Comercio de fertilizantes
Los fertilizantes son una de las materias primas más comercializadas, 169 millones de toneladas cruzaron las fronteras en 2024. La mitad de los fertilizantes, aproximadamente, se utilizan para cultivar cereales, como el arroz, el trigo y el maíz. Este comercio se ha visto afectado por las restricciones a la exportación que desde 2021 impone China —el mayor productor mundial de fertilizantes nitrogenados y fosfatados—, por las sanciones a Rusia y Bielorrusia —los principales exportadores de potasa— y por el arancel del 10 % sobre las importaciones de fertilizantes que ha impuesto la administración Trump.
La situación de los comerciantes suizos de materias primas se ha visto agravada por el conflicto en Oriente Medio. Entre el 20 y el 30 % de los fertilizantes del mundo pasan por el estrecho de Ormuz, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El precio de la urea ha subido hasta un 60 % tras el inicio del conflicto. Y lo peor está por llegar: la región del Golfo produce el 25 % del azufre mundial y representa la mitad de todas las exportaciones de azufre utilizadas para fabricar fertilizantes como el DAP.
El precio del trigo ha subido un 6 % en Estados Unidos y el del arroz un 9 % en Tailandia. La FAO prevé que el bienestar de los hogares a nivel mundial disminuya del 2,1 al 1,6 %. Asia y África son las regiones más afectadas.
«Alrededor del 35 % de la urea mundial y el 25 % del amoníaco proceden de la región del Golfo. No se puede cambiar de proveedor de un día para otro», declara a Swissinfo Florence Schurch, secretaria general de la asociación suiza de comercio de materias primas SUISSENÉGOCE.
Schurch señala que —en parte como modo de aliviar los costes de los fertilizantes— recientemente Estados Unidos ha tomado medidas para suavizar las sanciones contra Bielorrusia, uno de los principales exportadores mundiales de potasa. Y dice que el hecho de que el precio suba tan solo unos pocos dólares por tonelada tendrá un impacto grande en los agricultores de las zonas más pobres del mundo. «Para un país rico como Suiza, esto significa precios más altos de los alimentos y los fertilizantes que duelen, pero que aún así podrían absorberse. Para muchos países más pobres de África y Asia, las subidas de precios y la escasez son mucho más brutales: los agricultores acaban utilizando menos fertilizantes, las cosechas rinden menos y aumenta el riesgo de una verdadera inseguridad alimentaria», afirma Schurch.
Antes del comienzo de la guerra en Irán, algunas empresas suizas de comercio de fertilizantes, como Keytrade, se mantuvieron al margen del comercio a través de Oriente Medio.
«Como empresa, tomamos la decisión acertada de retirar nuestras posiciones del Golfo Arábigo y centrarnos, por ejemplo, en Europa, el norte de África, Estados Unidos y Brasil. Y cuando la guerra estalló, nos beneficiamos de ello, ya que ya no se disponía de ese gran volumen de suministro procedente del Golfo Pérsico», declara a Swissinfo Melih Keyman, fundador de Keytrade.
Fabricación de botellas de vidrio
Para producir vidrio se necesita gran cantidad de energía, ya que la materia prima —arena de sílice, piedra caliza y carbonato de sodio— debe fundirse en hornos a temperaturas de 1.500 °C. Alrededor del 75 % de la energía que la industria del vidrio utiliza para alimentar los hornos procede del gas natural.
«La producción de vidrio consume mucha energía y, aunque utilizamos una proporción elevada de vidrio y arena reciclados de origen local, no estamos totalmente protegidos de las fluctuaciones en los costes de la energía, el gasóleo y el transporte. Estamos siguiendo la situación de cerca. Si hace falta aplicar recargos por energía, se lo comunicaremos directamente a nuestra clientela», ha reconocido un portavoz del fabricante suizo de vidrio Vetropack.
La industria suiza de bebidas, que representa a los fabricantes de agua mineral, cerveza y refrescos, dice que el aumento del precio de la energía podría traducirse en un encarecimiento de las bebidas. En 2024, Suiza produjo 510 millones de litros de agua mineral embotellada, de los que 3,7 millones de litros se exportaron. Gracias a marcas como Perrier y Vittel, la suiza Nestlé es también la principal productora mundial de agua embotellada, con alrededor del 20 % de la cuota de mercado.
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Si la situación no mejora, el coste de la cerveza, los refrescos y las bebidas espirituosas podría aumentar debido a la subida del precio de las botellas de vidrio. Los miembros de la Asociación Suiza de la Industria de Bebidas (ASG) no han facilitado detalles sobre el impacto en los precios, pero están trabajando para reducir su vulnerabilidad ante los elevados precios de la energía.
«Nuestros miembros están respondiendo a todo esto con mejoras en la eficiencia, contratos de suministro a largo plazo e inversiones en soluciones energéticas sostenibles, como el mayor uso de energías renovables y la recuperación de calor», afirma el portavoz de la ASG, Marcel Kreber.
La ASG prevé que, a largo plazo, la industria refuerce su resiliencia, centrándose en fuentes regionales de materias primas, un alto grado de automatización y estrategias de aprovisionamiento con visión de futuro.
Envases de plástico para alimentos
En Europa, entre el 4 y el 6 % del suministro de petróleo y gas, tal y como estima la Federación Británica de Plásticos, se destina a producir la materia prima necesaria para fabricar plásticos. Y, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente, alrededor del 36 % del plástico se utiliza para fabricar envases para el sector de la alimentación y las bebidas.
La Asociación Suiza de la Industria del Plástico, KUNSTSTOFF.swiss, observa con gran preocupación la actual situación geopolítica en Oriente Medio. En 2024 el sector consumió cerca de 659.000 toneladas de plástico; la mayor parte (el 36 %) destinada a envases.
«Estas materias primas y sus precursores —entre ellos el etileno, la nafta y el estireno— son esenciales para producir polímeros en Europa. Además, varias instalaciones de producción ya han quedado destruidas, lo que reduce aún más la disponibilidad de dichos productos», indica la asociación en un comunicado de prensa.
Estas materias primas se utilizan para fabricar productos destinados a la industria alimentaria, como bolsas de plástico, películas de embalaje, botellas de plástico, envases para alimentos y cubiertos desechables.
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Ventas de chocolate
Uno de los ámbitos de más rápido crecimiento para las ventas de chocolate suizo es el sector minorista de viajes a nivel mundial. La venta de Lindt & Sprüngli en las tiendas libres de impuestos de los aeropuertos en 2025 creció un 19,6 %. Según el informe anual de la empresa, el éxito de su chocolate Lindt Dubai Style se debió, en gran medida, a su red de distribución en más de 100 aeropuertos. La cancelación de vuelos a aeropuertos internacionales como Dubái, Abu Dabi y Doha ya ha afectado a las ventas, según ha declarado la empresa sin especificar en qué medida.
«La situación actual tiene un impacto en el sector minorista de viajes a nivel mundial, ya que los principales aeropuertos de la región están cerrados. También afecta a nuestros distribuidores en los Estados del Golfo», ha indicado a Swissinfo por correo electrónico una persona en nombre de la empresa.
Lindt & Sprüngli no puede enviar chocolates a sus distribuidores en los Emiratos Árabes Unidos y otros Estados del Golfo. La nueva filial de la empresa en Arabia Saudí está recibiendo suministros a través del mar Rojo. «Prevemos que aumenten los costes logísticos y energéticos, lo que también elevará los costes de las materias primas e inflará todo el sector alimentario», afirma Lindt & Sprüngli.
Läderach es otra empresa suiza de chocolate de alta gama que está notando los efectos del bloqueo del estrecho de Ormuz. Debido a la situación de seguridad, la empresa ha cerrado su tienda en Baréin y está siguiendo de cerca el aumento de los costes energéticos y los cuellos de botella en el suministro.
«Las cadenas de suministro se han visto muy afectadas; algunos países en los que tenemos tiendas no pueden recibir suministros de forma estable y regular. Además, han aumentado los precios del transporte, no solo hacia la región afectada, sino también hacia Asia», afirma la portavoz Stefanie Merlo.
Algunos de los proveedores de Läderach se enfrentan a mayores costes, pero —según ha informado la empresa— la clientela en Suiza no tendrá que frenar su apetito por el cacao en un futuro próximo. «Mantenemos un stock considerable en Suiza, suficiente para satisfacer las necesidades de producción de los próximos meses», reconoce Merlo.
Editado por Virginie Mangin. Adaptado del inglés por Lupe Calvo. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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