«La transición de los combustibles fósiles es un requisito previo para la paz»
La Conferencia sobre la transición de los combustibles fósiles de Santa Marta, en Colombia, es la primera cumbre internacional enteramente dedicada al abandono de la producción de carbón, petróleo y gas. Alex Rafalowicz, de la Fossil Fuel Treaty Initiative, comparte su punto de vista sobre el impacto del conflicto en Oriente Medio en la eliminación gradual de los combustibles fósiles.
Swissinfo: ¿De qué manera la guerra en Irán y la crisis energética en Oriente Medio influirán en las discusiones de la conferencia sobre los combustibles fósiles en Colombia?
Alex Rafalowicz: El conflicto en Oriente Medio es una confirmación dramática y trágica de la urgencia de la conferencia de Santa Marta. Pone de relieve el defecto fundamental de un sistema energético basado en la extracción, la escasez y la competencia geopolítica: conduce inevitablemente a la guerra y a la inestabilidad.
Cuando los precios de los combustibles fósiles aumentan debido a los conflictos, son sobre todo las comunidades del Sur global las que pagan el precio, enfrentándose a la guerra, la inseguridad y el colapso económico.
La iniciativaEnlace externo, puesta en marcha en 2020 y promovida por la sociedad civil, pide la creación de un acuerdo internacional vinculante para detener la expansión de los combustibles fósiles, eliminar progresivamente la producción existente y gestionar una transición justa hacia las energías renovables.
Esta campaña internacional cuenta principalmente con el apoyo de pequeños Estados insulares, especialmente vulnerables al cambio climático, así como de un número creciente de Gobiernos, ciudades e instituciones internacionales.
Esta guerra también revela una apertura estratégica. Mientras el sistema del petrodólar es cuestionado y el control tradicional de los combustibles fósiles sobre la economía global se debilita, asistimos a la fragmentación del antiguo orden. Sin respaldar maniobras geopolíticas específicas, reconocemos este cambio como una oportunidad crucial para construir nuevas colaboraciones fuera de los marcos multilaterales consolidados, que durante mucho tiempo han protegido los intereses de los combustibles fósiles.
El riesgo es que esta volatilidad genere una cascada de impactos y, por ende, nuevos conflictos. Sin embargo, la oportunidad reside en canalizar este impulso hacia un nuevo modelo de soberanía energética, basado en energías renovables accesibles y gobernado por un sistema descentralizado y menos monopolizado.
Por lo tanto, estos acontecimientos no desviarán las discusiones: las harán más incisivas. Refuerzan la narrativa central de la conferencia: la transición de los combustibles fósiles no es solo un imperativo ambiental, sino un requisito previo para la paz y la seguridad globales. Esperamos que esta realidad anime a los participantes a rechazar la falsa narrativa de la «seguridad» vinculada a la dependencia de los combustibles fósiles y a adoptar la verdadera seguridad que ofrecen las energías renovables descentralizadas y accesibles.
>> Suiza forma parte del grupo de unos 80 países que pide una hoja de ruta global para eliminar los combustibles fósiles:
Mostrar más
Hacia una transición energética global que deja fuera los combustibles fósiles
¿Qué podemos esperar, en términos de pasos concretos o compromisos, de la conferencia sobre el abandono de los combustibles fósiles?
La conferencia de Santa Marta debería ser un catalizador capaz de promover soluciones coordinadas sobre la propia producción de combustibles fósiles. Aspiramos a un documento final que reconozca la necesidad de un nuevo marco jurídico internacional —en particular, un Tratado sobre los combustibles fósiles— y que establezca un mayor respaldo político para iniciar negociaciones en ese sentido.
Además, esperamos que las naciones con alta ambición climática propongan otros mecanismos concretos de cooperación en materia de financiación, transferencia tecnológica y diversificación económica. El objetivo es permitir que los países en desarrollo abandonen la extracción de combustibles fósiles sin caer en la trampa del endeudamiento.
¿Habrá decisiones importantes y jurídicamente vinculantes sobre la transición de los combustibles fósiles?
Santa Marta es una plataforma política y diplomática crucial, no un foro de negociación. No esperamos que produzca por sí misma nuevos instrumentos jurídicamente vinculantes.
Sin embargo, la conferencia se celebra en un contexto jurídico y político profundamente transformado. En particular, tras la reciente opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), según la cual los Estados tienen obligaciones jurídicas claras de proteger el clima abordando la cuestión de los combustibles fósiles.
El principal resultado [de la conferencia] en el que estamos trabajando es un compromiso formal por parte de esta coalición de Gobiernos ambiciosos y decididos a iniciar y sostener un proceso diplomático dedicado al desarrollo de soluciones vinculantes.
¿Qué significa concretamente?
Concretamente, significa un resultado que reconozca la decisión de la CIJ: debe iniciar formalmente el proceso hacia mecanismos y acuerdos de cooperación internacional más específicos en materia de producción de combustibles fósiles, subsidios, mecanismos de resolución de controversias entre inversores y Estados y cancelación de la deuda.
También implica garantizar un compromiso firme para una segunda conferencia, más específica, que será organizada por Tuvalu, en el Pacífico. Allí, los marcos y mecanismos discutidos en Santa Marta podrán avanzar hacia su implementación.
Es significativo que la conferencia en Colombia sea la primera de este tipo a escala global. Eso demuestra cuánto trabajo queda por hacer para definir los aspectos concretos. Santa Marta representa un compromiso político decisivo para avanzar en la salida de los combustibles fósiles mediante una nueva vía diplomática complementaria, diseñada para construir la cooperación que ha permanecido bloqueada dentro del proceso de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
Suiza se ha comprometido a eliminar progresivamente las energías fósiles y a avanzar en la transición hacia las fuentes renovables. En la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima (COP30), más de 80 países —entre ellos Suiza— pidieron una hoja de ruta clara para la salida de los combustibles fósiles.
Al mismo tiempo, Suiza sigue siendo fuertemente dependiente de las importaciones de petróleo y gas, especialmente para el transporte y la calefacción de los edificios.
Esta serie analiza la dependencia energética de Suiza y su relación, en ciertos aspectos ambigua, con las fuentes fósiles en el contexto internacional.
Observación: la entrevista se llevó a cabo vía e-mail.
Editado por Balz Rigendinger. Adaptado del italiano por Carla Wolff.
Mostrar más
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.