Comenzó el juicio de un sicario ruso en Berlín
El juicio de un ruso acusado del asesinato de un opositor checheno en Berlín, presuntamente por orden de Moscú, comenzó este miércoles en la capital alemana, un caso que podría empeorar las ya de por sí tensas relaciones entre Alemania y Rusia.
Vadim Krasikov, también conocido como Vadim Sokolov, comparece por haber matado a tiros en agosto de 2019 a un georgiano de la minoría chechena del país, de 40 años e identificado como Tornike Kavtarashvili.
Puede ser condenado a cadena perpetua. El asesinato tuvo lugar a plena luz del día en el parque de Tiergarten, en pleno Berlín.
Según la fiscalía federal, encargada de los casos de terrorismo y espionaje, al acusado de 55 años se le encomendó «liquidar» al georgiano por cuenta de «organismos vinculados al gobierno central de la Federación rusa».
Rusia niega estar implicada y el presunto autor guarda silencio sobre lo ocurrido, dejando su defensa en manos de su abogado.
– ¿Su verdadera identidad? –
Interrogado sobre su identidad, uno de sus abogados, Robert Unger leyó una declaración del acusado afirmando llamarse Vadim Sokov, «ruso, soltero e ingeniero de la construcción» y no conocer a nadie llamado Vadim Krasikov.
El caso envenena las relaciones entre Alemania y Rusia desde hace más de un año. Las fricciones aumentaron incluso más después del denunciado envenenamiento del opositor ruso Alexéi Navalni, tratado en Berlín.
Una corte especializada en asuntos que afectan a la seguridad del Estado del tribunal de Berlín está a cargo del juicio, que durará al menos hasta fines de enero de 2021.
Su identidad deberá ser «determinada en el curso de las audiencias», señaló la portavoz del tribunal, Lisa Jani.
Hasta que esto ocurra, el presidente del tribunal, Olaf Arnoldi, indicó que se dirigirá a él en la medida de lo posible como «el acusado».
Más allá de los hechos, lo importante del juicio será para la fiscalía demostrar que Moscú está detrás del asesinato.
«Creemos que este asesinato fue patrocinado por las autoridades rusas», declaró el fiscal general, Ronald Georg, tras la audiencia.
– «Ejecución»
Para la fiscalía, el presunto asesino cumplió una «misión de Estado, ya fuese para cobrar, o porque compartía las motivaciones (…) de matar a un opositor político en represalia por su implicación» en un conflicto contra Rusia.
El asesinato se produjo el 23 de agosto. Según la acusación, el ruso, en bicicleta, se acercó a la víctima y disparó por primera vez a distancia con silenciador, antes de rematarlo con dos tiros a bocajarro en la cabeza.
Los testigos lo calificaron de «ejecución».
Fue detenido cerca del lugar el mismo día tras ser visto intentando deshacerse de la bicicleta y del arma en el río Spree. Desde entonces está encarcelado.
Según la revista Der Spiegel y la plataforma de periodismo de investigación Bellingcat, Vadim Krasikov, su identidad real, fue entrenado por los servicios secretos rusos FSB.
– «Cruel y sanguinario»
Exlíder separatista checheno, el georgiano combatió a las fuerzas rusas entre 2000 y 2004 y desde 2016 vivía con su familia en Alemania, donde solicitó asilo, tras sobrevivir a dos intentos de asesinato en Georgia.
El presidente ruso, Vladimir Putin, lo tachó de «combatiente muy cruel y sanguinario». Rusia aseguró haber pedido su extradición.
A finales de 2019, Alemania expulsó a dos diplomáticos rusos en protesta contra su falta de cooperación en la investigación del Tiergarten, a lo que Moscú respondió expulsando a dos diplomáticos alemanes.
El asesinato en Berlín, el caso Navalni, así como el envenenamiento del exespía ruso Sergei Skripal y su hija en el Reino Unido en 2018, despiertan sospechas sobre el papel de los servicios de seguridad rusos en operaciones violentas.
Por el momento nunca se ha demostrado la implicación de Moscú.
Estos casos se han sumado a una serie de tensiones diplomáticas entre Berlín y Moscú, desde el ciberataque al Bundestag en 2015, atribuido a Rusia, y discrepancias geopolíticas, como la anexión de Crimea por Moscú y la situación en Siria y Libia.