En 120 años el esperanto no conquista el mundo…
'Universalaj Lingvoj en Svislando' tiene más de 1.000 páginas, pero poca gente podrá leer este libro: está escrito en esperanto, una lengua que a pesar de sus intenciones, jamás llegará a conquistar el mundo.
Pero la idea de una lengua universal aún persigue a los humanos, afirma el autor, Andreas Künzli.
Requirió catorce años para escribir su obra, millares de horas para realizar su sueño, un diccionario sobre el desarrollo y la historia del esperanto en Suiza.
Andreas Künzli hizo el retrato de centenares de personas, incluidas personalidades como Hector Hodler, hijo del célebre pintor Ferdinand Hodler y el psiquiatra y especialista en hormigas Auguste Forel, también esperantista.
Esta obra de consulta está ricamente ilustrada con reproducciones de anuncios, fotos históricas, sellos, prospectos. Con el fin de también hacerla accesible a los no esperantistas, sus textos de introducción fueron escritos en las cuatro lenguas nacionales suizas (alemán, francés, italiano, romanche), así como en inglés.
Andreas Künzli se dedica desde 1979 al esperanto y a otras ‘lenguas convencionales’; es decir, lenguas creadas.
En 1979 participó en el Congreso Mundial de Esperanto en Lucerna. «Estos congresos reúnen cerca de 2.000 participantes procedentes de unos sesenta países. Ahí sólo hablamos el esperanto, sin problemas de comunicación. Es una sensación muy agradable».
El sueño de una comprensión universal
La finalidad del esperanto es ofrecer una lengua para todos, más allá de las fronteras, una lengua fácil de aprender con una gramática simple, un vocabulario simple, tomado en gran parte de las lenguas romances.
Las nuevas palabras pueden ser construidas con la ayuda de prefijos y subfijos. ‘Bela’ quiere decir bello, ‘malbela’ feo. Creado hace 120 años por Ludoviko Lazaro Zamenhof, el esperanto es la lengua convencional más difundida en el mundo.
Sobre todo en China, Brasil y Japón, indica Andreas Künzli, aunque las estadísticas de hablantes se mantengan escasas con relación al conjunto de la población. Antes de la desaparición de la Cortina de Hierro, esta lengua era popular en Polonia, Hungría, Bulgaria.
Goethe, Shakespeare han sido traducidos al esperanto, así como la Biblia y muchas otras obras maestras. Encontramos publicaciones semanales, mensuales, novelas policíacas. «Hasta leí libros de autores catalanes o islandeses en esperanto, libros que incluso no han sido traducidos a otras lenguas».
Internet, por supuesto, es muy útil para establecer contactos internacionales. «Comunico todos los días en esperanto», celebra Andreas Künzli.
Ningún renacimiento en el horizonte
El esperantista recuerda con nostalgia el tiempo en que Radio Suiza Internacional, el antepasado de swissinfo, difundía emisiones en esperanto tres veces por semana, y eso durante cerca de cincuenta años. «Teníamos un público fiel en Europa del Este y en los países de Ultra-mar».
Las emisiones cesaron en 1992. Motivo: con la caída del bloque del Este, el tiempo de esa lengua se había cumplido.
Por muy prometedora que sea la idea de una lengua universal, nunca logró imponerse. «Carece del apoyo de camarillas políticas y económicas», explica Andreas Künzli.
En cuanto al futuro, el lingüista no se hace ninguna ilusión: «El esperanto probablemente perdió su oportunidad, la de imponerse como lengua neutra. Ya en los años 1920, la Sociedad de las Naciones había estudiado la cuestión. Fue sobre todo el gobierno francés el que se opuso, y las cosas se quedaron ahí».
Ningún interés de la UE
«Los 27 Estados miembros de la Unión Europea, creada desde entonces, no conceden más interés al esperanto», prosigue Andreas Künzli. Y sin embargo dedican sumas colosales a la traducción. «La UE aplica actualmente la doctrina del plurilingüismo».
Según Enrique Ros, profesor de la Escuela Superior Pedagógica de Berna, el esperanto no significa nada para una buena parte de los habitantes de este planeta. «Como todas las lenguas fabricadas artificialmente, sufre para imponerse en nuestras sociedades», constata.
Si el esperanto no es utilizado es porque la gente no puede identificarse con esta lengua. «Es lo que se constata también con el ‘rumantsch grischun’ (un idioma fabricado teniendo como base varios otros), en el cantón de los Grisones.
Con todo, una bella idea
Para el economista ginebrino François Grin, que se dedica a la economía de la comunicación lingüística, en un mundo plurilingüe, el esperanto puede completar, pero no reemplazar a otras lenguas. Contrariamente al inglés, convertido de cierto modo en una ‘lingua franca’ por fuerza y por su influencia.
A pesar de todos los obstáculos, al lingüista Enrique Ros le gusta la idea de una lengua universal. «Y el hecho de que el esperanto tenga ya 120 años y que siga vivo prueba que hay siempre gente que cree en él y trabaja con él».
swissinfo, Gaby Ochsenbein
(Traducción y adaptación, Marcela Águila Rubín)
1887: El oftalmólogo judío Ludoviko Lazaro Zamenhof (1859-1917) publica un folleto en la nueva lengua universal bajo el seudónimo de Doctor Esperanto.
1903: Fundación de la Sociedad Suiza del Esperanto.
1908: Fundación de la Federación Mundial del Esperanto (Universala Esperanto-Asocio) UEA en Ginebra. Uno de los fundadores es Hector Hodler, hijo del pintor suizo Ferdinand Hodler. Actualmente, la UEA tiene su sede en Rotterdam (Países Bajos).
A mediados de los años 50: creación del Centro de Lenguas Convencionales en la Biblioteca Municipal de La Chaux-de-Fonds.
1947-1992: Radio Suiza Internacional (antepasado de swissinfo) difunde emisiones en esperanto tres veces por semana.
Nace en 1962 en Lucerna.
Estudios de lenguas eslavas, Historia de Europa del Este y de los derechos de los pueblos en la Universidad de Zúrich.
Se interesa por el esperanto en los años 70.
Representante de la Federación Mundial del Esperanto en la ONU.
1986-1992: Autor de las emisiones en esperanto de Radio Suiza Internacional.
Diccionario suizo de lengua convencional ‘Universalaj Lingvoj en Svislando’,
Andreas Künzli. 600 ejemplares, entre los cuales, 200 vendidos.
Editor: Sociedad suiza de esperanto y centro de lenguas convencionales de la Chaux-de-Fonds.
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