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En Friburgo premian a un filme de Georgia

El diretor de 'The Other Bank', George Ovashvili, recibe el primer premio de la presidenta del jurado internacional, Hana Schygulla.

Es raro que el jurado y el público tengan el mismo criterio, pero eso fue lo que ocurrió en la clausura el pasado sábado de la 24ª edición del Festival Internacional de Cine de Friburgo, en Suiza.

Este contenido fue publicado el 22 marzo 2010 - 13:37

El primer premio, otorgado por el jurado principal, recayó en ‘The Other Bank’ (2009), de George Ovashvili “por la poesía y la humanidad con la que un niño (de 12 años) descubre la vida en tiempos de guerra”.

Además de los 30.000 francos del galardón, el cineasta georgiano recibió otra recompensa adicional de 5.000 francos ya que su película fue considerado la mejor por el público.

El ‘Premio Especial’ del jurado correspondió al mexicano Rigoberto Perezcano por su obra ‘Norteado’, del año pasado. Su mérito viene del “tratamiento original y humorístico de la inmigración clandestina”.

Con una increíble economía de palabras y mucha sobriedad, Perezcano ilustra, a través de esta película ambientada en la ciudad fronteriza de Tijuana, las dificultades de un mexicano para sortear la vigilancia policial y entrar de forma clandestina en los Estados Unidos.

Aunque el jurado se limitó a contemplar con una mención especial ‘Lola’ de Brillante Mendoza, del famoso cineasta filipino, además de la preferencia del público, se llevó otros dos premios menores: el Ecuménico y el Don Quijote.

En el cine de Mendoza es difícil separar la ficción de la realidad. En ‘Lola’ la cámara está siempre en movimiento, la preocupación estética no prevalece y el espectador tiene la impresión de asistir a un documental. Todo de una forma deliberada.

Cierta decepción para América Latina

América Latina había depositado muchas expectativas en el Festival de Friburgo. De las 13 obras en competición, seis procedían de la citada zona. Por no hablar de los homenajes especiales con películas fueras de concurso, como la dedicada a los brasileños Carlos Reichenbach y Jorge Furtado.

Se podía esperar un mayor éxito en el evento pero no caben las quejas: si ‘Norteado’, realmente un filme convincente, se quedó con el Premio Especial del Jurado (por un valor de 7.000 francos), al menos ‘El Vuelco del Cangrejo’, del colombiano Oscar Ruiz Navia, ganó 5.000 francos de una organización de ayuda a países emergentes (E-changer).

Otra compensación fue que las películas latinoamericanas buenas abrieron y cerraron el festival.

Si, en la apertura, el enredo de ‘Los Viajes del Viento’, de Ciro Guerra, nos sumergió en paisajes deslumbrantes de Colombia, país del cineasta, ‘El secreto de sus ojos’, del argentino Juan José Campanella, suscitó mayor curiosidad y simpatía por el hecho de haber recibido recientemente el Oscar al mejor filme extranjero.

Además, el director artístico del evento, Edouard Waintrop, ya había mostrado su entusiasmo por esta película en varias ocasiones.

El cine ruso está muy vivo

La mayor sorpresa de esta nueva edición fueron las cintas procedentes de la ex Unión Soviética. Georgia se llevó el premio principal aunque Rusia mostró que la tradición cinematográfica del país continúa firme. El ‘panorama’ dedicado al país reunió a 19 filmes. Fue una pena que ninguna de ella pudiese entrar en competición.

‘Daleko ot Sunset Bulvara’ (Lejos de Sunset Boulevard), de 2005, firmada por Igor Minaiev, es una de las que más agradó. ‘Starouki’ (traducido por ‘las viejitas’) es otra joya. Entre las que vimos, destacó también Tishe, que se limita a mostrar lo que pasa en un trecho de calle. Es eficaz, divertida y poética.

Es cada vez más simbólico que el Festival de Friburgo, fiel a su tradición, abre cada vez más las puertas a las obras cinematográficas que quedan fuera de los circuitos internacionales de distribución. Algunas películas de éstas van a destacar más pronto que tarde.

Corea del Sur sorprende

La cosecha de este año fue realmente muy buena, gracias a la competencia del director artístico Edouard Waintrop, ex-crítico del diario francés ‘Libération’, y a sus asesores. De la selección de seis “filmes para el gran público” procedentes de Corea del Sur, el público apreció en particular ‘A Frozen Flower’ (2008), de Yu Ha y ‘Shadows in the Palace’ (2007), de Kim Mee-jeung.

Es esta última el interés es mayor por tratarse de una escenificación suntuosa, con un vestuario de época (Edad Media), un bonito decorado, joyas y cortes de pelo deslumbrantes. Es algo pasado de moda en el cine occidental pero no por esto deja de gustar.

Tras ocho días de cine terminó el pasado sábado en Friburgo un evento que presentó más de 80 largometrajes y quince cortos. Un maratón para quien asistiera a todas las películas. El próximo “maratón” tendrá lugar entre los próximos 19 y 26 de marzo de de 2011.

J.Gabriel Barbosa, swissinfo.ch, Friburgo
(Traducción: Iván Turmo)

Más detalles

El Festival de Friburgo es un festival modesto ya que se realiza en una ciudad de apenas 34.000 habitantes. En Suiza, el más prestigioso es el de Locarno, al otro lado de los Alpes, cerca de Italia.

Aunque el FIFF –como es conocido- es cada vez más conocido. Los responsables necesitan para lograr éxito conseguir filmes interesantes.

Algunos realizadores prefieren reservar sus obras para Cannes, Berlín o Venecia, los tres grandes festivales de cine de Europa.

Con la llegada a Friburgo del nuevo director artístico (Edouard Waintrop) hace tres años, el festival se abrió un poco más a nuevas producciones cinematográficas relegadas a un segundo plano por los dueños de los circuitos de distribución.

De esta forma un cinéfilo descubre verdaderas injusticas. Incluso un país como Islandia sorprendió a todo el mundo en esta 24ª edición del FIFF con el filme ‘Reykjavik Rotterdam’, un cinta policiaca trepidante, divertida y sobria.

En Friburgo, este año, vimos también que un país como Costa Rica tiene cine atractivo, como se puede percibir a través de ‘Agua Fría de Mar’ de Paz Fábrega, joven realizadora que no dejó indiferente a nadie. Otra sorpresa: en Colombia emerge con una producción que deberá ocupar el espacio que le corresponde.

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