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Fernando Botero visto por lo redondo

Obras del renombrado artista colombiano se exponen en Zúrich. J&P Fine Art

Uno de los pintores y escultores latinoamericanos más conocidos en el ámbito del arte contemporáneo, se presenta en Zúrich con una exhibición de dibujos y acuarelas.

Barroco y moderno, clásico y constructivo, Fernando Botero inaugura una nueva dimensión artística en la que el exceso y la sutileza se dan la mano.

En la Galería J&P Fine Art de Zúrich se exhibe alrededor de treinta trabajos de este artista que ha inundado, y sigue inundando, museos y galerías con sus matronas, soldados, músicos y reyes dentro de un mundo apacible y sin complicaciones.

Fernando Botero nació en Medellín, Colombia, en 1932. Después de una estricta educación en un colegio jesuita, viajó a Madrid para hacer sus estudios en la Academia de San Fernando, y más adelante se trasladó a Florencia para estudiar Historia del Arte. Ha vivido por largas temporadas en México, en Nueva York y en París.

Es un pintor que con su personalísima visión del arte ha logrado colocarse fuera del alcance de la crítica buena o mala.

En una entrevista reciente confiesa que lleva 55 años pintando ocho horas al día y que el éxito no viene solo, sino que es el fruto de un trabajo duro y perseverante, inmenso, monumental como las figuronas que aparecen en sus telas.

El maestro colombiano es una personalidad que ha vivido hasta el momento en contra de la corriente, es decir, fuera de los estilos o tendencias en boga, puesto que lo que él hace, es lo suyo y nada más. Su pasión la ha sabido vivir plenamente, a lo grande y a lo redondo…

Gordos, gordas y gorditos

En la estética de Fernando Botero los personajes pesados y monumentales que invaden sus cuadros, dibujos y esculturas, no son, como todos piensan, una caracterización satírica que el autor se empeña en hacer.

Al contrario, esas figuras gigantescas que parecen desbordarse fuera de sus cuadros, representadas con sutileza e ingenio, son el resultado de una concepción artística más profunda que la mera gordura elegante y bonachona de sus señoras, niños y caballeros.

El pintor colombiano está totalmente convencido de que desde el gran descubrimiento de Giotto (siglo XlV) en representar en una superficie plana el volumen, estos dos elementos no han dejado de ser fundamentales para la pintura; de ahí que sus composiciones con seres voluminosos y bien plantados en el espacio de la tela, sean para él un modo de ver el mundo.

Los temas elegidos por Botero son del todo diverso. El cura del pueblo, el vendedor en las calles, la costurera e incluso el torero o la bailarina regordeta, estos dos últimos personajes asociados, por lo común, con gente esbelta y ligera.

Lo mismo sucede con las parejas tomadas de la mano. Con riguroso traje y corbata, él, y ella enfundada en un alegre vestido de flores y uñas muy bien barnizadas, se presentan ingenuamente ante el espectador.

La familia tampoco podía faltar. El padre con traje negro y sombrero, la madre con su bolso llevando de la mano a un niño redondito, muy redondito y cándido. Todos ellos inmersos en un universo de encanto, como salido de un cuento, como si cada día fuera un domingo bien soleado.

Un barroco latinoamericano

En las obras de Fernando Botero que se exhiben en la Galería J&P Fine Art, se encuentran la clásica mujerona fumando tendida en un diván, o el músico que toca una tremenda tuba. El dibujo en estas composiciones, y en otras tantas, sigue una línea sinuosa, juguetona, como si no deseara pararse ni un solo instante.

En cierto modo, estas figuronas descomunales y entrañables son metáforas que nos hablan del barroquismo sofisticado de la cultura latinoamericana; de esa su manera particular de concebir la alegría y la diversión, al lado de la tragedia y la desolación, al lado de las juntas militares y los golpes de estado…

Pero también abundan en esta exhibición de Zúrich las «naturalezas muertas», en las que la exploración de los valores táctiles está presente, especialmente en la manera voluminosa de construir cada objeto que allí aparece.

El ojo del espectador sube y baja, sigue divertido el contorno de cada elemento, que parece estar más vivo que la misma naturaleza muerta a la que pertenece.

El mercado del arte

Las obras de Fernando Botero se cotizan bien, bastante bien, en el mercado del arte internacional; y eso ya desde hace varias décadas.

En una conocida subasta hecha por Christie’s, una de sus pinturas se valuó en 980.000 dólares. No está mal, nada mal, si se piensa que el mercado del arte latinoamericano está sostenido fundamentalmente por obras de Rivera, de Wilfredo Lamm, de Tamayo, de Matta y, por supuesto, por cuadros de Botero.

Este artista colombiano se ha convertido hoy en una referencia obligada cuando se habla de los valores artísticos que ha dado Latinoamérica al mundo.

La exhibición de acuarelas y dibujos de Fernando Botero en la Galería J&P Fine Art de Zúrich, permanecerá abierta al público hasta el 15 de julio de 2005.

swissinfo, Araceli Rico.

Unas 30 obras del renombrado pintor y escultor colombiano, Fernando botero, se exhiben hasta el 15 de julio en Zúrich.

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