Hace medio siglo murió el padre Bovet, autor de «El viejo chalet»
Sacerdote, poeta, músico, creador y maestro de coros, el Padre Bovet es uno de los grandes compositores suizos de música popular. Su obra más célebre se convirtió casi en un himno popular suizo.
Para matar nostalgias unos cantan boleros, tangos, coplas y hasta himnos nacionales. Los suizos; por lo menos los de las generaciones de las dos guerras mundiales, tararean y se conmueven aún cuando escuchan «El viejo chalet», una canción popular compuesta en 1911 por el Abad Joseph Bovet, fallecido hace 50 años, el 10 de febrero de 1951.
Nacido el 7 de octubre de 1879, en Sâles, región de Gruyère, en el cantón de Friburgo, Joseph Bovet fue un cura trovador y poeta que utilizó la música para su apostolado.
Autor de más de 1.800 piezas, director y creador de bandas y coros, el Padre Bovet tuvo una enorme influencia musical en Suiza. Aunque compuso misas, oratorios y pasiones -en latín y en el dialecto francés de los pastores alpinos friburgueses- su creación se extendió a la música para operetas y teatro y, sobre todo, a las canciones populares.
«El Viejo chalet» es quizá la más célebre. Es casi un himno nacional popular helvético. «Arriba en la montaña había un viejo chalet. La nieve y las rocas se unieron en avalancha para derrumbarlo. Cuando Juan, el pastor, así lo vio, lloró su corazón sobre las ruinas», dice la primera parte de la canción.
«Arriba en la montaña hay un nuevo chalet. Juan, con manos decididas lo reconstruyó aún más bello. Arriba, en la montaña, hay un nuevo chalet», concluye la pieza.
El Padre Bovet propone un mensaje sencillo, cargado de evidencias morales y patrióticas acordes con los comienzos y la mitad del siglo XX, épocas de necesidades y guerras en Europa que causaron más daños que las calamidades naturales.
El cantón de Friburgo, tierra católica de fuertes raíces campesinas y frontera precisa entre la Suiza de expresión alemana y la Suiza de lengua francesa, es la cuna del Padre Bovet.
La ciudad de Friburgo, capital del cantón, moderno centro universitario, es una villa medieval en cuyo casco antiguo se yergue la Catedral de San Nicolás, del siglo XIII, donde el Abad Bovet fue director de coros y canónigo.
El Pade Bovet murió el 10 de febrero de 1951, en Clarens, en las orillas del Lago Lemán. Tras de sí dejó una inmensa obra musical. En el aniversario de su muerte exposiciones, conciertos y conferencias recuerdan al cura trovador y su obra y muchos suizos podrán evocar aquellas imágenes reconfortantes del «Viejo chalet» del Padre Bovet.
Jaime Ortega
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