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Película colombiana galardonada en Friburgo

Escena de Colores de la Mañana, una mirada diferente al drama colombiano del desplazamiento forzado, del realizador Carlos Arbeláez.

Escena de Colores de la Mañana, una mirada diferente al drama colombiano del desplazamiento forzado, del realizador Carlos Arbeláez.

(swissinfo.ch)

La película ganadora del Festival Internacional del Filme de Friburgo (FIFF), Los Colores de la Montaña, narra una realidad compleja: los desplazamientos forzados en Colombia, pero sin rehuir la poesía. Entrevista con su realizador, César Arbeláez.

“El premio del público es un galardón trascendente…para mí, tal vez, el más importante que puede otorgarse en todo festival”, señala a swissinfo.ch, el director colombiano Carlos Arbeláez instantes después de conocer su designación.

Cristaliza una intuición “que tuvimos desde el mismo momento que terminamos la película: que iba a tener una muy buena acogida, incluso en la salas comerciales,  porque remueve y moviliza la sensibilidad de la gente”. El premio de Friburgo “es un espaldarazo, un voto de confianza significativo”, enfatiza.

La reflexión del joven director colombiano se confirma en la distribución y el impacto de su filme. “En apenas quince días desde su estreno en mi país bate ya un record de 200 mil entradas. Pensamos que superaremos el medio millón”.

Además, explica, “mi película se comenzará a distribuir en las salas comerciales suizas a fines de marzo –con 9 copias vendidas-, y el 12 de abril en Francia – con 40. Será presentada en 20 países, lo que es algo jamás visto para una producción colombiana”. 

Una comunidad entre varios fuegos

El filme presenta la vida de un pequeño pueblo de las montañas del país sudamericano. Con el drama cotidiano de una comunidad atenazada por el conflicto bélico entre los diferentes actores armados.

Trágica realidad vista a través de los ojos de Manuel (Hernán Mauricio Ocampo), un niño de 9 años, el protagonista principal, que asegura una actuación superlativa. Éste, con sus amigos Julián y Poca Luz, aportan un matiz de poesía y humanismo particular al drama de una comunidad condenada al desplazamiento forzado.

Mientras el gran desafío de los adultos del pueblo es el de poder mantenerse en sus tierras, la principal obsesión de Manuel es recuperar  su balón de fútbol  caído accidentalmente en un campo minado.

“No pienso que una película pueda cambiar toda una realidad social. Pero espero, simplemente, poder abrir una ventanita de reflexión entre el público colombiano que se muestra cansado por el conflicto y por realidades crueles como el desplazamiento...

…Me gustaría que esta mirada cinematográfica pueda ayudar a que se visualice mejor  ese enorme drama del desplazamiento que afecta a más de 5 millones de personas, en su gran mayoría campesinos”, argumenta Arbeláez.

Casi una década de trabajo

“Me demoré 9 años en todo el proceso de Los Colores de la Montaña. El rodaje lo realizamos en 7 semanas en el pueblo de Jardín, en el suroeste de Antioquia, cuya capital es Medellín. Y pudimos terminarlo en el 2010 gracias a que el guión obtuvo el  Premio Cine en Construcción de Toulouse, Francia”, explica Arbeláez.

Un  desafío particular que “me llevó casi dos años fue conformar el elenco. Todos –menos un actor principal- son amateurs”, explica.

Los niños intérpretes fueron designados entre “más de 7 mil candidatos y le dediqué ocho meses de trabajo, encuentros informales, paseos,  para que los protagonistas infantiles se hicieran amigos y pudieran transmitir con veracidad esa relación clave para el contenido”.

Uno de los retos esenciales de Los Colores… – complementa- fue presentar las relaciones de amistad que pueden ser rotas por un desplazamiento forzado.

La película se estrenó en el Festival de San Sebastián en septiembre del año pasado, “donde ganamos el premio Kutxa a los Nuevos Directores. Y desde entonces no ha dejado de darme enormes e inesperadas emociones”.

En su corto recorrido,  Los Colores de la Montaña ha obtenido los premios del público y de la Comunidad Católica en el Festival de Cartagena de Indias, Colombia; el del público y mención especial del jurado en el Festival del Cine de Ronda, España;  así como la Espiga de Plata en la muestra “Spirit of Fire”,  en Rusia.

Creo –enfatiza Arbeláez- que algunos cineastas colombianos “estamos aprendiendo a contar vivencias de una manera más universal, más intimista, más comprensible para la gente”.

No significa renegar “de explicar la realidad y lo cotidiano, pero encontrando otros caminos que no sean tan frontales como los que usábamos. No es aceptable que por narrar una realidad tan compleja rehuyamos a la poesía… Y tal vez éste es el principal aporte del cine colombiano actual al conjunto de la cinematografía latinoamericana”, concluye.

Edouard Waintrop, balance

El sábado 26 de marzo concluyó la XXV versión del FIFF, su director, Edouard Waintrop opina:

 “Cerramos una excelente edición con excelentes premios para el cine latinoamericano que siempre está en profunda sintonía con el Festival Internacional de Filmes de Friburgo”.

,El premio mayor fue para Los Colores de la Montaña, primer largo metraje del colombiano Carlos César Arbeláez, ganador también de la presea del Jurado Ecuménico.

Tres de los ocho premios y una mención especial recompensaron a tres películas latinoamericanas.

La producción guatemalteca Las Marimbas del Infierno, de Julio Hernández Cordón, obtuvo el premio especial al talento, el segundo en importancia financiera que otorga el FIFF.  

 

Sin Retorno, del argentino Miguel Cohan recibió una mención especial de parte del Jurado Internacional.

Edourad Waintrop dejará su cargo en el FIFF en fecha próxima para asumir una responsabilidad en las instituciones culturales del mundo audiovisual del Cantón de Ginebra.

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Otros premios

La “Mirada de Oro”, fue otorgada a Poetry, del realizador sudcoreano Lee Chang-dong.

Ese filme ganó también el premio otorgado por la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica.

El Jurado Internacional entregó su premio especial a Please Don’t Disturbdel director iraní Mohsen Abdolvahab.

El premio E-CHANGER, concedido por la ONG del mismo nombre con sede en Friburgo y otorgado por el Jurado de Jóvenes – 6 miembros de Suiza y un representante de Francia-  galardonó a Late Autumn, del director Kim Tae-Yong,  de Corea del Sur.

La Federación Internacional de Cineclubs entregó su “Don Quijote” a Autumn, del realizador Aamir Bashir de India.

El conjunto de los premios se eleva a 75 mil francos suizos.

Los organizadores contabilizaron 32 mil espectadores, lo que significa un aumento del 5% en relación a la XXIV edición del 2010.

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swissinfo.ch


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