De las calles de Valparaíso a Viña del Mar: 40 años del hip hop en Chile
Víctor Castelló
Viña del Mar (Chile), 27 feb (EFE).- Escondidas entre los lugares más turísticos de Valparaíso, cientos de personas se congregan a la espera de conseguir un autógrafo de Martha Cooper, una de las leyendas del periodismo gráfico de la cultura urbana en Estados Unidos.
Cooper acude a un evento que celebra los 40 años de la llegada del Hip Hop a Chile, entre raperos, grafiteros y bailarines. Es una conmemoración especial, pues este año, a escasos 15 minutos en vehículo del lugar donde la cultura alternativa se reúne, se celebra el festival latino más grande del mundo, el Festival Internacional de Viña del Mar.
Cerrará su edición con una jornada entera dedicada a la música urbana, con tres raperos de renombre internacional: Paulo Londra, Pablo Chill-E y Milo J, en una nueva intentona de modernizar el festival para atraer cada vez más público joven para mantener el estatus.
El argentino Milo J, de escasos 19 años de edad, cree que cercar la música joven a música urbana es un error porque «el término urbano está mal dicho».
«Siento que es querer encasillar a toda una generación en un mismo término y en este punto es imposible porque hay tanta variación de cosas, tantas diferencias de sonidos, siento que ya es injusto», explicó Milo J en la conferencia de prensa previa a su actuación en el festival, que congregó a decenas de periodistas como una de las figuras más importantes de la cartelera.
Sí parece evidente que uno de los cinco elementos del hip hop, el rap, que acompaña al grafiti, al DJ, al breakdance y al conocimiento de la escena, se ha convertido en el más importante de la cultura.
En Valparaíso, el resto de exponentes de la cultura del hip hop ven la explosión del rap como algo positivo, como un avance que puede hacer que el resto de las disciplinas de la cultura crezcan en popularidad.
El grafitero Mauricio Fisek, especializado en WildStyle (Estilo Salvaje), de grafiti, destacado por hacer obras vanguardistas, difíciles de leer, explicó a EFE que el hip hop en Chile «definitivamente fue un movimiento súper importante».
«Todo funciona de forma paralela. Para las nuevas generaciones, el auge del rap puede ser un impulso de entender que, de esto, efectivamente se puede vivir, los raperos fueron visto como un hobbie y ahora puede ser algo novedoso para las nuevas generaciones”, explicó el grafitero.
Paz Venegas, la encargada de gestionar la conmemoración por los 40 años de la cultura del hip hop en Valparaíso, afirmó que «están felices de este auge de la cultura y que Viña del Mar lo visibilice y genere espacios para los elementos de la cultura ayuda a seguir generando comunidad».
«No hay que perder nunca el sentido de la comunidad. Hay que seguir generando espacios de encuentro y seguir fortaleciéndonos», sentenció Venegas.
Entre los tres artistas que cierran Viña del Mar suman más de 40 millones de oyentes en plataformas digitales, un empujón mediático para el festival que traslada la música y la cultura urbana al escenario de la Quinta Vergara, el más importante de Latinoamérica. EFE
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