Canto de sirenas rusas para jugadores de hockey
El nivel medio de jugadores extranjeros en el hockey sobre hielo descendió en Suiza. El tiempo en el que grandes nombres ocupaban las alineaciones de los equipos helvéticos parece pertenecer al pasado.
Con medios y presupuestos extravagantes, el campeonato de Rusia atrae a los profesionales de ese deporte.
¿Ha descendido el nivel global de los jugadores extranjeros en el campeonato suizo? Para la mayoría de los especialistas la respuesta es indiscutiblemente positiva. Con sólo mirar el listado de la LNA se comprueba que el número de los grandes jugadores que hasta hace poco encantaban a la afición –Nummelin, Peltonen, Metropolit en el Lugano, Gamache en Berna, Johannsson en el Genève-Servette, Robitaille en el Zürich Lions-, ha disminuido.
Suiza, uno de los lugares más atractivos del hockey internacional, además de Estados Unidos y los países nórdicos, ¿perdió su etiqueta de El dorado? «Pronto sólo serán las montañas, la calidad de vida y los viajes breves los que atraerán a los mercenarios a nuestro país», ironiza Gérald Métroz, uno de los agentes de jugadores más destacados que operan en la Confederación Helvética.
Razones prácticas
La nueva situación tienen tres causales. La primera es la metamorfosis de la NHL (Nacional Hockey League) surgida tras el conflicto sindical que anuló la temporada 2004-2005. De esa forma se estableció un plafón salarial para los jugadores de los clubes.
Ya no se autorizan todas las locuras de antaño y ciertos elementos «condenados» a seguir su carrera en Europa encuentran un sitio al otro lado Atlántico. Sin mencionar la aparición de la «tolerancia cero» en el arbitraje, que permite ahora a los jugadores de menos calibre físico jugar un papel en el equipo.
La segunda razón es financiera. Antes tierra de asilo para los estadounidenses que preferían la Liga Suiza en lugar de la dura y ruda AHL (American Hockey League), hoy los clubes helvéticos ya no pueden prometer los altos salarios que en Suecia o en Finlandia se ofrecen. En la región escandinava existen contratos especiales de unos seis meses, en gran parte libres de impuestos, hecho que ofrece nuevas perspectivas muy tentadoras.
La tercera razón es la más explícita y la que más afecta al hockey suizo. Con millones de dólares de presupuesto, los dirigentes de los clubes rusos, magnates de poderosas compañías de petróleo o gas, oligarcas o incluso autoridades locales, hacen del campeonato de Rusia el más atractivo en términos financieros.
En plena temporada, la LNA ha perdido a tres de sus joyas: el ruso Oleg Petrov (de Zug a Kasan), el centro delantero del equipo nacional Patrick Fischer (de Zug a San Petesburgo) y el maestro estratega de Lugano, el finlandés Jukka Hentunen (a Kasan). Otros jugadores ya han sido invitados, pero aún no han respondido a la oferta, como es el caso del sueco Christian Berglund (Bern) y del eslovaco Juraj Kolnik (Ge/Servette)
Abismo financiero
«De nada sirve negar que más que la experiencia deportiva, el aspecto financiero juega un papel muy importante», confiesa Patrick Fischer. En el San Petesburgo firmé el mejor contrato de toda mi carrera, incluso es superior a lo que ganaba en Phoenix, en la NHL».
El suizo, quien partió a principios de noviembre a Rusia, ganará un millón de francos de aquí a que termine la temporada; e incluso se le ha prometido medio millón suplementario si su equipo obtiene el título nacional en la «Superliga» rusa.
Oleg Petrov, ex combatiente del Genève-Servette y del Zug, considera que los clubes rusos se esfuerzan mucho en cuidar su imagen: «Las empresas, los capitanes de la industria o las compañías de gas o de petróleo buscan contribuir al entretenimiento de una población sumida, con frecuencia, en la pobreza».
Los presupuestos anunciados y la masa salarial de los clubes se sitúan en otra galaxia, muy distantes de los de Suiza. Los AK Bars Kazan, por ejemplo, tienen un presupuesto anual de 67 millones de dólares. A título comparativo, el presupuesto del mayor equipo suizo, el CP Bern, es de unos 12 millones de francos.
Las fuentes de financiamiento en Rusia varían. Ciertos clubes son apoyados directamente por su ciudad, región o república, allá donde el petróleo fluye y genera miles de millones de dólares.
Es el caso de los AK Bars Kazan, del Nijnekamsk o del Salavat Yulaev d’Oufa, líder actual de la Superliga que participará en la próxima Copa Spengler.
El SKA San Petesburgo debe sus buenas condiciones financieras al gigante Gazprom, el Magnitogrosk (campeón del título) a la industria metalúrgica y el Togliatti a la industria automotriz.
swissinfo; Jonathan Hirsch
(Traducido del francés por Patricia Islas Züttel)
El campeonato suizo de hockey sobre hielo debe hacer frente a una competencia financiera cada vez más feroz de los países escandinavos y, sobre todo, de Rusia.
Después de algunos años, la Superliga rusa, que reagrupa a veinte organizaciones, atrae con salarios exorbitantes a jugadores extranjeros que antes preferían jugar en clubes de Suiza o de Alemania.
Oleg Petrov, Patrick Fischer y Jukka Hentunen, tres de los elementos más vistosos del campeonato suizo acaban de ceder al canto de las sirenas rusas, a principios de noviembre. Antes se sumaron a la lista otros jugadores que también habían estado en los clubes suizos: Andreas Johansson (Genève-Servette), Jaime Heward (Langnau) o Eric Landy (Basilea).
Sólo cuatro extranjeros tienen autorización de patinar simultáneamente en un equipo ruso. Pero para los clubes, apoyados a menudo por potentes empresas petroleras o de gas, el reclutar a mercenarios valiosos es una cuestión de prestigio.
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