Dimite por sorpresa el responsable de la nueva capital de Indonesia
Yakarta, 3 jun (EFE).- El responsable de la nueva capital indonesia, Bambang Soesantono, dimitió por sorpresa dos meses antes de una celebración del Día Nacional prevista en la nueva ciudad, Nusantara, anunció este lunes la Oficina de Presidencia.
En un comunicado, el portavoz de Presidencia, Pratikno, afirmó que el presidente indonesio, Joko Widodo, agradeció los servicios de Soesantono y de su número dos, Doni Rahayu, que también dimitió, pero no explicó los motivos de la renuncia.
Widodo tiene previsto poder celebrar el Día Nacional, el 17 de agosto, en Nusantara, aunque está previsto que la construcción de la nueva capital finalice hacia el 2045.
Las renuncias de Soesantono y Rahayu, que habían cumplido dos de sus cinco años de mandato, se produce en medio de la reticencia de los inversores extranjeros en participar en la financiación de la nueva capital, valorada en unos 30.000 millones de dólares (unos 27.700 millones de euros).
Pratikno, que como muchos indonesios solo usa un nombre, indicó que el actual ministro de Obras Públicas, Pak Basuki, ha sido nombrado jefe de la autoridad de Nusantara.
El Gobierno de Indonesia anunció en abril de 2019 el plan para trasladar la capital administrativa de Yakarta, en la isla de Java, y eligió dos distritos de la parte oriental de la isla de Borneo, pese a las preocupaciones medioambientales vinculadas a la deforestación y la contaminación de la zona.
El objetivo de Nusantara es quitar presión a la actual capital, Yakarta, que cuenta con unos 10 millones de personas y se hunde una media de 7,5 centímetros de media al año debido a la pérdida de acuíferos y la erosión del mar.
Se trata del mayor proyecto del popular Widodo, que pasará el testigo en octubre al presidente electo, Prabowo Subianto, que se ha comprometido a continuar la construcción de Nusantara.
Hasta el momento, las autoridades han logrado una inversión de 100 billones de rupias indonesias (unos 6.300 millones de dólares o 5.800 millones de euros), de los que un 47 % ha sido aportado por el sector privado.
No obstante, los inversores extranjeros están mostrando cautela ante este megaproyecto, que ocupará un espacio de unos 2.500 kilómetros cuadrados en una zona de explotación forestal donde viven comunidades indígenas que tendrán que ser desalojadas.
Yakarta se encuentra en un 40 % por debajo del nivel del mar y sufre por ello de frecuentes inundaciones, embotellamientos y polución, con una presión urbanística que ha desbordado sus infraestructuras y servicios básicos. EFE
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