¿Los relojeros suizos sobrevivirán al siglo XXI?

La COVID-19 hace que los relojes suizos se detengan

Las tiendas de relojes en Moscú (25 de abril), así como en el resto del mundo, están cerradas debido a la pandemia. Keystone / Maksim Blinov

El coronavirus ha asestado un fuerte golpe a la relojería suiza. De tal magnitud, de hecho, que el sector podría atravesar en 2020 la crisis más importante de su historia. Pero los expertos confían en la capacidad de los relojeros suizos para levantarse, como ya lo han hecho en el pasado.

Este contenido fue publicado el 11 mayo 2020 - 11:00

Hace varias semanas que un silencio sepulcral reina en los talleres de relojes en Suiza. Prácticamente la totalidad de las cadenas de producción se han detenido y se ha pedido a los empleados quedarse en casa en espera de tiempos mejores. “De las 50 000 personas que trabajan en la relojería al amparo de un convenio colectivo de trabajo (CCT), 40 000 están actualmente en desempleo parcial. Jamás se había visto algo así en la industria relojera suiza”, revela Ludovic Voillat, portavoz del la Convención patronal de la Industria Relojera Suiza (CPIH).

¿Qué es el desempleo parcial?

El confinamiento impuesto a gran parte de la humanidad, el cierre temporal de las tiendas y la imposibilidad de viajar son los tres principales obstáculos para que los relojes de fabricación suiza se sigan comprando en distintos rincones del mundo. Según un informe del banco Vontobel publicado a principios de abril, las exportaciones del sector caerán un 25% este año, por encima del descalabro que se observó durante la crisis del cuarzo (-15,2%, en 1975) y el tropiezo de las hipotecas de alto riesgo (subprime) en 2009 (-22%).

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Olivier Mueller, experto en relojería de LuxeConsult, corrobora el análisis del banco. "El volumen de negocios de la industria seguramente caerá alrededor del 20% este año. En términos de volúmenes, volveremos a los niveles de 1945, con menos de 16 millones de relojes vendidos", declara a swissinfo.ch.

Pequeñas marcas y subcontratistas en riesgo

La crisis del coronavirus golpea a una de las joyas de las exportaciones suizas, pero no todas las empresas están en el mismo barco. Es decir, se espera que marcas prestigiosas como Rolex, Patek Philippe, Audemars Piguet y Omega logren capear la tormenta sin terminar demasiado afectadas, pero habrá muchas pequeñas marcas independientes que sí podrían verse obligadas a cerrar en los meses por venir.

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“Entre 30 y 60 marcas de relojes Swiss Made –de las 350 que existen– serán incapaces de sobrevivir. Hay una decena de casas relojeras que ya se declararon en quiebra desde que inició esta crisis”, dice Olivier Mueller.

Los subcontratistas también corren el riesgo de experimentar daños irreversibles. A la recesión que provocará la crisis del coronavirus, cuya magnitud puede ser equiparable a la de la crisis del petrolera de los años 70, se suman problemas estructurales significativos dentro del sector.

Por ejemplo, la llegada de los relojes conectados también ha sido un duro golpe para las marcas Swiss Made que comercializan relojes de baja gama. "La caída en los volúmenes, que se ha acelerado aún más con esta crisis, está afectando a proveedores que son uno de los pilares de nuestra industria", señala Olivier Mueller.

¿Cuántos empleos perdidos?

Otra de las grandes preocupaciones es la capacidad de la industria para preservar los empleos y la experiencia del sector. "Nos cuesta imaginar cómo conseguirá la industria relojera suiza superar esta crisis sin que exista una ruptura social importante", dice Raphaël Thiemard, jefe de la rama de relojería del sindicato Unia. Por ahora, la mayoría de las empresas resiste apoyándose en el esquema del desempleo parcial, pero las oleadas de despidos parecen inevitables antes de que finalice el año.

Especialmente en el caso de los trabajadores temporales, que serán seguramente los primeros en ser despedidos conforme se agudicen las dificultades económicas. Para su mala fortuna, este grupo ya se vio afectado en 2019 debido a la caída de las exportaciones a Hong Kong, que durante años fue el primer destino de las exportaciones de relojes suizos. “Durante la crisis de 2009, la industria perdió poco más de 4 000 empleos fijos. Esperamos algo parecido esta vez, aunque aún es prematuro hacer previsiones mientras haya tantas incertidumbres en diversos frentes", refiere Ludovic Voillat.

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Todo dependerá de la velocidad con que las empresas se recuperen en los mercados asiáticos. En China, donde ya ha comenzado el desconfinamiento progresivo, comienzan a observarse las primeras señales, pero nadie espera un verdadero despegue antes del verano.

Aguardando tiempos de "emociones positivas"

El banco Vontobel es optimista y apuesta por una clara recuperación en 2021, año en el que anticipa que las exportaciones crecerán un 15%. Deja claro, no obstante, que es posible que sea un periodo extremadamente saturado para la industria porque la mayoría de las marcas ha pospuesto prácticamente un año la presentación de sus nuevos modelos.

"La industria relojera suiza ha demostrado en repetidas ocasiones su resistencia”, dice Raphaël Thiemard con optimismo. “Su principal fortaleza radica en su capacidad para exportar sus productos a todo el mundo y ya lo vimos durante la crisis en Hong Kong: cuando un mercado está en problemas, otros toman el relevo, en este caso China, Japón e, incluso, Estados Unidos".

El mensaje que envió recientemente a las empresas y asociaciones relojeras suizas Jean-Daniel Pasche, presidente de la Federación de la Industria Relojera Suiza, va en la misma dirección: "Espero sinceramente que nuestras empresas pasen este período complejo sin verse demasiado afectadas en lo sustancial para estar completamente operativas en cuanto regresen días mejores: la relojería suiza debe estar ahí, de pie y presente, cuando la gente esté lista nuevamente para vivir emociones positivas y disfrutar”.

Jura y los Alpes, las regiones más afectadas

El arco de la cordillera Jura (cantones Jura, Neuchâtel y Vaud) –cuna de la industria relojera y de la microtécnica de Suiza– será el más afectado en materia económica por la crisis del coronavirus, según un estudio del UBS publicado la semana pasada.

También se verán fuertemente dañadas la Suiza oriental, que genera muchos empleos en este sector, y los cantones alpinos de los Grisones y el Valais, muy golpeados por la fuerte caída del turismo.

Los grandes centros urbanos, como Zúrich, Basilea, Ginebra y Berna, con menos actividad turística e industrial, se verán menos afectados, pero no se librarán de la recesión.

Se espera que la economía suiza se contraiga un 6,7% en 2020, la mayor desaceleración desde 1975, según las previsiones de la Secretaría de Estado de Economía (SECO).

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