El Gobierno francés quiere que las dos orcas del parque de la Costa Azul vayan a Tenerife
París, 14 may (EFE).- El Gobierno francés quiere que las dos orcas que están todavía en las instalaciones del parque acuático Marineland de la Costa Azul, que cerró en enero, puedan ser transferidas al Loro Parque de Tenerife y considera que su situación se está haciendo urgente.
«Todas las autorizaciones están disponibles. Corresponde a Marineland y a los parques españoles ponerse de acuerdo para proceder a una transferencia que es posible en las próximas semanas», señala el ministro delegado francés de la Transición Ecológica, Mathieu Lefèvre, en una entrevista al diario Nice Matin puesta en línea este sábado.
Después de haber defendido hace cinco meses su envío a un santuario de Canadá, Lefèvre sostiene en esta entrevista que las cosas han cambiado e insiste en que se niega a «condenarlas a una muerte segura».
«Si no se hace nada -advierte-, teniendo en cuenta el estado de las piscinas, están condenadas». Subraya que por eso se han «preparado todas las condiciones para su transferencia a España si se encuentra una solución para lo que se convierte en una situación de urgencia».
A ese respecto, el ministro delegado va a estar este viernes en Antibes para entrevistarse con los dirigentes de Marineland, que cerró sus puertas a comienzos de enero tras más de medio siglo de actividad ante la prohibición desde 2026 en Francia de los espectáculos con cetáceos, que ya habían visto cómo se reducía el número de espectadores en los últimos años.
Marineland es propiedad del grupo español Parques Reunidos, que quiere utilizar los solares de las actuales instalaciones para otros usos y propone llevar las orcas al Loro Parque de Tenerife, que pertenece a otro operador.
La asociación ecologista SEA Shepherd se ha pronunciado en contra de que se las lleven a Canarias y apuesta por que se apueste por un destino para los dos cetáceos en santuarios en semilibertad.
Pero Lefèvre descarta ahora esa opción porque a su parecer hay que actuar con rapidez porque los depósitos en los que viven podrían hundirse y eso les hace correr un riesgo que no quiere que ocurra. EFE
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