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El impacto del cierre del estrecho de Ormuz sería «gestionable» para China, según expertos

Pekín, 2 mar (EFE).- La suspensión del tránsito por el estrecho de Ormuz anunciada por grandes navieras sitúa a China ante un riesgo energético por su dependencia del crudo importado y su exposición a una vía por la que pasa una quinta parte del crudo mundial, aunque expertos consideran que el impacto sería «gestionable».

China, mayor importador mundial de petróleo, adquirió en 2024 unos 560 millones de toneladas de crudo en el exterior, equivalentes a unos 11,2 millones de barriles diarios, con una dependencia cercana al 72 %.

Aunque Irán aporta en torno al 11 % de las importaciones chinas y no es su principal proveedor, cerca del 45 % del crudo que compra Pekín procede de países del Golfo como Arabia Saudí, Irak o Kuwait.

Se trata de envíos que dependen en gran medida de esta ruta marítima, cuyo tránsito «ya no es seguro», declaró la Guardia Revolucionaria iraní tras la muerte en un ataque estadounidense e israelí del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí.

Riesgo «controlable»

Expertos citados por el medio local China News consideran que el efecto directo sobre la economía china es «generalmente controlable».

Chen Fengying, exdirectora del Instituto de Economía Mundial del Centro de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China, señaló que el país «se encuentra en un contexto de baja inflación» y «dispone de margen de política macroeconómica», lo que permitiría «compensar la presión sobre los costes derivada del aumento del precio del petróleo».

Aunque China es un gran importador de energía, añadió Chen, las empresas chinas cuentan con presencia en el exterior y mecanismos de diversificación que pueden amortiguar parte del impacto.

Frente a economías con «mayor presión inflacionaria» como Japón o India, Pekín mantiene mayor capacidad de ajuste para evitar que una subida puntual del crudo se traduzca en un «riesgo sistémico», agregó.

Tian Lihui, decano del Instituto de Desarrollo Financiero de la Universidad de Nankai, indicó que el choque actual se asemeja más a un «impacto estructural» que a una «crisis sistémica», pero advirtió de que las economías con mayor dependencia de las importaciones energéticas, incluidas las asiáticas, estarán sometidas a «mayor presión».

Más riesgo que en la crisis venezolana

Por su parte, la economista jefe para Asia-Pacífico de Natixis, Alicia García Herrero, considera que la crisis iraní supone para Pekín un «riesgo mayor» que el caso venezolano, dado el mayor peso del crudo iraní en las importaciones chinas.

Según García Herrero, Irán ha suministrado a China petróleo con descuento que, en muchos casos, elude las sanciones estadounidenses mediante reetiquetado y cuyo comercio se liquida mayoritariamente en yuan chino.

«Este acuerdo ha mantenido a flote la economía iraní en medio del aislamiento occidental, al tiempo que proporciona a Pekín combustible barato», indicó la experta.

García Herrero afirmó que «Irán es más importante que Venezuela en términos de rutas comerciales», porque se ubica en el «centro» de proyectos que podrían ayudar a China a reducir su exposición a cuellos de botella marítimos, como el Corredor Económico China-Pakistán o el puerto paquistaní de Gwadar.

Según la experta, «todas estas opciones potenciales de diversificación» de fuentes de crudo para China están siendo ahora «puestas a prueba por los ataques contra Irán y el futuro del régimen iraní».

Incertidumbre en Ormuz

Por el estrecho, que separa el golfo Pérsico y el golfo de Omán, transita alrededor del 20 % del petróleo y una parte relevante del gas natural licuado que se comercia por mar, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) y la ONU.

Además, alrededor del 84 % del crudo y condensado y el 83 % del GNL que atravesaron Ormuz en 2024 tuvieron como destino mercados asiáticos, entre ellos China, India y Japón, de acuerdo con la EIA.

Aunque el Organismo Británico de Comercio Marítimo había señalado que el paso no está oficialmente cerrado, la advertencia iraní y el aumento del riesgo han provocado en la práctica la suspensión o el desvío de rutas de grandes navieras como Maersk.

En Japón, la naviera Mitsui O.S.K. Lines aseguró que las autoridades iraníes han prohibido el tránsito por el estrecho, en un contexto en el que las tres principales compañías marítimas del país (Mitsui O.S.K. Lines, Nippon Yusen y Kawasaki Kisen) decidieron suspender su paso por Ormuz. EFE

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