El Poder Judicial iraní desmiente que Erfan Soltaní haya sido condenado a muerte
Teherán, 15 ene (EFE).- La agencia Mizan del Poder Judicial iraní desmintió el jueves que el activista Erfan Soltaní, detenido durante las protestas que han sacudido el país en los últimos días y de cuyo posible ahorcamiento habían alertado organizaciones de derechos humanos fuera del país, haya sido condenado a muerte.
«Soltaní fue detenido durante los disturbios y ha sido acusado de concentración ilegal y de atentar contra la seguridad nacional y de realizar actividades de propaganda contra el sistema y actualmente se encuentra en la prisión central de la ciudad de Karaj», indicó la agencia.
«En caso de que se comprueban los cargos presentados en contra del acusado, la sentencia establecida en la ley sería de prisión y básicamente una pena de muerte no esta prevista para tal delito en la ley», añadió.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró este miércoles al canal estadounidense Fox News que no existe ningún plan para ahorcar a manifestantes detenidos.
«Puedo decir con total confianza que no existe ningún plan de ahorcamiento», dijo.
El pasado lunes la organización Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo, se hacía eco de «informes no verificados» que sugerían que al menos un manifestante estaba en riesgo de ejecución.
La ONG agregaba que fuentes próximas a la familia de Soltani, de 26 años, dijeron que había sido arrestado el 8 de enero en Fardis, en el extrarradio de Teherán, y que sus familiares habían sido informados de que había sido sentenciado a muerte y de que la ejecución se produciría el día 14.
La propia organización agregaba que a veces las autoridades iraníes utilizan este tipo de amenazas como medida de presión.
La ONG Hengaw también informó de que la hermana de Erfan Soltani, que es abogada, intentó acceder a la causa a través de canales legales pero las autoridades le han impedido el acceso a la documentación del caso.
Las protestas que comenzaron el pasado 28 de diciembre se convirtieron en escenario de una masacre a partir del día 8, cuando se produjo una represión en todo el país que ha causado un número de muertos aún incierto pero que organizaciones como IHRNGO sitúan en 3.428, con miles de heridos.
Las autoridades iraníes hasta el momento han confirmado más de 150 miembros de las fuerzas de seguridad muertos pero aún no han ofrecido cifras de civiles, alegando que aún continúa el proceso de identificación de los fallecidos.
De acuerdo con la versión del Gobierno iraní, las protestas discurrieron de forma pacífica desde el día 28 de diciembre hasta el 7 de enero, pero el 8 de enero se tornaron violentas por la infiltración de agentes externos armados que querían producir un baño de sangre para provocar una intervención militar de Estados Unidos.
Según pudo constatar EFE, el día 8, antes de las manifestaciones que tenían lugar en todo el país, la presencia policial aumentó exponencialmente con relación días anteriores. EFE
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