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El ramadán cambia la gestión del tiempo en el Magreb

Rabat/Argel, 19 feb (EFE).- El Ramadán, el mes sagrado de ayuno para los musulmanes arranca este jueves en varios países africanos, con Marruecos, Argelia y Egipto a la cabeza, siguiendo los pasos de sus vecinos de Oriente Medio, que se adelantaron y estrenaron el miércoles esta festividad religiosa que cambia la gestión del tiempo para cientos de millones de fieles.

Se estima que entre el 40 % y el 50 % de la población africana se identifica como musulmana, según datos de Statista, con especial incidencia en el norte y oeste de la región, donde la cifra llega a alcanzar el 90%.

Entre el alba y el ocaso del noveno mes del calendario lunar islámico, los creyentes deben guardar ayuno y entregarse a la reflexión en recuerdo de la primera revelación divina del profeta Mahoma, fechada en el año 610 en la cueva de Hira, situada en la actual Arabia Saudí, a quietres kilómetros de La Meca.

En Marruecos, el inicio oficial del ramadán fue anunciado ayer miércoles por el Ministerio de Asuntos Islámicos, que movilizó a centenares de observadores, apoyados por militares en las zonas fronterizas, para vislumbrar, sin prismáticos ni telescopios, la luna creciente o hilal en el atardecer.

Sin embargo, en Argelia, Libia y Túnez, la llamada noche de la duda, cuando se observa el cielo, se hizo el martes y, ante la ausencia de luna creciente, determinaron el jueves como el primer día de Ramadán.

Unos días antes de la fecha estimada de inicio del mes sagrado, Marruecos retrasa el reloj una hora para hacer más llevadero el ayuno. El cambio no reduce las aproximadamente 13 horas sin comer ni beber, pero permite alargar el descanso matutino.

El tiempo adquiere este mes otro ritmo. Las administraciones reducen la jornada, los comercios abren más tarde y muchos negocios cierran temporalmente o aprovechan para realizar reformas.

Las calles se apagan durante la mañana y recuperan el pulso al caer la noche. Tras la oración del ‘tarawih’ (rezo nocturno especial) mezquitas y cafés se llenan y la vida social se alarga hasta la madrugada.

Ayuno, pero no dieta

Pese al ayuno, el ramadán es también un mes marcado por la gastronomía y la celebración familiar. En la televisión proliferan los programas de cocina mientras la última hora antes del ‘iftar’ -la comida nocturna que rompe la abstinencia- se dedica en los hogares a ultimar platos o decorar la mesa.

El consumo se dispara y abundan los consejos de nutricionistas sobre cómo mantener una dieta equilibrada porque las mesas se convierten a menudo en auténticos banquetes.

En el ‘iftar’ del Magreb, el dátil domina el primer bocado para romper el ayuno, seguido de sopas, tajines, pescados al horno y carnes, en sus variantes locales, además de té, café y dulces.

En Níger, el plato estrella es el cuscús de arroz con hojas de moringa hervidas, acompañado de bebidas como gachas de mijo que tampoco falta en Burkina Faso, donde el protagonista es el arroz gras, con carne, muy extendido en la región.

Aunque la mayoría rompe el ayuno en casa al anochecer, en los últimos años se ha extendido la costumbre de hacerlo en grupo, en cafés o incluso en la playa cuando el tiempo lo permite.

Mes de reflexión

Ramadán es, además, un mes de recogimiento y solidaridad, con un aumento de las iniciativas caritativas, la práctica religiosa y las lecturas del Corán.

También los códigos de vestimenta se adaptan al mes sagrado. Muchas mujeres reducen el maquillaje y recuperan prendas tradicionales, como la ‘chilaba’ o las túnicas largas, que se convierten en «tendencia» durante estas semanas.

En algunos países, romper el ayuno en público durante las horas diurnas no solo está socialmente reprobado, sino que está castigado por una ley específica, como en Marruecos, mientras que en Argelia y Libia el acto constituye un delito contra la moral y el orden público penado con multa o cárcel.

En Níger, el ayuno es voluntario y en Burkina Faso el ‘iftar’ se ha consolidado como un momento de cohesión, con propuestas interreligiosas como rupturas conjuntas del ayuno entre musulmanes y cristianos los viernes para reforzar la convivencia.

En Túnez y Mali, comer en público durante el día en ramadán tampoco está penado por ley, aunque el fuerte peso de las normas sociales desalienta las rupturas visibles. EFE

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