Kabul e Islamabad reclaman cientos de bajas enemigas en su ofensiva fronteriza
Islamabad/Kabul, 28 feb (EFE).– Pakistán y el Gobierno de los talibanes publicaron este sábado balance de víctimas de sus enfrentamientos transfronterizos, asegurando haber infligido daños masivos al enemigo, sumando de forma conjunta reclamos de más de 450 muertos.
Por un lado, las Fuerzas Armadas paquistaníes emitieron un parte de guerra asegurando un escenario de devastación total sobre las filas afganas con su operación «Ghazb lil Haq» (Ira por la Verdad), con 352 combatientes talibanes muertos y más de 535 heridos.
El Ejército paquistaní sostiene además haber destruido 130 puestos de control afganos y capturado otros 26.
Además, Islamabad afirma haber aniquilado 171 tanques y vehículos blindados del régimen talibán y ejecutado ataques aéreos efectivos contra 41 posiciones en el interior de Afganistán.
En el lado opuesto de la Línea Durand, el Ministerio de Defensa talibán bautizó su campaña como «Represalia contra la Opresión», presentándola como una respuesta a gran escala frente al «enemigo humillado».
Según el balance de Kabul, en los últimos dos días sus fuerzas han acabado con la vida de 110 soldados paquistaníes y herido de gravedad a otros 68.
Los talibanes afirmaron haber tomado el control de 27 puestos militares paquistaníes y aseguraron que sus drones atacaron «importantes centros e instalaciones militares» en el interior de Pakistán, provocando «docenas de bajas adicionales» entre el personal militar paquistaní.
A la disparidad de números se suma una ausencia total de pruebas materiales que den peso a las afirmaciones de ambos ejércitos: ninguno de los bandos ha difundido imágenes, vídeos o listas con la identidad de las víctimas que permitan verificar de forma independiente el alcance de sus operaciones.
Los talibanes, durante sus décadas de insurgencia contra la OTAN, desarrollaron una estrategia de comunicación basada en partes de guerra que a menudo presentaban cifras de bajas enemigas inverosímiles para elevar la moral de sus combatientes y proyectar una imagen de invencibilidad.
Por su parte, Pakistán mantiene una política de comunicación militar similar en sus operativos contra la insurgencia, donde el mando militar tiende a reportar el éxito total de sus misiones y la eliminación masiva de fuerzas enemigas mientras minimiza o silencia por completo las pérdidas propias para evitar el desgaste en la opinión pública. EFE
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