La agenda de Kast: bajar impuestos, menos gasto público y un impreciso «plan de choque»
Santiago de Chile, 17 dic (EFE).- El programa económico del presidente electo de Chile, José Antonio Kast, presenta hasta la fecha más ideas difusas que una agenda clara, especialmente en lo referente a su anunciado «plan de choque», que no ha detallado y que según los expertos contradice la necesidad de “continuidad” y “estabilidad” para no “descarrilar” la economía.»
Otra de las medidas que ha anunciado y que han causado polémica es un recorte de más de 6.000 millones de dólares de gasto público en 18 meses, promesa de la que también dudan muchos expertos, que consideran que «no cuadran los números».
Igualmente, el ultraliberal habló en campaña de privatizaciones, bajadas o supresión de impuestos y reducción de la deuda. Todo ello apunta a un descenso de la recaudación impositiva que se contrapone con el mayor gasto en seguridad que ha anunciado, con más policías y militares en las calles y muros en la frontera.
«Primero habrá un ‘shock’ económico, porque nos va a costar, porque nos van a dejar una economía bastante debilitada», sostuvo Kast en su último acto de campaña.
«No es claro a qué crisis se refiere el presidente electo. Hay que conocer mejor y con más detalle lo que propone hacer el nuevo gobierno, porque un ‘shock’ fiscal de reducción fuerte del gasto público puede ser recesivo y detener en lugar de aumentar el crecimiento», dice un doctor en Economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Andrés Solimano.
Tampoco parecen recomendarlo las cifras económicas chilenas, que según los expertos «no presenta desequilibrios macroeconómicos serios», ya que tiene una inflación controlada en torno al 3-4 % (cerca de la meta del Banco Central) y un producto interior bruto que crece al 2,5 % anual, como el resto de la región en el último lustro.
Relato de crisis pese a la estabilidad macroeconómica
Para Solimano, las «grandes desigualdades» del país debieran ser una «prioridad» del nuevo gobierno ultraderechista de Kast, con una mirada «realista» y «sin descuidar las carencias sociales existentes».
En la misma línea se pronuncia el académico de la Universidad Diego Portales, Aldo Madariaga, para quien el relato de un «descalabro económico y social no se sostiene».
A su juicio, los «shocks» fiscales suelen aplicarse “cuando hay inflación, déficit o gasto descontrolados, algo que hoy no ocurre en Chile”.
Solo se entendería, coinciden varios de los analistas, si se trata de «un conjunto de medidas para enfrentar el debilitamiento estructural de la economía chilena, con medidas pro crecimiento, pro inversión y de largo plazo, idealmente consensuadas».
Pero eso es algo que no ha especificado Kast, hermano de Miguel Kast, el hombre que impuso la receta neoliberal de los «Chicago Boys» durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1989).
Favorecer a las empresas
Uno de los ejes más claros del programa de Kast es la intención de reducir la carga tributaria sobre las empresas, que en su estado actual «afecta negativamente la inversión», dice el académico de la Universidad de Chile, Manuel Agosin.
El impuesto a los beneficios, subraya, «ha ido creciendo sin detenerse por bastante tiempo», pasando del 10% al 27%, a lo que se suman otros gravámenes.
“En minería, una empresa extranjera termina pagando más del 50% de sus beneficios en impuestos. En Australia pagan 25 %. Es evidente hacia dónde miran los inversionistas. Lo que se necesita no es un ‘shock’ económico, sino un ‘shock’ de optimismo», dijo a Efe.
En materia fiscal, el economista considera «indispensable» una reducción del gasto, al señalar que el empleo público creció con fuerza en los últimos años, mientras el empleo privado avanzó a un ritmo mucho menor.»
«No estamos en crisis, pero llevamos años acumulando déficit y eso obliga a corregir el rumbo», advierte, criticando que buena parte del aumento se haya concentrado en el «gasto corriente» y no en mejoras en salud o educación.
Principales desafíos
Existe un consenso sobre la urgencia de fortalecer una productividad prácticamente plana y la inversión en áreas donde ha estado «mayormente contenida», más allá de la minería y energía.
Tomar medidas para robustecer el mercado laboral, donde la tasa de desempleo se ha mantenido por encima del 8 % durante un prolongado periodo, es también una de las metas «urgentes», dicen analistas.
«Retomar una economía con más énfasis en el crecimiento y en la actividad privada va a ser positivo en términos de expectativas, sobre todo para la inversión doméstica. La inversión extranjera ha estado en niveles récord», explica el economista de la Universidad de Santiago, Francisco Castañeda.
Sin embargo, advierte, «existe un riesgo importante en las finanzas públicas si es que efectivamente llega a bajar el impuesto de primera categoría (aplicado a las empresas), perdiendo el fisco capacidad de recoger ingresos».
A ello se suma la dificultad que tendrá de imponer reformas al no contar con mayoría parlamentaria, concluye. EFE
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