La justicia francesa ordena entregar a la CPI a un exmiliciano y responsable del fútbol centroafricano
La Corte de Apelaciones de París dio el lunes luz verde para entregar a la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, a Patrice-Edouard Ngaïssona, exlíder de la milicia centroafricana y una figura entre las autoridades del fútbol africano.
Con una orden de arresto de la CPI, Ngaïssona, de 51 años, es sospechoso de haber cometido o ayudado a cometer crímenes de guerra y de lesa humanidad en el oeste de la República Centroafricana entre septiembre de 2013 y diciembre 2014.
Fue detenido en Francia el 12 de diciembre y desde entonces permanece detenido en la prisión de Fleury-Mérogis. Este es el segundo sospechoso en este caso que es arrestado en el marco de la investigación que realiza la CPI en la República Centroafricana.
«Fui un portavoz que trajo la paz a la República Centroafricana y no un jefe de guerra», declaró Ngaïssona el 19 de diciembre ante la Cámara de Instrucción de la Corte de Apelaciones. También dijo que él no estaba «en el país» cuando ocurrieron los hechos que se le imputan.
Ngaissona, quien fue un efímero ministro de Deportes en 2013, fue elegido en febrero de 2018 para integrar el Comité Ejecutivo de la Confederación Africana de Fútbol (CAF). También es presidente de la Federación Centroafricana de Fútbol.
El nombre de Ngaissona ha sido citado con frecuencia en los informes de la ONU y en las investigaciones de la justicia centroafricana como uno de los jefes de las milicias anti Balaka que sembraron el terror en el país.
Creadas en 2013 después de que asumieran el poder en Bangui los rebeldes de la coalición de la Seleka, estas milicias poco estructuradas tomaron las armas con el objetivo de defender los intereses de los cristianos y en represalia por los abusos de los grupos armados musulmanes.