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La violencia yihadista cierra escuelas y dispara los precios en Burkina Faso

Rabat, 1 ene (EFE).- Cientos de escuelas cerraron sus puertas, los precios de los productos básicos se dispararon y numerosas carreteras permanecen intransitables como consecuencia de los recurrentes ataques de grupos yihadistas en Burkina Faso, pese a los esfuerzos de la junta militar golpista que gobierna el país por contener la violencia.

La actividad yihadista se concentra en amplias zonas del norte y el este del país, donde grupos afines a Al Qaeda atacan de forma recurrente a civiles y al Ejército, mientras el gobierno militar, que mantiene un apagón informativo, asegura intentar frenar la violencia y mitigar sus efectos socioeconómicos, aunque con resultados limitados, salvados en parte por los ingresos del oro.

Ataques al sistema educativo

En la región del Este, cerca de Fada N’Gourma -una zona castigada por ataques continuos, especialmente contra el sistema educativo-, el profesor Roger Tindano escapó por poco a una incursión de yihadistas que obligó al cierre de su escuela.

«Llegaron una noche mientras dábamos clase, dispararon ráfagas y ordenaron cerrar las aulas, amenazando con volver para matar», relató Tindano a EFE por teléfono.

Los grupos armados consideran la educación laica «haram» (prohibida, según su interpretación radical del islam) y forzaron el cierre y el traslado de numerosas escuelas hacia centros urbanos más seguros.

Según datos oficiales, a finales de febrero de 2024 más de 5.300 escuelas permanecían cerradas, afectando a 818.149 alumnos, 394.293 de ellos niñas, y a 24.281 docentes, alrededor del 20 % de los centros educativos del país.

Aunque en 2025 se registraron algunas reaperturas gracias a operaciones militares, la crisis educativa persiste en regiones como el Sahel, al norte, y el Este.

Desgaste económico

En Djibo, en la región del Sahel, el comerciante Issouf perdió todos sus ahorros en un ataque contra un convoy de abastecimiento escoltado por el Ejército, en el que decenas de camiones fueron incendiados. «Millones se fueron en humo, muchos militares, conductores y comerciantes murieron», explicó a EFE.

Como consecuencia, la ciudad sufre una fuerte inflación de productos básicos: un saco de arroz de 25 kilos, que costaba 15.000 francos CFA (23 euros), supera ahora los 50.000 francos CFA (76 euros), mientras la venta de ganado se paralizó, agravando la situación económica local.

En Fada N’Gourma, los transportistas tuvieron que reconvertirse tras quedar intransitables las principales rutas por la presencia terrorista, que incluso bloquea los viajes al vecino Níger, denunció Sayouba, uno de ellos: «Ahora estamos desempleados, el Estado debe limpiar las carreteras infestadas»..

Pese a los bloqueos, la economía nacional muestra cierta resiliencia, impulsada por el alza del precio del oro.

Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), que visitó el país a principios del mes pasado, destacó en un informe una «economía resistente y en progresión», con un crecimiento estimado del 5 % para 2025 y una inflación proyectada del -0,5 %, gracias a la dinámica producción aurífera y a una gestión de precios considerada eficaz .

Regiones como el Este, el Sahel y Boucle du Mouhoun (noroeste) siguen bajo fuerte presión terrorista, aunque el Ejército y los Voluntarios para la Defensa de la Patria (VDP), alineados con la junta militar, consiguieron recuperar algunas localidades.

Un terrorismo imparable

El pasado 26 de este mes, en un encuentro con la prensa, el ministro de Defensa, el general de brigada Célestin Simporé, afirmó que «la guerra es continua. Se libra con intensidad sobre el terreno y estamos obteniendo resultados significativos».

Añadió que «2026 exigirá más audacia, mayor anticipación y una gestión administrativa reforzada».

El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en árabe), rama de Al Qaeda en el Sahel, es considerado la organización yihadista más activa en Burkina Faso.

En uno de sus últimos ataques, el grupo reivindicó la muerte de 19 soldados del Ejército burkinabé en dos acciones separadas ocurridas el pasado miércoles en las provincias de Banfora y Dédougou, en el oeste del país.

Desde la llegada al poder del capitán Ibrahim Traoré en septiembre de 2022, tras un golpe de Estado, se registraron algunos de los ataques más mortíferos del conflicto, como el de Barsalogho en agosto de 2024, donde yihadistas mataron a más de 200 civiles.

El pasado 23, Traoré fue designado presidente en ejercicio de la Confederación regional de Estados del Sahel (AES), que incluye también a Mali y Níger, por un año, al término de la segunda cumbre de jefes de Estado celebrada en Bamako.

Los tres países del Sahel, gobernados por juntas militares y afectados por el auge del terrorismo, anunciaron en 2023 la creación de la AES, con una postura crítica hacia Occidente y un pacto de defensa común contra los grupos yihadistas. EFE

tcs-ms/fzb/lab

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