Las elecciones de 2023, las más decisivas en décadas para Turquía
Estambul, 21 dic (EFE).- Las elecciones parlamentarias de junio de 2023 se presentan como las más decisivas en décadas para Turquía, con solo dos posibles resultados: la salida del presidente actual, Recep Tayyip Erdogan, tras 20 años en el poder, o su afianzamiento definitivo como todopoderoso jefe de Estado.
Quizás sea la primera vez desde el arranque del multipartidismo en 1950 que el espectro político del país eurasiático se divide solo en dos bloques enfrentados: a favor o en contra de Erdogan.
A favor está el partido islamista AKP, que llegó al poder en las elecciones de 2002 y desde entonces ha confirmado su popularidad cinco veces en las urnas, con resultados de entre el 40 y el 49 % de los votos.
Sus seguidores destacan el desarrollo de Turquía como potencia geopolítica, económica y productora de armamento, desde tanques y helicópteros a drones.
Mientras, la oposición denuncia un «alejamiento gradual de los valores democráticos, arbitrariedad, nepotismo y demagogia», explica a EFE el politólogo Rasit Kaya.
El AKP forma coalición con el ultranacionalista MHP, pero los sondeos hacen dudar de que juntos alcancen mayoría para dominar el Parlamento y, sobre todo, para asegurar la reelección del presidente que desde 2017 es jefe del Gobierno y jefe de Estado, con amplios poderes incluso para nombramientos en la Judicatura.
El mayor partido de la oposición, el socialdemócrata CHP, y el nacionalista IYI, presentarán un candidato único, junto a cuatro formaciones menores, aunque aún no han especificado quién será.
Se da por hecho que este candidato recibirá también el apoyo del partido izquierdista HDP, portavoz de la minoría kurda del país y tercera fuerza del Parlamento.
La oposición critica que el Ejecutivo moviliza los organismos públicos para difundir mensajes favorables y suprimir voces críticas, al tiempo que utiliza el dinero asignado a Presidencia para mítines de carácter electoral.
Los tribunales condenan a cárcel o envían a prisión preventiva con frecuencia a periodistas y políticos por discursos que hasta hace pocos años formaban parte normal del debate público en Turquía.
Si Erdogan vuelve a ganar en junio, temen sus adversarios, este proceso continuará hasta reducir a cero las posibilidades de hacer una oposición política, por lo que la oposición presenta las elecciones de 2023 como «la última salida antes de la dictadura».
Si gana la oposición, el AKP perderá el acceso a palancas estatales, por lo que le será más difícil reconstituir un bloque coherente para intentar un regreso triunfal en 2028.
No será de desdeñar el efecto psicológico de una derrota: la mitad de los 64 millones de votantes de Turquía nunca ha participado en unas elecciones de las que no saliera victorioso el actual presidente.
Romper esta dinámica es vital para la oposición y mantenerla es vital para Erdogan. EFE
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