Medios rusos recuerdan al ‘Epstein soviético’ castigado por el propio Jruschov
Moscú, 19 feb (EFE).- El fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein, condenado por graves delitos sexuales, tuvo un predecesor soviético, cuyo nombre fue Konstantín Krivoshein, según recuerda hoy la prensa rusa.
El caso de Krivoshein, escritor y dramaturgo, tuvo menor alcance, pero sí causó un gran escándalo en la sociedad soviética de la década de los 1950, escribe el digital Lenta.ru.
A mediados de los 1950, comenzaron a correr rumores sobre un burdel clandestino para altos funcionarios del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).
El dirigente soviético Nikita Jruschov recibió una carta anónima, cuya autora pedía prestar atención al «carácter moral» de varios miembros del Partido, incluido el ministro de Cultura, Gueorgui Alexándrov.
La autora de la misiva escribía que era madre de una joven de 18 años que se había metido en problemas por culpa de “un hombre de unos 60 años, que se presentó como Konstantín Krivoshein”.
Según la mujer, su hija abandonó los estudios y comenzó a ir al cine y a restaurantes con ese hombre.
Más tarde, «él la convenció para que fuera a su casa, donde le prometió leer una obra de teatro».
La madre le preguntó a la hija y ésta le confesó que tenía una relación con Krivoshein.
La mujer fue a la casa del dramaturgo, donde también acudía en ocasiones el ministro de Cultura, y aseguró en la carta a Jruschov que ese apartamento era “un auténtico antro” y un lugar para el “libertinaje” y “seducción de mujeres”.
“Inmediatamente le exigí a mi hija que terminara la relación, y ella accedió. No necesitamos nada de él, pero considero mi deber moral contarlo para que se ponga fin a este bochorno”, decía la carta que dio lugar a una gran investigación.
Más tarde se supo que otras madres también habían denunciado el comportamiento del “Epstein soviético”, que conseguía atraer a las fiestas en su apartamento o casa de campo a estudiantes de filosofía o alumnas de las escuelas de teatro y ballet.
Krivoshein finalmente acabó en la cárcel, mientras que los asiduos de sus fiestas perdieron sus puestos y muchos vivieron marginados el resto de sus vidas.
A la vez, los hubo quienes pudieron salir impolutos del escándalo. Así, el profesor Serguéi Petrov, mencionado en los ‘papeles de Krivoshein’, continuó con sus actividades académicas y se doctoró en 1957. EFE
mos/fpa