Parte desde Uruguay hacia la Unión Europea la primera exportación pesquera sin aranceles
Montevideo, 4 may (EFE).- Uruguay concretó este lunes su primera exportación de pescado hacia la Unión Europea (UE) libre de aranceles, en el marco de la reciente entrada en vigor provisional del acuerdo de libre comercio entre el bloque europeo y el Mercosur, el pasado 1 de mayo.
La Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU) informó que la empresa local CIUPSA cargó un contenedor con 28 toneladas de merluza procesada con destino a Lituania, lo que marca el inicio del uso efectivo de las preferencias arancelarias establecidas en el tratado.
El cargamento —transportado por el buque Xiamen Express de la naviera Hapag-Lloyd— consiste en merluza tipo HGT (sin cabeza, vísceras ni cola).
Según la gremial, este formato implica un mayor nivel de procesamiento, lo que se traduce en un mejor aprovechamiento de la materia prima y en la generación de más puestos de trabajo a nivel nacional.
La cámara patronal destacó que, gracias al acuerdo, este envío accede al mercado europeo —el mayor importador de pescado a nivel global— y elimina la barrera arancelaria del 15 % que «históricamente pesaba» sobre las exportaciones pesqueras uruguayas hacia ese destino.
Para la industria local, esta mejora arancelaria es «una de las llaves» que permitirá a Uruguay competir «de igual a igual» en mercados exigentes y de alto valor, y representa «una luz» frente a las adversidades recientes.
La CIPU recordó que el sector pesquero ha atravesado años de «extrema complejidad», marcados por la pérdida casi total de dos zafras consecutivas a causa de prolongados conflictos sindicales.
A esto se suma el encarecimiento de los costos de producción derivados del alza global de los combustibles y los desafíos logísticos y ambientales vinculados a la prospección sísmica que se realiza en las aguas uruguayas.
El presidente de la CIPU, Juan Riva-Zucchelli, señaló que colocar producción en la UE sin la carga de los aranceles previos «devuelve la esperanza en la capacidad de resiliencia» de la industria y demuestra que el sector responde con «calidad exportadora» cuando las condiciones de competitividad mejoran.
El acuerdo entró en fase de aplicación provisional el pasado 1 de mayo, tras haber sido avalado por los parlamentos del bloque suramericano.
No obstante, su vigencia plena queda a expensas de la ratificación del Parlamento Europeo, que aguarda un dictamen previo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea para confirmar si el texto se ajusta a la normativa comunitaria. EFE
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