Países Bajos estrenará un gobierno en minoría liderado por el liberal progresista Jetten
Imane Rachidi
La Haya, 22 feb (EFE).- Países Bajos investirá este lunes un nuevo gobierno encabezado por el liberal progresista Rob Jetten (D66), que asumirá el cargo al frente de un gabinete inédito en minoría apoyado por liberales de derechas (VVD) y democristianos (CDA), y que dependerá de pactos con la oposición para sacar adelante su agenda promilitar, proeuropea y antimigratoria.
El nuevo equipo gubernamental, que contará con solo 66 de los 150 escaños del Parlamento y tampoco tendrá mayoría en el Senado, jurará el cargo la mañana del lunes ante el rey Guillermo Alejandro y celebrará después su primera comparecencia pública, en un contexto de escepticismo entre parte del electorado y con importantes reformas en la agenda.
El acuerdo de gobierno, presentado a finales de enero, fija como prioridades el aumento del gasto en defensa hasta el 3,5 % del PIB – objetivo que quiere blindar por ley -, un mayor control del asilo y un papel más activo de Países Bajos en la Unión Europea (UE), con especial énfasis en seguridad, tecnología (semiconductores) y autonomía.
Reparto de carteras clave
Jetten, líder del partido vencedor de las elecciones de octubre, gobernará junto a dos socios situados más a la derecha en el espectro político, en una coalición en la que su partido ha asumido la jefatura del Ejecutivo y siete carteras, pero ha cedido ministerios de peso como Defensa, Finanzas y Justicia al VVD, partido al que pertenece Mark Rutte, exprimer ministro neerlandés (2010-2024) y secretario general de la OTAN.
Este desequilibrio relativo de fuerza dentro de la coalición ha llevado a la oposición a describir al nuevo Ejecutivo como una continuidad de la era de Rutte, tanto por la orientación económica de su agenda como por el peso del VVD en carteras clave.
La líder liberal Dilan Yesilgoz será ministra de Defensa, reforzando el perfil militar y prorearme del país dentro de Europa, mientras que el VVD mantendrá también Finanzas, y Justicia y Seguridad. CDA, por su parte, gestionará Exteriores, Asilo y Migración, Interior, Asuntos Económicos y Clima, y Atención de Larga Duración.
Políticas proeuropeas y antimigratorias
Entre las medidas más sensibles figuran los recortes en sanidad y seguridad social, aunque el acuerdo prevé revertir recortes en educación y destinarle 1.000 millones de euros adicionales el próximo año.
En materia migratoria y de asilo, apuesta por una línea más restrictiva y coordinada a nivel europeo, y buscará que las solicitudes puedan tramitarse fuera de Europa, con la intención de reducir las llegadas y evitar que los procedimientos se desarrollen en territorio neerlandés.
El texto contempla acelerar procedimientos, reforzar centros de régimen estricto y, en caso de aumentar la presión migratoria, suspender temporalmente la reagrupación familiar.
El nuevo gobierno también sitúa a la UE en el centro de su política exterior, y defiende decisiones por mayoría cualificada en política exterior y seguridad; endurecer los mecanismos contra Estados miembros que vulneren los principios comunitarios; y mantiene el compromiso con el apoyo militar y financiero a Ucrania “de forma plurianual e ininterrumpida”.
Además, reafirma el respaldo a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y a la Corte Penal Internacional (CPI), ambas con sede en La Haya (Países Bajos). Varios jueces y fiscales de la CPI han sido sancionados por Estados Unidos por las investigaciones sobre crímenes en Afganistán y Palestina.
En este sentido, el acuerdo señala que relación transatlántica se mantendrá, aunque Países Bajos se reserva el derecho de “interpelar de forma creíble” a Washington cuando sus acciones afecten a valores e intereses europeos, y defiende un mayor énfasis en sanciones y protección de tecnologías sensibles frente a países como Rusia, China e Irán.
Una coalición frágil
A nivel interno, el Gobierno deberá afrontar el desbloqueo de la crisis del nitrógeno, clave para la construcción de vivienda, con el objetivo de reducir a la mitad las emisiones en 2030, así como impulsar la construcción de hasta 100.000 viviendas anuales, en plena congestión de la red eléctrica y tensiones sociales en torno al asilo.
Para un país poco acostumbrado a gobiernos en minoría – el último comparable se remonta a 1939 -, la estabilidad dependerá no solo de la cooperación interna de la coalición, sino también de la disposición de la oposición a negociar acuerdos puntuales en asuntos clave como defensa, clima, vivienda y sanidad.
De momento, y según las últimas encuestas, solo un 32% de la población confía en el nuevo gobierno, y Jetten arranca con menor confianza que Rutte en sus primeros mandatos.
Con una UE marcada por la guerra en Ucrania y las tensiones geopolíticas, el nuevo gobierno de Países Bajos arranca su legislatura con una ambición clara de influir en la política exterior europea, pero con un margen parlamentario estrecho que obligará a sentarse a la mesa de negociación con frecuencia para buscar el equilibrio político. EFE
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